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Mbappé falla penalti y Parrott brilla en la victoria del Betis

El plan perfecto de José Mourinho se vino abajo en La Cartuja en el último suspiro. Un penalti en el minuto 96, Kylian Mbappé frente a Álvaro Valles, el guion soñado para el Real Madrid… y la parada que desató la locura verdiblanca. El 1-0 de un Real Betis valiente y solidario cortó de raíz el pleno de victorias madridista en este arranque de La Liga y dejó una noche para el recuerdo en Sevilla.

El Madrid aprieta, el Betis resiste

El equipo de Mourinho, en su segunda etapa al frente del banquillo blanco, llegaba con tres triunfos de tres y una sensación de autoridad creciente. En La Cartuja, sin embargo, se encontró un Betis compacto, con un Valles inspirado y una defensa que se jugó el físico en cada cruce.

El Madrid fue creciendo desde el inicio. Vinícius Junior avisó pronto: una llegada por la izquierda, un pase tenso de Arda Güler cruzando el área y un disparo del brasileño al palo que silenció el estadio por un segundo. El rebote salió despedido, y con él, la primera gran ocasión blanca.

Mbappé, siempre en el foco, tuvo dos oportunidades claras antes del descanso. En ambas, el desenlace fue idéntico: un defensor del Betis lanzándose al límite. Primero Natan, luego Marc Bartra, se interpusieron con entradas providenciales que evitaron el gol cuando el francés ya se perfilaba para rematar.

El dominio territorial era madridista, pero el marcador seguía intacto. Y el Betis, paciente, esperaba su momento.

El zarpazo de Parrott

Cuando el partido parecía encaminado a un final de asedio blanco, llegó el golpe inesperado. Minuto 81. Centro al área, cabezazo de Nelson Deossa y estirada felina de Thibaut Courtois para evitar el 1-0. El alivio duró un suspiro. El rechace cayó muerto en el área y Troy Parrott apareció con determinación para fusilar y marcar su primer gol con la camiseta del Real Betis.

La Cartuja estalló. El Madrid, aturdido por el mazazo, se lanzó hacia adelante con todo. Mourinho movió piezas, el equipo se instaló definitivamente en campo rival y el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia bética.

Carlos Espi creyó haber encontrado la respuesta inmediata. Remate acrobático, espectacular, tras un centro de Vinícius y balón a la red. Golazo… hasta que la revisión señaló un fuera de juego en la acción previa. El tanto quedó anulado y el Madrid tuvo que empezar de nuevo su persecución.

El penalti, el larguero y Valles

El final fue un ejercicio de tensión pura. Mbappé, que no había dejado de intentarlo, rozó el empate con un toque sutil que besó el larguero. El aviso encendió todas las alarmas en el Betis, que ya defendía con todo su bloque hundido.

Y entonces llegó la jugada que lo cambió todo. Natan entró con dureza sobre Vinícius en el área en el tiempo añadido. El árbitro señaló el punto de penalti. Mbappé colocó el balón. El silencio se hizo pesado en La Cartuja.

Disparo del francés, estirada de Valles y manos firmes para rechazar el lanzamiento. No hubo rebote aprovechable, no hubo segunda oportunidad. Solo un rugido atronador de la grada y los jugadores del Betis fundiéndose con su portero.

Con esa parada, Álvaro Valles firmó una noche histórica y aseguró tres puntos que elevan al Betis hasta los nueve puntos en cuatro jornadas, los mismos que el Real Madrid, y refuerzan el ánimo del equipo justo antes de afrontar su segunda participación en la Champions League.

El Madrid se marcha de Sevilla con su primera derrota del curso y una pregunta incómoda: ¿es solo un tropiezo aislado o el primer aviso serio de las dificultades que le esperan en esta nueva era con Mourinho y Mbappé?