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Micky Moore, nuevo director deportivo de Port Vale

Port Vale ha movido ficha en pleno mal arranque de temporada. El club ha anunciado el nombramiento de Micky Moore como nuevo director deportivo, una apuesta fuerte para intentar enderezar el rumbo de un equipo que todavía acusa el golpe del descenso.

El contexto no admite maquillaje: Vale, recién caído de League One, marcha 23º en League Two. Solo cinco puntos en siete jornadas del curso 2026-27 para el equipo de Jon Brady. Zona baja, dudas en el césped y un proyecto que necesitaba una figura que marcara una línea clara desde los despachos.

Ahí entra Moore.

Un perfil con ascensos en el currículum

Moore llega a Vale Park tras su etapa en Shrewsbury Town, donde ejerció como director de fútbol durante dos años y medio antes de salir el pasado verano. Antes, había construido buena parte de su reputación en Cheltenham Town, club al que llegó para trabajar en el área de reclutamiento y en el que terminó asumiendo el cargo de director de fútbol.

Su trabajo en Whaddon Road dejó huella. Bajo su mando, Cheltenham logró el ascenso desde League Two como campeón en la temporada 2020-21 y, al año siguiente, firmó el mejor puesto liguero de su historia en League One. No es un detalle menor para una entidad que buscaba precisamente eso: alguien que sepa cómo transformar un club de la parte baja de la cuarta categoría en un proyecto competitivo y sostenible.

Moore no escondió el atractivo del reto en sus primeras palabras al club. Describió a Vale como “un club grande, con un gran potencial” y recordó sus múltiples visitas a Vale Park, donde ha comprobado de primera mano la intensidad de la grada. Sabe dónde se mete. Y le gusta.

Un reto que le resulta familiar

El nuevo director deportivo trazó un paralelismo directo entre el escenario actual de Port Vale y el que se encontró en Cheltenham. Recordó que llegó allí con el equipo en una situación similar y que necesitaron dos temporadas en League Two: primero para terminar cuartos y después para conquistar el título. Ese recorrido, paso a paso, es el modelo que conoce y que pretende aplicar.

Moore subrayó que entiende bien el tipo de desafío que se abre ahora en Stoke-on-Trent y que le ilusiona afrontarlo. Su hoja de ruta pasa por sumergirse cuanto antes en el día a día: conocer al personal del club, al cuerpo técnico, a los jugadores y a todos los que forman parte de la estructura de Port Vale. No llega para un reto cosmético. Llega para rediseñar la base.

Plenos poderes para redibujar el fútbol de Port Vale

El director ejecutivo del club, Matt Hancock, dejó claro el peso que tendrá Moore en la nueva etapa. Explicó que el director deportivo dispondrá de “la libertad para analizar en profundidad toda la operación futbolística” y detalló su misión: evaluar dónde está el club, detectar los puntos de mejora y liderar el desarrollo de una estructura deportiva coherente y sostenible.

No se trata solo de fichajes o ventas. El encargo apunta a algo más amplio: una revisión de procesos, metodología, planificación a medio plazo y una identidad que sobreviva a los vaivenes de resultados y entrenadores.

Port Vale, hundido en la tabla tras un descenso doloroso y un inicio titubeante, entrega ahora el timón deportivo a un hombre que ya ha convertido proyectos modestos en historias de crecimiento. La pregunta es clara: ¿podrá Micky Moore repetir en Vale Park la misma fórmula que cambió el destino de Cheltenham?