Michael Edwards deja FSG y termina el proyecto multiclub en Liverpool
Michael Edwards ha vuelto a salir por la puerta grande. El arquitecto silencioso del Liverpool campeón de Europa y de Inglaterra ha dimitido como chief executive of football de Fenway Sports Group (FSG), poniendo fin a una segunda etapa que, esta vez, ha durado mucho menos de lo esperado y que se apaga justo donde debía despegar: el proyecto multiclub.
Un regreso con una misión… que nunca llegó
Edwards regresó a la órbita de Liverpool en marzo de 2024 con un encargo mayúsculo: pilotar la transición tras la era Jürgen Klopp y, al mismo tiempo, diseñar la expansión futbolística de FSG más allá de Anfield. No volvía como simple director deportivo del club, sino con un título y un alcance mayores, al frente de toda la estructura futbolística del grupo.
El plan era ambicioso. Multi-propiedad, alianzas estratégicas, una red de clubes conectados bajo el paraguas de FSG. Esa amplitud de miras fue, precisamente, lo que sedujo a Edwards para aceptar el reto después de haberse marchado en 2022 tras un ciclo brillante como sporting director de Liverpool entre 2016 y 2022.
Durante meses, FSG exploró el mercado. Se estudiaron opciones como Getafe y Bordeaux, entre otros. Se analizaron números, estructuras, encajes deportivos. Pero no hubo acuerdo. Ninguna operación alcanzó el nivel que el grupo consideraba adecuado y, en 2024, el proyecto de comprar un segundo club quedó aparcado.
Ahí empezó a tambalearse la figura de Edwards.
Un puesto creado para él que se queda sin proyecto
El rol de Edwards no estaba pensado solo para Liverpool, sino para un ecosistema más amplio que nunca llegó a materializarse. Sin ese segundo club, sin esa red en expansión, su función perdió parte de su razón de ser.
FSG confirmó este viernes su salida, después de que el propio Edwards comunicara ya en otoño de 2025 su intención de marcharse una vez que considerara encarrilado el futuro inmediato del club. Le quedaba un año de contrato, pero se va por decisión propia. No se espera indemnización. Y tampoco es seguro que FSG nombre un sustituto directo: el puesto, en realidad, había sido diseñado a su medida.
En su despedida, Edwards dejó claro que se marcha convencido de que el club queda armado para seguir compitiendo en la élite. Habló de “privilegio” por volver a FSG y a Liverpool en un momento clave, de “gente sobresaliente” y de “fundamentos” sólidos para sostener el éxito. Y subrayó algo importante: el proyecto global de FSG no ha salido como se imaginó al principio, pero el trabajo de planificación y de propuestas estuvo ahí, sobre la mesa de la propiedad.
La sensación es nítida: Edwards hizo su parte, el mercado y las decisiones de FSG marcaron el límite.
Liverpool, blindado para el mercado… de momento
Su marcha no debería alterar el verano de fichajes de Liverpool. El diseño deportivo del primer equipo está en manos de Richard Hughes, actual sporting director, y la hoja de ruta para esta ventana ya está trazada.
El club no se asoma a un vacío inmediato en la planificación deportiva. No hay urgencias en ese sentido. Sin embargo, el movimiento de Edwards sí añade una capa más de incertidumbre a la cúpula del club.
Hughes tiene contrato hasta 2027, pero su nombre suena con fuerza en Arabia Saudí, vinculado a un posible desembarco en Al-Hilal con una oferta económicamente muy potente. Su figura, clave en decisiones de alto impacto como el despido de Arne Slot y el nombramiento de Andoni Iraola —un movimiento ejecutado en tándem con Edwards—, podría abandonar Anfield una vez cerrado el mercado estival.
Si eso ocurre, el vacío en la estructura deportiva sería mucho más profundo que el que deja hoy Edwards.
Mike Gordon vuelve a la primera línea
Ante la salida de Edwards, el peso de la gestión futbolística de FSG volverá a recaer, en mayor medida, sobre Mike Gordon. El presidente de FSG, figura decisiva en la modernización de Liverpool desde 2011, se prepara para recuperar un papel más directo en el día a día.
Gordon no ahorró elogios al despedir a Edwards. Destacó su “juicio excepcional”, su “integridad” y su compromiso con la construcción de una organización fuerte a largo plazo. Recordó, además, el papel del ejecutivo en la navegación del club durante una transición delicada que desembocó en un hito histórico: el vigésimo título liguero inglés de Liverpool, un número que iguala la marca de Manchester United y que devuelve al club a la cima estadística del país.
No es un detalle menor. Habla del impacto real de Edwards, más allá de los despachos: su trabajo ayudó a sostener el rendimiento deportivo en un momento de cambio profundo.
Un adiós que abre preguntas en Anfield
Edwards se va sin estridencias, fiel a su perfil bajo, pero deja un vacío evidente. Era el nexo entre la ambición global de FSG y la realidad competitiva de Liverpool. El hombre que ya una vez redefinió la estructura deportiva del club y que, en su segunda etapa, había vuelto para guiar otra transformación.
El proyecto multiclub que le trajo de vuelta está en pausa. Su cargo, diseñado para ese escenario, queda en el aire. Hughes podría seguirle por otra puerta. Y Gordon, de nuevo, tendrá que tomar el volante con más firmeza.
Liverpool, sobre el césped, parece preparado para el próximo mercado y para defender su estatus tras alcanzar su vigésimo título de liga. La cuestión ya no es si el equipo está listo.
La cuestión es quién va a diseñar el siguiente gran plan desde los despachos de Anfield.






