Oxford United retira ropa tras polémica del número United 93
Oxford United se ha visto obligado a disculparse y retirar de la venta una nueva línea de ropa después de incluir en la espalda la inscripción “United 93”, el mismo indicativo de uno de los aviones secuestrados en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La intención del club era otra: hacer un guiño al año de fundación, 1893. El “93” pretendía remitir a ese origen histórico. Pero el diseño acabó chocando de lleno con una de las fechas más trágicas de la historia reciente.
En un comunicado, la entidad explicó que la colección Campus Clothing se había lanzado “sin comprensión del contexto histórico y sus asociaciones” y confirmó que toda la gama ha sido retirada de inmediato. El club, que compite actualmente en League One, asumió el error sin rodeos.
“No debería haber llegado al punto de venta y asumimos toda la responsabilidad por no haber llevado a cabo la debida diligencia”, señaló Oxford United.
El club añadió que está revisando sus procesos de aprobación internos “para garantizar que nada parecido vuelva a suceder”.
La referencia involuntaria remite a United Airlines Flight 93, uno de los cuatro aviones comerciales secuestrados el 11 de septiembre de 2001 por 19 miembros de Al Qaeda. Aquel vuelo se estrelló en Shanksville, en el estado de Pensilvania, tras ser desviado por los secuestradores. Las 44 personas a bordo murieron. En 2006, la tragedia fue llevada al cine en la docudrama “United 93”.
Los atentados del 11-S dejaron 2.977 muertos y decenas de miles de heridos. Dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, que terminaron colapsando. Otro se estrelló contra el Pentágono, cerca de Washington DC. El cuarto, el vuelo United 93, cayó en una zona rural de Pensilvania y se cree que tenía como objetivo el Capitolio de Estados Unidos.
Oxford United, nacido en 1893 como club amateur bajo el nombre de Headington y hoy asentado en la tercera categoría del fútbol inglés, se encuentra ahora ante un debate interno que va más allá del marketing: cómo blindar su imagen para que un gesto comercial no vuelva a rozar una herida tan profunda en la memoria colectiva.






