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Oliver Lines sorprende al vencer a Zhao Xintong en el English Open

Oliver Lines firmó la gran sorpresa de la primera ronda del English Open al derrotar por 4-2 al número uno del mundo, Zhao Xintong, en un duelo lleno de carácter, talento y nervios en Brentwood.

El choque arrancó con aviso claro de Zhao: el campeón del mundo de 2025 se apuntó dos centenares y dejó claro que no había viajado a Inglaterra para rodarse. Tras los cuatro primeros frames, el marcador reflejaba un 2-2 que hacía justicia al nivel del intercambio: cada error se pagaba caro, cada oportunidad exigía precisión quirúrgica.

Ahí apareció la respuesta de Lines. El inglés, de 31 años, no se encogió ante el favorito. Todo lo contrario. Armado de temple y confianza, encadenó una serie de 77 puntos para ponerse por delante y, justo cuando el partido pedía sangre fría, remató la faena con un break de 84 que cerró el 4-2 y desató la sorpresa en la sala.

Con ese triunfo, Lines se gana un billete para los últimos 32, donde se medirá a Yuan Sijun, también en Brentwood. Un premio enorme, logrado ante el rival más duro posible en el ranking.

“Sabes que tienes que subir el nivel”, admitió Lines tras el encuentro. “Intentas no pensarlo, pero sabes que si no juegas cerca de tu mejor versión, te vas a casa”. No se fue. Se quedó. Y dejó fuera al número uno.

Golpe a Neil Robertson, sufrimiento y oficio de los campeones

La jornada dejó más sobresaltos. El número cuatro del mundo, Neil Robertson, también cayó eliminado. El australiano se vio sorprendido por Luo Zetao, que se impuso por 4-3 en un duelo ajustado decidido por detalles en el tramo final.

No todos los favoritos tropezaron. El ex campeón del mundo Kyren Wilson sí cumplió con su papel. Controló su partido ante el polaco Mateusz Baranowski y lo cerró con autoridad por 4-1, sin dar opción a una remontada incómoda.

Más dramático fue el camino de Ding Junhui. El tres veces ganador del UK Championship necesitó los siete frames para doblegar a Michael Holt. El chino terminó imponiéndose 4-3, tirando de experiencia para aguantar la presión en los momentos clave.

Entre sorpresas, resistencias y victorias trabajadas, el English Open arranca con un mensaje claro: nadie está a salvo, ni siquiera el número uno del mundo.