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Newcastle avanza a octavos de la Carabao Cup con gol de Willock

Newcastle salió vivo de una noche espesa en el Den. Clasificado para los octavos de final de la Carabao Cup, sí, pero tras un partido que recordó que en este torneo no hay jerarquías garantizadas. Millwall le llevó al límite y solo un gol tardío de Joe Willock evitó la lotería de los penaltis.

Un once fuerte, un juego atascado

Jaissle no se guardó casi nada. Alineó un once potente para este duelo de tercera ronda en el siempre incómodo estadio de Millwall. Sobre el papel, superioridad clara. Sobre el césped, otra historia.

Newcastle mandó en la posesión desde el inicio, movió la pelota, empujó al rival hacia su área. Pero le faltó filo. Mucho balón, poca claridad. Durante buena parte de la noche, el equipo de la Premier League fue un gigante torpe en el último tercio.

En la primera hora de juego, apenas un disparo a puerta. Una cifra que lo dice todo. Cada ataque se deshilachaba en el último pase, cada intento encontraba un cuerpo rival o se perdía por línea de fondo. El plan de Millwall, sólido y sin florituras, funcionaba.

Marschall frena a Willock… a la primera

Cuando Newcastle por fin encontró un resquicio, se topó con Filip Marschall. El guardameta de Millwall sostuvo a los suyos en los momentos más delicados, y dejó una parada de primer nivel para mantener el 0-0.

Willock se descolgó desde la segunda línea y soltó un disparo venenoso al primer palo. Parecía gol cantado. Marschall reaccionó con reflejos felinos, sacando el brazo para desviar el balón y encender al Den. Fue un aviso. El centrocampista ya había encontrado el punto débil. Solo le faltaba ajustar la mira.

El susto de Arconte y la polémica en el área

Mientras Newcastle se desesperaba, Millwall olió sangre. El guion del gran susto copero estuvo a punto de escribirse a diez dedos de Tairyk Arconte. El suplente aprovechó un despiste de Tino Livramento, atacó el espacio y se plantó ante la portería con decisión.

Su disparo, duro y raso, superó al guardameta, pero no al poste. El balón se estrelló en la madera y salió rebotado, dejando helados a los visitantes y encendidos a los locales. Era la jugada que podía haber cambiado la noche y el torneo para ambos.

Antes del descanso, Newcastle ya mascaba la frustración. Fabian Schar cayó en el área tras un claro agarrón de camiseta de Caleb Taylor. El contacto fue evidente, las protestas, inmediatas. El árbitro, sin embargo, no quiso saber nada. Señaló que se siguiera jugando y mandó a los jugadores al vestuario con un 0-0 que sabía a poco para los de Jaissle.

Hall asiste, Willock sentencia

Con el reloj corriendo en su contra, Newcastle necesitaba algo distinto. Un gesto técnico, una chispa. La encontró en la banda izquierda.

Minuto 81. Lewis Hall recibió con espacio, levantó la cabeza y no dudó. Centro raso, duro, tenso, de esos que piden a gritos un toque final dentro del área. Willock leyó la jugada mejor que nadie. Se anticipó, atacó el balón y lo desvió lo justo para batir por fin a Marschall.

El gol rompió la resistencia de Millwall y desató el alivio en la grada visitante. No fue un estallido de euforia, fue un suspiro largo. Después de tanto desgaste, Newcastle por fin veía una puerta abierta hacia los octavos de final. Jaissle, de paso, protegía su inicio de temporada sin derrotas.

Millwall, que había rozado el golpe grande de la noche, se quedó sin respuesta en los minutos finales. El esfuerzo físico, el palo del gol encajado tan tarde y la falta de frescura arriba apagaron cualquier intento de reacción.

Lo que viene para ambos

Superado el escollo del Den, Newcastle puede volver a mirar a la Premier League con algo de tranquilidad y con una clasificación más en el bolsillo. El próximo reto será Leeds United, un partido que exigirá más colmillo del mostrado en Londres si quiere transformar esta inercia copera en verdadera racha liguera.

Millwall, por su parte, tendrá que cambiar el chip con rapidez. La entrega mostrada ante un rival de la máxima categoría debe trasladarse ahora al día a día del Championship. El próximo examen llega en casa, ante Blackburn Rovers, donde ya no valdrá con rozar la sorpresa: tocará sumar puntos.