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Mundial 2026: La Fiesta del Fútbol en Norteamérica

El Mundial más grande de la historia ya está aquí. Norteamérica abre sus puertas a 48 selecciones, tres países anfitriones y un mar de camisetas, banderas y acentos que se mezclan de Ciudad de México a Nueva York y Toronto. Es el estreno del formato ampliado y, por primera vez, de una Copa del Mundo compartida por tres naciones. El fútbol se expande. Y lo hace a lo grande.

Tres ceremonias, un mismo arranque

La fiesta empieza en el Estadio Azteca. Antes de que México y Sudáfrica repitan el duelo inaugural de 2010, el coloso de Santa Úrsula se convertirá en escenario global. Shakira y Burna Boy interpretarán “Dai Dai”, la canción oficial del Mundial 2026, en una ceremonia que arranca a las 11:30 hora local (13:30 ET). Sobre el césped, un desfile de artistas que subraya el tono latino del torneo: Alejandro Fernández, Belinda, Danny Ocean, J Balvin, Lila Downs, Los Ángeles Azules, Maná y Tyla, entre otros nombres incluidos en el primer álbum oficial de una Copa del Mundo.

Noventa minutos después del espectáculo, a las 14:00 hora local (15:00 ET), México se mide a Sudáfrica en el primer partido del Grupo A. Mismo día, mismo rival y mismo recuerdo: el 11 de junio de 2010 empataron 1-1 en Johannesburgo. Esta vez, el Azteca inclina la balanza del lado local.

La jornada no se detiene ahí. A las 21:00 hora local (23:00 ET), en el Estadio Akron de Zapopan, cerca de Guadalajara, Corea del Sur y Chequia completan la primera tanda del Grupo A.

El viernes, el foco se desplaza al norte. Toronto estrena Mundial con Canadá recibiendo a Bosnia y Herzegovina en un BMO Field remodelado para la ocasión: de 28.000 a 45.000 asientos para intentar estar a la altura de la cita. A las 13:30 ET, hora y media antes del inicio del partido (programado para las 15:00 ET), la afición canadiense tendrá su propia ceremonia de apertura, con Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez, Michael Bublé y otros artistas subiendo el volumen de un país que debuta como anfitrión en un Mundial masculino.

En Estados Unidos, el gran acto llega también el viernes. Los Ángeles se viste de gala en SoFi Stadium, donde la selección estadounidense se estrena ante Paraguay a las 18:00 hora local (21:00 ET). Antes del saque inicial, a las 16:30 hora local (19:30 ET), la ceremonia de apertura estadounidense reunirá a Katy Perry, Future, Anitta, LISA, Rema y de nuevo Tyla, en un cartel que la propia FIFA presenta como reflejo de la diversidad cultural del país y de la fuerza de sus diásporas. Gianni Infantino lo resumió en una frase: música y fútbol como pegamento social.

Sobre el césped, la USMNT vuelve a jugar un Mundial en casa 32 años después de aquel 4 de julio de 1994, cuando cayó 1-0 ante Brasil en octavos. Lo hará con equipaciones nuevas inspiradas en camisetas históricas, incluidas las franjas que marcaron aquella generación.

Seguridad al máximo en un Mundial XXL

El despliegue deportivo viene acompañado de un operativo de seguridad a la misma escala. El FBI ha movilizado equipos tácticos a Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia, el área de la Bahía de San Francisco y Seattle, ciudades que se preparan para recibir un flujo de aficionados sin precedentes.

El director del FBI, Kash Patel, explicó que estos equipos de respuesta a crisis llegan para “apoyar el enorme trabajo de seguridad” necesario para proteger a jugadores, aficionados y visitantes. En estadios como Gillette Stadium, en Foxborough (Massachusetts), las autoridades ya avisan: conviene llegar con más de una hora de antelación para superar los controles, según informó CBS Boston.

Marlo Graham, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Atlanta, subrayó que la preparación para este Mundial masculino no difiere de otros grandes eventos, con una salvedad clave: la duración. Son 39 días de torneo. Sus unidades llevan meses entrenando junto a equipos tácticos de otras agencias.

El dispositivo también incluye a agentes de Immigration and Customs Enforcement. El responsable de la frontera en la Casa Blanca, Tom Homan, señaló que la prioridad de ICE durante el Mundial será la seguridad nacional, no la aplicación estricta de la normativa migratoria.

Todo esto llega tras más de un año de endurecimiento en los controles de entrada a Estados Unidos por parte de la administración Trump, un contexto que ya ha dejado su primera consecuencia directa en el torneo. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, designado para dirigir partidos del Mundial, fue rechazado en la frontera estadounidense por “preocupaciones de verificación”, según explicó Customs and Border Protection. FIFA confirmó que se le denegó la entrada, sin detallar los motivos.

