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Maxence Lacroix se une a Chelsea: el nuevo pilar de Xabi Alonso

Maxence Lacroix ya viste de azul y no se anda con rodeos: para él, Chelsea es “el mejor club del mundo”. Lo dice recién llegado desde Crystal Palace, tras un acuerdo cercano a las 52 millones de libras y con un contrato de seis años firmado en Stamford Bridge. No llega como complemento. Llega para mandar.

El central francés se convierte en el tercer fichaje de la era Xabi Alonso en el banquillo de Chelsea, después de las incorporaciones de Marco Palestra y Morgan Rogers. A ese grupo se suman las llegadas ya pactadas de Emmanuel Emegha, Geovany Quenda y Dastan Satpayev, que completan un verano de reconstrucción profunda en Londres.

Rogers, en su día de presentación, definió a Chelsea como “el club más grande de Londres”. Lacroix fue un paso más allá. Y lo hizo con una convicción que encaja con el nuevo discurso del vestuario.

“Creo que es el mejor movimiento para mí porque es el mejor club del mundo”, explicó a los medios oficiales del club. No son palabras huecas: detrás hay una red de voces que le empujaron a dar el salto.

El defensa contó que habló con Malo Gusto, Trevoh Chalobah y Benoît Badiashile antes de tomar la decisión. “Es fácil que la gente hable bien de este club porque tiene mucha historia y estoy muy orgulloso de formar parte de ella ahora”, aseguró. El relato se repite: quienes ya están dentro le pintaron un escenario ideal para seguir creciendo.

La conversación clave, sin embargo, fue con el entrenador. Lacroix detalló que mantuvo una llamada con Xabi Alonso en la que hablaron de táctica, de cómo ve el técnico el juego y del rol que podría ocupar. Ahí encajaron las piezas. “Vi que tenemos la misma dirección y el mismo deseo para este club”, confesó. Cuando, además, escuchó a sus compañeros de selección que militan en Chelsea, como Malo Gusto, el dilema desapareció. “Ya estaba diciéndome: ‘No necesito pensarlo demasiado’. Después de hablar con la gente me dije: ‘Este es el mejor paso adelante para mí’”.

Un fichaje con mensaje tras una temporada agitada

El puesto de central ha sido una herida abierta en Chelsea durante el último curso. La grave lesión de ligamento cruzado de Levi Colwill en verano dejó al equipo desnudo atrás y llevó al entonces técnico Enzo Maresca a pedir públicamente un sustituto. Esa petición, nunca satisfecha, se convirtió en uno de los puntos de fricción que desembocaron en su salida del club en enero.

Con Colwill ya recuperado, la dirección deportiva no quiso repetir el error. Entrado el verano, la prioridad estaba clara: reforzar el centro de la zaga con un perfil contrastado. El nombre de Lacroix apareció rápido y se mantuvo firme en la cima de la lista.

A sus 26 años, el francés llega con cuatro temporadas sólidas en la Bundesliga con Wolfsburg y dos cursos notables en Crystal Palace, donde se consolidó como líder de la línea defensiva casi desde el primer día. Conoce la Premier League, entiende su ritmo y su dureza. Justo el tipo de jugador que Chelsea se ha propuesto incorporar en esta ventana.

No es solo experiencia. En el plan de Xabi Alonso, Lacroix está llamado a tener un papel central desde el inicio. No se trata de un fichaje puente, sino de una pieza estructural en un verano en el que varios centrales actuales del club han sido colocados en el escaparate.

Reordenar la jerarquía atrás

El movimiento por Lacroix llega acompañado de un giro claro en la política de fichajes de Chelsea. El club está cerca de cerrar las llegadas de Danny Welbeck, de 35 años, y Jordan Henderson, de 36, un cambio drástico respecto a la estrategia reciente, dominada por apuestas jóvenes y contratos larguísimos.

En defensa, la sacudida puede ser igual de profunda. Chelsea está abierto a escuchar ofertas por Trevoh Chalobah, el central que más minutos disputó en Premier League con la camiseta blue la pasada temporada. Benoît Badiashile y Axel Disasi también figuran en la lista de posibles salidas si llega la propuesta adecuada.

La operación limpieza no se detiene ahí. Mamadou Sarr y Aarón Anselmino podrían marcharse cedidos para ganar minutos, mientras incluso los nombres de Wesley Fofana y Josh Acheampong han aparecido en conversaciones sobre el futuro de la plantilla.

En ese contexto, Lacroix aterriza con una misión evidente: ser el ancla de una defensa en transformación, el punto fijo alrededor del cual Xabi Alonso pueda construir su estructura. Su capacidad para liderar línea, su lectura de juego y su experiencia en dos ligas de máximo nivel le colocan, de entrada, como candidato a titular indiscutible.

El mensaje es nítido. Chelsea no solo ficha talento. Ficha voz, jerarquía y un central que, al mirar a su alrededor en Cobham, siente que ha llegado al lugar donde su carrera debe explotar. La pregunta ahora no es si Lacroix está preparado para el salto.

La cuestión es si la nueva defensa de Chelsea estará a la altura de las palabras con las que él mismo ha definido a su nuevo club.