Min-Jae Kim: El Central que Gana Espacio en el Bayern
Durante gran parte de la pasada temporada, el paisaje en el eje de la defensa del Bayern Munich parecía inamovible: Dayot Upamecano y Jonathan Tah como pareja titular, Min-Jae Kim como primera alternativa en la rotación. Una jerarquía clara, casi grabada en piedra. Casi.
Vincent Kompany no quiere oír hablar de puestos fijos ni de escalafones cerrados. «No lo digas todo de forma tan absoluta», advirtió el técnico en rueda de prensa en la isla surcoreana de Jeju, en plena gira asiática del Bayern. El mensaje fue directo: en su equipo, el césped decide.
El entrenador belga conoce bien lo que significa pelear por un sitio en una defensa de élite. Lo vivió en el Manchester City. Ahora exige lo mismo en Múnich. «Hablamos de una competencia que me gusta y que yo mismo experimenté en el Manchester City. Lo más importante es demostrarlo en el campo», explicó. Y ahí apareció el nombre de Min-Jae Kim, acompañado de un elogio medido pero contundente: «Le hago un cumplido a Min-Jae. Pase lo que pase, se mantiene concentrado y deja que sus acciones hablen por él en el campo».
De la espera silenciosa a los minutos clave
La historia de Kim en la última temporada no fue sencilla. Arrancó casi en la sombra, con muy poco protagonismo. No hubo quejas públicas, ni gestos de frustración, ni filtraciones incómodas. Solo trabajo.
Kompany desveló que más de una vez dudó si intervenir: «Tuve muchas situaciones en las que pensé: quizá ahora es el momento adecuado para hablar con Min-Jae». A veces lo hizo. A veces prefirió dejarlo tranquilo. La respuesta del central surcoreano, según el técnico, siempre fue la misma: profesionalidad absoluta. «En cada situación reaccionó de forma correcta y lo dio todo en los entrenamientos y en el campo», subrayó.
La recompensa llegó en la recta final del curso. Con la carrera por la Bundesliga ya resuelta, Kim empezó a encadenar minutos y titularidades en la liga, mientras Upamecano y Tah gestionaban esfuerzos y recuperaban energías pensando en las eliminatorias de copa. No fue un premio menor: el club le confió el cierre del campeonato doméstico para proteger a su pareja de referencia en los partidos a vida o muerte.
Gira en casa: Jeju, escaparate y examen
Ahora el escenario ha cambiado de decorado. El Bayern se entrena en la tierra de Kim, en Corea del Sur, y el amistoso de este martes (13:00) ante Jeju SK FC llega con un matiz especial para el central. Es pretemporada, sí, pero también un escaparate en casa y una oportunidad directa para enviarle un mensaje a Kompany.
En la expedición están Kim y Tah. Falta Upamecano, todavía de permiso especial tras disputar la semifinal del Mundial con Francia. Un detalle que abre minutos, sensaciones y quizá dudas en la pizarra del técnico.
Kim, fiel a su estilo, no alza la voz. Pide lo justo. «Espero que el entrenador me dé muchas oportunidades», confesó, sin perder su habitual modestia. No se vende como una estrella, se presenta como un competidor más en un entorno feroz: «Estoy muy contento de poder medirme con Jonathan Tah y Dayot Upamecano. En el Bayern Munich hay una competencia fuerte cada temporada».
No hay rastro de tensión en sus palabras. Al contrario. Destaca la relación dentro del vestuario: «También nos llevamos bien. Hablamos mucho entre nosotros, así que estoy muy satisfecho. Puedo aprender mucho de ellos». Un defensa que quiere jugar, pero que no olvida que, en un club así, el primer paso es convivir con la presión y con los rivales internos.
El otro Min-Jae: carácter, risa y vestuario
Kompany dejó para el final un detalle que ayuda a entender por qué Kim encaja tan bien en el grupo. Le preguntaron por el lado menos conocido del surcoreano. El técnico sonrió antes de responder. No habló de táctica, ni de posicionamiento, ni de duelos aéreos.
Habló de humor.
«La gente ni siquiera sabe que también tiene un sentido del humor increíble», reveló, entre risas. Y remató con una imagen muy gráfica de lo que pasa en el día a día: «Siempre que un jugador está al lado de Min-Jae, empieza a reírse. Puede que ese sea el lado de él que la gente no conoce».
En un vestuario sometido a la exigencia permanente, un central que entrena al límite, acepta su rol, espera su oportunidad y, además, hace reír a los compañeros, se convierte en algo más que una pieza de rotación. Se convierte en un activo silencioso, pero valioso.
La temporada que viene dirá si Min-Jae Kim sigue siendo el tercero en la fila o si rompe la jerarquía y se instala de forma definitiva en el once. Por actitud, ya ha dado el primer paso. Ahora le toca al balón dictar sentencia.






