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Michael Carrick desafía la presión en Manchester United

El ambiente en Old Trafford arde, pero Michael Carrick no se mueve un centímetro. El técnico de Manchester United, golpeado por una semana nefasta, rechaza de plano entrar en el juego de las cábalas sobre su futuro.

“Sería ridículo empezar a pensar cuánto me queda en el trabajo después de dos o tres malos resultados”

lanzó el entrenador antes del viaje a Londres para medirse a Fulham el domingo. Directo. Sin rodeos.

Una semana para el olvido

El contexto explica el ruido. United cayó en casa ante Manchester City, que jugó con 10 hombres desde el minuto 23, un golpe que ya de por sí escuece. Pero el verdadero terremoto llegó después: Brighton se convirtió en el primer equipo en 50 años que remonta dos goles en contra para ganar en Old Trafford en un partido de la Carabao Cup.

El estadio respondió con lo que tantas veces se había contenido: abucheos y cánticos contra el equipo. Un juicio público en plena noche de copa.

Carrick, sin embargo, insiste en que la presión no le altera. Lo dijo tras el tropiezo copero y lo repitió ante los medios en la previa del duelo en Craven Cottage.

“Conozco el club, conozco el rol, sé lo que se espera aquí: jugar a cierto nivel y lograr ciertas cosas en el campo”

explicó. “Lo entiendo perfectamente.

“En cuanto al futuro, a la propiedad, a cuánto tiempo me queda en el cargo, eso no entra para nada en mi cabeza. Es ridículo pensar así en la posición en la que estoy, no está en el radar”.

Luego bajó la mirada al presente inmediato: “Son dos o tres partidos. Son dos o tres partidos de más, porque odio perder, pero eso no significa que el mundo se derrumbe. En algunas mentes sí, para nosotros no puede ser así”.

El club no tiembla con Carrick

Dentro de Manchester United, los altos cargos no transmiten sensación de urgencia con el banquillo. No hay alarmas encendidas sobre el puesto de Carrick. La preocupación va más por otro lado: el rendimiento por debajo de lo esperado de demasiados jugadores, sobre todo si se recuerda que el equipo ganó 12 de 17 partidos en la segunda mitad de la temporada pasada bajo el mando del técnico de 45 años.

El contraste con el arranque actual es evidente. Solo dos victorias en seis encuentros: una ante el recién ascendido Ipswich, remontando el marcador, y otra frente al campeón de Azerbaiyán, Sabah FK, en la Champions League.

“No es una catástrofe ni un desastre”

insistió Carrick. “No es el fin del mundo”.

Pero el tamaño de Manchester United distorsiona cualquier tropiezo. Lo amplifica. Lo convierte en crisis casi permanente. El propio entrenador lo asume: los problemas en Old Trafford suelen parecer más grandes de lo que realmente son.

Y aun así, él no se ve en otro lugar.

“Hay grandes sensaciones, y también decepciones, y a veces las decepciones pequeñas acaban pareciendo un poco más grandes”

reflexionó. “Es parte de convivir y de estar en este gran club de fútbol.

“No querría estar en ningún otro sitio, de verdad.

“Es el mejor lugar para mí, en parte por los momentos en los que quizá las cosas no salen según el plan. A veces esos son los mejores momentos para trabajar, para descubrir cosas y salir mucho más fuerte”.

Sin excusas, sin culpas… al menos puertas adentro

Fuera del vestuario, el debate se ha centrado en un viejo conocido: la planificación deportiva. Las críticas apuntan a los fichajes, o a la falta de ellos, especialmente en el lateral izquierdo. También se habla de las finanzas del club, de los niveles de deuda, de la relativa inexperiencia de Carrick y, salvo la figura del asistente Steve Holland, de la de su cuerpo técnico.

El entrenador no rehúye la responsabilidad, pero corta el discurso del señalamiento.

“No se trata de un juego de culpas”

afirmó. Después, dejó claro dónde quiere que apunten los dedos: “Buscamos cosas a las que mirar y señalar, o la razón que sea, y encontrar un culpable. Cúlpame a mí. No hay problema. Asumiré la responsabilidad.

“Pero no va de culpar a la gente. Va de nosotros, de encontrar soluciones y ser mejores. Como club de fútbol en su conjunto”.

En medio del ruido, Carrick también dejó una pequeña rendija de optimismo deportivo: desveló que Luke Shaw y el nuevo fichaje Carlos Baleba “tienen opciones” de estar disponibles para la visita a Craven Cottage. Dos posibles regresos que, más allá del plano táctico, pueden aportar algo que ahora mismo United necesita tanto como los puntos: señales de que la reacción todavía es posible.