Qué se puede llevar al estadio… y qué no

El código de conducta de los estadios de FIFA marca un filtro estricto. Nada de mochilas opacas ni objetos considerados peligrosos: quedan fuera armas, protecciones corporales, cascos, paraguas, cochecitos de bebé y sillas. También se vetan envases cerrados que puedan lanzarse o causar daño: botellas, vasos, frascos, latas y cualquier recipiente cerrado, incluidos los termos y botellas reutilizables de marca.

Esa última medida encendió la polémica. Con partidos en pleno verano y temperaturas extremas en varias sedes, la prohibición de botellas reutilizables generó una reacción inmediata entre las hinchadas. El grupo de aficionados ingleses Free Lions lanzó la pregunta en redes: “¿Qué sigue? ¿Prohibir la crema solar y obligar a comprarla en el estadio?”. Para muchos, la norma olía a negocio.

La presión hizo efecto. El director de operaciones del Mundial 2026, Heimo Schirgi, rectificó en redes sociales: en los estadios de Estados Unidos y Canadá se permitirá la entrada de una botella de agua blanda, de plástico, desechable, sellada de fábrica y de hasta 20 onzas por espectador. Las botellas duras y reutilizables siguen prohibidas.

Dentro de los recintos, las bebidas —agua, refrescos y zumos— estarán suministradas en exclusiva por Coca-Cola, patrocinador histórico de FIFA, según recordó la agencia AP.

Un Mundial para todos… los que puedan pagarlo

El nuevo formato amplía el mapa: 16 estadios, más sedes, más partidos, más posibilidades de ver a las estrellas de cerca. El problema es el precio de esa cercanía. Las entradas de la fase de grupos se han disparado hasta cifras de varios cientos e incluso miles de dólares para determinados encuentros.

Phil Labas, capitán del capítulo de Chicago de los American Outlaws, un grupo que reúne a unos 30.000 aficionados al fútbol en Estados Unidos, no se anduvo con rodeos al hablar con CBS News. Calificó los precios de “absolutamente escandalosos” y habló de un “castigo” para el aficionado medio que solo quiere entrar al estadio.

Labas, que ha estado en casi todos los eventos de U.S. Soccer en los últimos cuatro años, explicó que este Mundial en casa ha empujado incluso a los Outlaws a las alturas del estadio. “Estamos en la sección 300. Grada alta, en una esquina… Es una auténtica desgracia”, lamentó. Aun así, el grupo no piensa renunciar a su papel en la grada: “Nos oirán, nos verán si enfocan hacia arriba, pero estaremos allí”.

La imagen es clara: un Mundial que multiplica el acceso geográfico, pero estrecha el acceso económico. Más ciudades, menos butacas asequibles.

Favoritos, apuestas y una apuesta naranja

Con el balón a punto de rodar, las casas de apuestas se preparan para lo que se perfila como uno de los mayores eventos de juego de la historia. Francia, España, Inglaterra, Brasil… los sospechosos habituales acaparan los pronósticos. Sin embargo, una voz autorizada se sale del guion.

El economista alemán Joachim Klement, que acertó a los tres últimos campeones del mundo, se decanta por Países Bajos como candidato a levantar la Copa en 2026. Su razonamiento, explicado en una entrevista con CBS News, se apoya en dos pilares: consistencia y defensa.

Para Klement, la selección neerlandesa forma parte de ese grupo de equipos “constantemente sobresalientes”, pese a no contar con una superestrella del calibre de Lionel Messi. Ha alcanzado tres finales mundialistas (1974, 1978 y 2010) y presenta, según su análisis, una plantilla muy equilibrada, sin puntos débiles evidentes. Ahí entra el segundo argumento: una defensa sólida. En su visión, el viejo axioma se mantiene vigente en el fútbol moderno: el ataque gana partidos, la defensa gana torneos.

El caso de Estados Unidos ofrece un contraste distinto. El sorteo ha sido amable. Encajado en el Grupo D junto a Paraguay, Australia y Turquía, el equipo de Gregg Berhalter —o quien ocupe el banquillo— tiene una oportunidad real de superar la fase de grupos y, con un cruce favorable, asomarse al menos a unos cuartos de final. Esa es la parte positiva del diagnóstico de Klement.

La otra cara del análisis apunta a un problema estructural. En Estados Unidos, el fútbol compite con un ecosistema deportivo saturado: fútbol americano, baloncesto, béisbol, hockey… La consecuencia, según el economista, es un talento repartido en demasiados frentes y un deporte que, pese a crecer, aún no ocupa el trono cultural que sí tiene en Europa o América Latina.

El Mundial 2026, con el país como uno de los tres anfitriones, llega para poner a prueba esa realidad. Están las ceremonias, las estrellas del pop, los nuevos estadios y las camisetas retro. También los controles de seguridad, las restricciones de acceso y las entradas a precios prohibitivos. La pregunta es si, en medio de todo ese ruido, el fútbol logrará imponerse como el verdadero protagonista de este gigantesco experimento global.

Mundial 2026: La Fiesta del Fútbol en Norteamérica