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Monchi pide disculpas tras controversia por Lamine Yamal

La pregunta parecía inocente. El incendio, no tanto.

Monchi, director deportivo del Espanyol, eligió a Lamine Yamal como su favorito para el próximo Balón de Oro por delante de Kylian Mbappé y Harry Kane. Y en una afición marcada por décadas de rivalidad con el Barcelona, el gesto cayó como una provocación en parte del entorno perico.

El propio Monchi ha tenido que salir a matizar y pedir perdón.

“Fui con la opción española”

En una intervención en Cadena SER, el dirigente blanquiazul explicó el contexto de su respuesta, insistiendo en que su elección se basó en la nacionalidad, no en los colores del club.

“Me preguntaron por Mbappé, que es francés, Harry Kane, que es inglés, y Lamine Yamal, que es español, y me decanté por la opción española”, aclaró.

Nada más. Ni guiños al Barça, ni dobles lecturas, según su versión. Pero la frase, “creo que Lamine lo merecería”, pronunciada días atrás, prendió rápido en un entorno siempre sensible cuando aparece el vecino de la ciudad.

Monchi asumió el ruido generado: “He liado un poco de revuelo entre los aficionados del Espanyol”, reconoció. Y dio un paso que no todos dan: “Si alguien se ha sentido ofendido, pido disculpas”.

El peso de una rivalidad que nunca descansa

El problema no era el Balón de Oro. Era el apellido del candidato.

Respaldar públicamente a una estrella del Barcelona siempre es un terreno minado para cualquiera que represente al Espanyol. Mucho más si ese alguien es la cara visible del proyecto deportivo. Monchi lo sabe, y lo admitió con franqueza al explicar el trasfondo de su respuesta.

Apoyó a Lamine Yamal, dijo, “porque estaba tirando por lo español, pero como aficionado del Espanyol debería haber dicho cualquier otro”.

Ahí está el nudo del asunto: el choque entre el orgullo nacional y la identidad de club. Entre celebrar a una joya del fútbol español… y evitar, al mismo tiempo, cualquier gesto que pueda interpretarse como una concesión al eterno rival.

Monchi quiso dejar claro que no hay simpatía azulgrana detrás de su elección. Solo orgullo por un talento que representa a la selección.

Nacionalismo futbolístico vs. sentimiento perico

El debate que ha salpicado al director deportivo va más allá de un simple voto simbólico al Balón de Oro. Toca una fibra muy reconocible en el fútbol español: ¿hasta dónde llega el apoyo a los jugadores nacionales cuando visten la camiseta del enemigo íntimo?

Monchi se situó del lado de la bandera. Parte de la grada esperaba que se quedara del lado del escudo.

De momento, el dirigente ha optado por rebajar la tensión, sin rectificar el fondo, pero sí el tono. Sostiene el argumento —apostar por el jugador español—, admite el error de sensibilidad y se dirige directamente a la afición para cerrar la herida.

La temporada es larga, los frentes deportivos son muchos y el Espanyol no puede permitirse que el ruido externo eclipse lo que ocurra en el césped. La pregunta es si la grada aceptará las disculpas… o si cada gesto de Monchi será, a partir de ahora, observado con lupa.