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Octavos de final del Mundial: Canadá y Marruecos se enfrentan en Houston

El Mundial entra en carne viva este sábado. Octavos de final, eliminación directa y un telón de fondo histórico: el país anfitrión celebra el 250º aniversario de su fundación mientras el balón rueda en Houston y Filadelfia. Fútbol y efeméride nacional, todo en la misma jornada.

En el primer turno, Canadá se mide a una Marruecos que ya no sorprende a nadie: aspira abiertamente a otra carrera profunda. Más tarde, en una noche sofocante en Filadelfia, Francia, gran favorita antes del torneo, se cruza con una Paraguay que llega crecida tras tumbar a Alemania. Dos partidos, dos historias muy distintas, un mismo premio: un billete a cuartos.

Canadá – Marruecos: la ilusión contra la máquina afinada

Canadá y Marruecos abren los octavos en Houston, en un duelo que trae ecos de Qatar 2022. Entonces, en la fase de grupos, los africanos se impusieron 2-1. Hoy el contexto es otro, pero el favoritismo sigue del mismo lado.

Las trayectorias no pueden ser más opuestas. Canadá aterrizó en este Mundial con una mochila pesada: seis partidos, seis derrotas en su historia en la Copa del Mundo. Sin embargo, el trabajo de Jesse Marsch ha ido cambiando el guion. Semifinalista en la Copa América 2024, el equipo ya ha roto su techo histórico al ganar su primer cruce de eliminación directa y plantarse en estos octavos.

El camino hasta aquí ha sido todo menos lineal. Empate gris ante Bosnia y Herzegovina. Reacción furiosa con un 6-0 a Qatar para sellar el pase. Y otro golpe anímico con la derrota frente a Suiza en el cierre del grupo. Cuando el torneo parecía escaparse, apareció el oficio: 1-0 sufrido ante Sudáfrica, decidido por un gol tardío de Stephen Eustáquio. Canadá ha vivido al borde del precipicio… y se ha acostumbrado a responder.

Arriba tiene nombres, no sólo promesas. Jonathan David, Cyle Larin y el extremo Tajon Buchanan son argumentos serios, pero ninguno ha logrado encadenar actuaciones constantes en este Mundial. Ante una Marruecos mucho más afinada, Marsch necesita que los tres coincidan por fin en una noche grande. Sin matices.

La gran incógnita se llama Alphonso Davies. El lateral de Bayern Munich reapareció ante Sudáfrica, entrando en el minuto 75 para sus primeros minutos del torneo. Buen síntoma, pero la realidad médica es tozuda: la lesión en los isquiotibiales sigue condicionando su carga de minutos. Que pueda o no ser titular, y en qué estado, puede cambiar el mapa del partido para ambos.

Porque enfrente está una Marruecos que juega con la seguridad de quien sabe que puede pelear por el título. El empate 1-1 ante Brasil fue una declaración: durante largos tramos fue mejor equipo que la pentacampeona. Después, victorias sólidas ante Escocia (1-0) y Haití (4-2) para cerrar la fase de grupos con autoridad.

El duelo de dieciseisavos frente a Países Bajos elevó el listón. Partido frenético, de los mejores del torneo. Los neerlandeses se adelantaron contra la lógica del juego, pero Marruecos no se descompuso. Sometió, insistió y encontró el empate en el descuento gracias al central Issa Diop, que cambió Francia por Marruecos justo antes del cierre de listas. El guion se completó en los penaltis, donde la superioridad mostrada durante el juego encontró premio definitivo.

Este equipo es más que una continuación de la semifinalista de 2022. Es una versión mejorada. Ismael Saibari, autor de tres goles en la fase de grupos, ha confirmado su explosión hasta sellar su traspaso de PSV Eindhoven a Bayern Munich en plena concentración. Achraf Hakimi, de Paris Saint-Germain, sigue marcando el estándar en el lateral derecho mundial. Brahim Díaz ofrece desborde y último pase desde la banda en Real Madrid. Y en el corazón del campo, el adolescente Ayyoub Bouaddi se está ganando, a base de personalidad y calidad, un lugar entre los grandes talentos emergentes del torneo.

Marruecos llega como claro favorito. Canadá, además, ya no tiene el impulso de jugar “en casa” tras no ganar su grupo. Aun así, se espera una marea roja en Texas, con una afición que ha ido creciendo al ritmo de la selección.

Jugador a seguir: Achraf Hakimi

El lateral de Paris Saint-Germain es una amenaza constante cuando se suelta al ataque. Si Davies no está o no se encuentra cerca de su mejor versión, el carril derecho puede convertirse en autopista para Hakimi. Ha disputado todos los minutos de los cuatro partidos de Marruecos y se ha mostrado implacable tanto en defensa como en la proyección ofensiva. Su duelo con la banda izquierda canadiense puede inclinar la eliminatoria.

