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Mundial de Fútbol en Los Ángeles: Un Debut Histórico para Estados Unidos

LOS ANGELES — Durante meses, el ruido alrededor de este Mundial fue político, caro y tenso: discusiones diplomáticas, precios imposibles, visados complicados, miedo al colapso del transporte. En cuanto rodó el balón entre México, Canadá y Estados Unidos, todo eso quedó en un segundo plano. El torneo ha arrancado con una sacudida de fútbol puro.

Y el epicentro, de momento, está en Los Ángeles.

Una noche histórica para Estados Unidos

El debut de la selección masculina de Estados Unidos ante Paraguay en Los Angeles Stadium rozó la perfección. No solo por el marcador —4-1—, sino por la sensación de control, de personalidad, de equipo grande. Fue, sin exagerar, uno de los partidos más completos que haya firmado jamás el combinado masculino en una Copa del Mundo.

Cuatro goles. Nunca antes la selección masculina había marcado tantos en un partido mundialista. Folarin Balogun se adueñó del área y del relato: dos tantos, el primer doblete de un futbolista estadounidense en un Mundial desde la edición inaugural de 1930. Casi un siglo después, alguien volvió a romper esa barrera.

Detrás, el equipo también encontró un pilar inesperado en la figura de Chris Richards. El defensa regresaba tras perderse los dos amistosos previos por lesión y jugó como si nunca se hubiera ido. No falló un solo pase: 83 de 83. Ningún jugador había completado tantos envíos en un partido de Copa del Mundo desde 1966. Cifras de mediocentro organizador, pero desde la zaga.

La única nota inquietante llegó con Christian Pulisic. El delantero, referencia ofensiva del equipo, se marchó al descanso con molestias en la pantorrilla. Fue sustituido y abandonó el estadio caminando con evidente precaución hacia el autobús. Su estado físico queda en el aire, y con él una parte importante de las aspiraciones estadounidenses.

El resto fue brillo. Ritmo alto, presión coordinada, confianza con balón. Un estreno de los que levantan un país entero del sofá. Pero el torneo es largo, y un partido no construye una campaña. Ni la asegura.

Australia sacude el grupo de Estados Unidos

El sábado sirvió de adelanto para lo que viene en el Grupo D. Turquía y Australia, los otros dos rivales de Estados Unidos, se midieron en un duelo que, sobre el papel, debía inclinarse hacia los europeos.

Turquía llegaba con más nombres de élite: Arda Güler, joya de Real Madrid, y Kenan Yildiz, atacante de Juventus, encabezaban una lista cargada de talento de grandes ligas europeas. Sobre el césped, mandó la eficacia y el carácter australiano. Australia golpeó y no perdonó: 2-0 y sorpresa mayúscula.

Ese resultado dispara la importancia del Estados Unidos–Australia del próximo viernes. Si el conjunto norteamericano vence, tomará el mando del grupo y se colocará en una posición privilegiada de cara a los cruces. Un triunfo ahí no solo suma puntos; marca territorio.

Escocia se atreve a soñar

En otro rincón del Mundial, la historia la escribe Escocia. Veintiocho años sin pisar una Copa del Mundo y, en su regreso, lidera el Grupo C tras derrotar a Haití.

Lo llamativo no es solo el triunfo, sino el contexto. Comparte grupo con Brasil, cinco veces campeona del mundo, y con una Marruecos consolidada como potencia tras sus últimas grandes actuaciones internacionales. Dos selecciones señaladas como favoritas para avanzar a octavos.

Sin embargo, Brasil y Marruecos se neutralizaron con un 1-1 que deja a Escocia en lo más alto. De momento. El margen es mínimo, pero la fotografía de la tabla habla de un Mundial que no respeta jerarquías sin pelea.

Primeros puntos históricos y viejos fantasmas

Los empates también están dejando huella. Qatar igualó 1-1 con Suiza el sábado y celebró algo más que un resultado: es el primer punto mundialista de su historia. En 2022, como anfitriona, perdió los tres partidos. Ahora, en su segunda participación, por fin tiene algo tangible en la clasificación.

El domingo, Países Bajos y Japón ofrecieron un 2-2 vibrante en un duelo de pesos pesados del Grupo F. Intercambio de golpes, alternativas constantes y la sensación de que ambos estarán en la pelea hasta el final.

Y luego está Curaçao. El país más pequeño en población (158.000 habitantes) que haya disputado un Mundial se estrenó nada menos que contra Alemania. Gol tempranero alemán, respuesta inmediata caribeña. Durante 17 minutos, el marcador reflejó un 1-1 que invitó a soñar. Pero Alemania volvió a ser Alemania. Aceleró, encontró espacios, castigó cada error y cerró un 7-1 que remite inevitablemente a aquel marcador ya grabado en la memoria colectiva de los Mundiales.

Irán entra en escena en medio de la tensión

La semana que viene también llega cargada de contexto extradeportivo. El lunes, Irán debuta ante Nueva Zelanda en Los Angeles Stadium en un partido marcado por la política tanto como por el fútbol.

Se había especulado con la posibilidad de que Irán ni siquiera participara tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra el país en febrero. El plan inicial era establecer el cuartel general en Tucson, Arizona, pero la federación iraní cambió de idea y se instaló en Tijuana, México, alegando preocupaciones de seguridad y la situación de hostilidad.

Las restricciones son claras: el gobierno estadounidense solo permite la entrada de la delegación iraní al país el día previo a cada uno de sus tres partidos de la fase de grupos. Un Mundial jugado casi de paso fronterizo, con el reloj político marcando el ritmo del deportivo.

Mbappé, Messi y el peso de la historia

El martes llega el turno de dos gigantes con cuentas pendientes con la historia reciente del torneo. Francia abre su campaña en el Grupo I ante Senegal, con Kylian Mbappé como gran foco de atención. Cada aparición del delantero en un Mundial se siente como una cita con el futuro del fútbol.

Ese mismo día, Argentina inicia la defensa de su corona. Lionel Messi lidera al vigente campeón frente a Argelia en el arranque del Grupo J. El reto es monumental: solo dos selecciones han logrado revalidar título mundialista, Italia en 1938 y Brasil en 1962. El equipo albiceleste quiere colarse en esa lista mínima.

El balón ya rueda, los grandes nombres empiezan a aparecer y los modestos se niegan a ser meros invitados. Si así arranca el torneo, ¿hasta dónde puede llegar este Mundial repartido entre México, Canadá y Estados Unidos?