Messi en el banquillo: Argentina rota para el partido contra Jordania
Lionel Messi verá el inicio del último partido de la fase de grupos desde un lugar poco habitual: el banco de suplentes. Lionel Scaloni lo confirmó ante la prensa y despejó cualquier tipo de sospecha: no hay lesión, es pura gestión de esfuerzos.
Argentina ya tiene asegurado el primer puesto del Grupo J tras el 3-0 a Argelia y el 2-0 a Austria. Con el boleto sellado y el liderazgo garantizado, el cuerpo técnico se gana el margen para dosificar minutos, cuidar piernas y mirar más allá del duelo ante Jordania. El capitán, a los 39 años, será el principal beneficiado de ese respiro.
El goleador del Mundial se toma un respiro
Messi llega a este tercer partido con todos los focos encima. Ha marcado los cinco goles de la selección en este Mundial 2026 y, con el doblete frente a Austria, se convirtió en el máximo goleador histórico de la competición con 18 tantos. El torneo ya le pertenece en los números; ahora busca que también le pertenezca en el desenlace.
Es el gran favorito al Botín de Oro, con Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé pisándole los talones. Cada minuto que pasa sin él en el campo se siente como una invitación a sus perseguidores. Scaloni lo sabe, pero prioriza otra cosa: que su estrella llegue fresca al tramo decisivo.
El entrenador fue claro al ser consultado por el veterano periodista Enrique Macaya Márquez, de 91 años, en su decimoctavo Mundial. “Leo va a empezar en el banco”, respondió, antes de cerrar la puerta a más detalles tácticos. La formación está decidida, pero se hará oficial más adelante. Lo único seguro es que Messi tendrá minutos en el segundo tiempo.
Sin drama físico, pero con cálculo fino
El contexto físico del capitán no es un tema menor. Messi aterrizó en el Mundial con “fatiga muscular” en el isquiotibial izquierdo, producto de un partido de Inter Miami en la MLS el 24 de mayo. Nada grave, pero lo suficiente como para que cada carga se mida con precisión quirúrgica.
No jugar contra Jordania implicaría 11 días sin acción antes del cruce de octavos, programado para el 3 de julio, ante un rival que saldrá de Cabo Verde, Uruguay o España. Demasiado tiempo parado para un futbolista que vive del ritmo y el toque constante con la pelota. De ahí la decisión intermedia: descanso de inicio, rodaje en la segunda mitad.
Turno para los que esperan su oportunidad
Con Messi de entrada en el banco, se abre una ventana para quienes han tenido un papel secundario en los dos primeros encuentros. Nombres como Nico Paz, de 21 años, y Giovani Lo Celso, de 30, asoman como candidatos naturales para ocupar ese espacio creativo en la mediapunta o entre líneas.
Ambos han sumado pocos minutos en este Mundial y el choque ante Jordania se presenta como un banco de pruebas ideal: partido oficial, sin presión clasificatoria, pero con la exigencia competitiva que impone una selección campeona del mundo que no negocia la intensidad.
Del otro lado, Jordania llega ya eliminada, tras caer 3-1 ante Austria y 2-1 frente a Argelia. Juega por orgullo, por imagen y por la posibilidad de despedirse dejando una marca ante una de las grandes favoritas. Un escenario perfecto para que los menos habituales argentinos se pongan a prueba en un contexto real.
Invictos, rotados… pero sin relajarse
Nicolás Tagliafico lo resumió en una frase: Argentina quiere cerrar la fase de grupos invicta. No es un detalle estadístico, es una declaración de intenciones. Aunque el resultado no cambie el destino en la tabla, sí puede moldear el tono anímico con el que el equipo entre al cuadro de eliminatorias.
La rotación no significa bajar la guardia. Significa confiar en la amplitud de un plantel que se ganó el derecho a que su figura máxima pueda mirar el inicio desde la banda, sabiendo que su momento llegará en la segunda parte.
Messi descansará un rato. El Mundial, en cambio, no piensa esperarlo.