Francia – Paraguay: el gigante contra el muro

La jornada se cierra en Filadelfia, a pocos kilómetros del lugar donde se firmó la Declaración de Independencia. Sobre el césped, otra lucha por la supervivencia: Francia, candidata al título desde antes del inicio del torneo, se enfrenta a una Paraguay que ha hecho de la resistencia una identidad y de la sorpresa, un arma.

Paraguay llega desafiando cualquier pronóstico. Su Mundial empezó con un golpe duro, un 4-1 encajado ante la selección anfitriona, Estados Unidos. Parecía el inicio de un calvario. Sin embargo, el equipo de Gustavo Alfaro dio un giro radical. Se replegó en sus principios, se ordenó atrás y encontró la manera de sufrir con sentido.

La primera gran señal llegó en la fase de grupos: 1-0 a Türkiye, jugando con diez hombres durante toda la segunda parte. Un ejercicio de disciplina defensiva y resistencia mental. La consagración, en los dieciseisavos: Alemania, eliminada en la tanda de penaltis tras un 1-1 en 120 minutos. La mayor sorpresa del torneo hasta ahora.

La receta ha sido clara: bloque compacto, líneas juntas y una fe innegociable en el plan. Alemania monopolizó la posesión, pero generó poco peligro real. Paraguay la fue ahogando, metro a metro, hasta llevar el partido a un territorio donde se siente cómoda: el de los detalles, las segundas jugadas, el error ajeno.

El centro del campo y la defensa han sostenido esta gesta. Matías Galarza se ha convertido en uno de los nombres propios del Mundial. Su cesión en Atlanta United terminó justo antes de la Copa del Mundo; aquí ha dado un salto más. Asistió a Julio Enciso ante Alemania, marcó en la tanda y ya había firmado el gol del triunfo frente a Türkiye. Siempre aparece donde el partido quema.

No está solo. La zaga formada por José Canale, Gustavo Gómez, Juan Cáceres y Júnior Alonso, más un Orlando Gil muy seguro bajo palos, ha levantado un muro difícil de escalar. Esa estructura ha llevado a La Albirroja a unos octavos que, sobre el papel, parecían lejanos.

Ahora, sin embargo, llega el examen final. Francia no es sólo un favorito: es una colección de élite en cada línea. Kylian Mbappé avanza a ritmo de récord: seis goles, tres dobletes. En el único partido en el que no marcó, ante Noruega, repartió dos asistencias. Vive instalado en el área rival, y cada desmarque parece una amenaza directa.

El foco mediático se posa inevitablemente sobre él y su persecución del registro goleador de Lionel Messi en Mundiales. Pero la verdadera sensación de este torneo francés ha sido la activación definitiva de Ousmane Dembélé. Antes del segundo partido de la fase de grupos, frente a Irak, nunca había marcado en un Mundial. Ese día firmó un gol y una asistencia. Después llegó el estallido: hat-trick ante Noruega. Y en los dieciseisavos, otra asistencia en el 3-0 a Suecia. Dembélé ha pasado de actor secundario a detonador.

Y aún hay más. En la sala de máquinas, Michael Olise se ha erigido en uno de los grandes generadores de juego del campeonato. Su pie derecho ha sido un surtidor constante: cinco asistencias, siempre conectado con Mbappé y Dembélé, siempre encontrando el pase que rompe líneas. Desde la banda, Bradley Barcola abre el campo, encara, estira defensas. La sensación es clara: cuando Francia acelera, muy pocos pueden seguirle el ritmo.

¿Qué necesita Paraguay para volver a desafiar la lógica? Defender todavía mejor que contra Alemania. Reducir al mínimo los espacios a la espalda, negar giros, cortar líneas de pase interiores. Y, al mismo tiempo, abrazar un factor que no se puede entrenar: la fortuna. El calor extremo que castiga la Costa Este añade un elemento imprevisible. ¿A quién afectará más el desgaste? ¿Al bloque que corre detrás del balón o al que intenta imponer un ritmo alto?

Jugador a seguir: Michael Olise

Ante una Paraguay hundida en su propio campo, con un bloque disciplinado y compacto, la llave del partido pasa por la creatividad. Olise, estrella de Bayern Munich en este torneo, ha demostrado tener el pase exacto para desarmar defensas cerradas. Con cinco asistencias, ha sido el socio perfecto de Mbappé y Dembélé. Si vuelve a encontrar líneas de pase entre centrales y mediocentros paraguayos, el muro sudamericano puede empezar a resquebrajarse.

Una jornada que mezcla historia y fútbol, tradición y ambición. Canadá sueña con el golpe más grande de su vida mundialista. Marruecos quiere confirmar que ya pertenece a la élite. Paraguay se aferra a su muro. Francia apunta, sin disimulo, al título. Al final del día, sólo dos seguirán vivos. ¿Quién estará todavía en pie cuando se apaguen las luces en Houston y Filadelfia?