Mason Mount y Andrey Santos: La nueva dupla del Manchester United
Mason Mount encuentra por fin su sitio: socio de lujo para Andrey Santos y voz de mando en un United rejuvenecido
El 5-0 del Manchester United sobre Rosenborg en Noruega dejó muchos goles y una imagen clara: Mason Mount vuelve a sentirse futbolista. Y no lo hace solo. A su lado, Andrey Santos irrumpió con fuerza en el centro del campo, hasta el punto de que el inglés no dudó en abrirle la puerta del vestuario… y del proyecto.
“Andrey es un jugador realmente bueno. Lee el juego de forma brillante”, subrayó Mount tras el partido.
No hablaba por compromiso. En Trondheim, los dos construyeron un doble pivote que dominó el encuentro de principio a fin. Uno sujetando, el otro soltándose. Ambos mordiéndole los tobillos al rival.
Un fichaje caro, un rol claro
El desembarco de Santos no es menor. El United ha puesto sobre la mesa 48 millones de libras fijos más 2 en variables para sacarlo de Stamford Bridge, después de que el brasileño no encontrara continuidad en Londres. Ahora aterriza en Old Trafford con una misión inmediata: ocupar el hueco que deja Casemiro y tapar la ausencia por lesión de Manuel Ugarte.
Resultado: pretemporada y ya ejerce de mediocentro puro, de ‘6’, con Mount a su lado. La apuesta es clara y temprana.
Mount conoce bien al nuevo compañero. “Lo he conocido desde hace tiempo. Lo he visto desde lejos desde que irrumpió en el primer equipo del Chelsea”, admitió. No habla solo de talento, también de recorrido: Santos, con 22 años, ya ha pasado por cesiones exigentes y por la Premier League. Esa mezcla de juventud y experiencia explica la rapidez con la que se ha adaptado al ritmo de un United que, en Noruega, pasó por encima de Rosenborg.
La presión terminó por desbordar al rival. El doble pivote mandó en la presión, en las segundas jugadas y en la salida limpia desde atrás. De ahí nació buena parte del 5-0.
Mount, reinventado como ‘8’ total
Mientras Santos se clava en la base, Mount se libera unos metros por delante. Michael Carrick lo ha reposicionado como un ‘8’ fluido, con libertad para bajar a la base de la jugada, romper líneas y llegar al área. Un rol que le encaja y que él mismo reivindica.
“Defensivamente, los dos somos jugadores que queremos estar en todas, meter la pierna, recuperar el balón y ser agresivos”, explicó.
No se ve como un mediapunta decorativo, sino como un centrocampista completo. “Lo he disfrutado muchísimo. Es una posición que me encanta y en la que me veo”.
La imagen en Trondheim fue elocuente: Mount bajando a recibir, organizando, saltando a la presión, apareciendo en la frontal. Un futbolista con radio amplio, al que el sistema por fin le permite influir desde zonas más profundas, lejos de la rigidez que marcó sus últimos cursos.
De fichaje discutido a referente del vestuario
Más allá del balón, Mount empieza a ocupar un espacio distinto: el de líder. Con solo 27 años, pero con cicatrices de tres temporadas marcadas por las lesiones en Old Trafford, el inglés se ha convertido en una referencia silenciosa para un vestuario cada vez más joven.
En la segunda parte ante Rosenborg, el brazalete terminó en su brazo. No fue un gesto simbólico. Desde ese momento se le vio corrigiendo posiciones, animando, dando indicaciones a los canteranos. Shea Lacey, autor del primer gol con una acción individual brillante, fue uno de los más arropados por Mount durante el encuentro.
“Hay diferentes tipos de líderes. Están los muy vocales. Yo quiero verme como alguien que lidera con el ejemplo y que nunca deja de trabajar en el campo”, explicó.
No necesita gritar para mandar. Le basta con correr más que nadie y no esconderse cuando el partido se enreda.
El brazalete no le resulta extraño. “He sido capitán antes, así que me encanta el rol. Sobre todo cuando hay muchos jugadores jóvenes en el campo, poder hablar con ellos, hacer que se sientan cómodos en el partido y también fuera del campo”, añadió. Y remató: “Es un rol que me gusta muchísimo y me encantó llevarlo en la segunda parte”.
No suena a una frase de paso. Suena a alguien que se ve, a medio plazo, como una de las voces fuertes del vestuario.
El cuerpo, por fin, responde
Detrás de este nuevo Mount hay un dato frío pero contundente: en tres años solo ha podido ser titular en 25 partidos de Premier League. Demasiado poco para un jugador llamado a ser importante. Las lesiones le cortaron el ritmo, le robaron continuidad y le pusieron bajo el foco de la crítica.
Ahora, el propio Mount asegura que ese capítulo empieza a cerrarse. “Me siento brillante. Me siento realmente, realmente bien”, confesó al hablar de su estado físico. El tramo final del curso pasado, con más minutos y mejor rendimiento, le ha servido de trampolín. “Terminé bien la temporada. Al final del año pasado, jugando algunos partidos y estando involucrado”, recordó.
Ese pequeño impulso ha marcado el tono de su verano. “Se trataba de construir a partir de ese impulso del final de la temporada pasada. Ha sido un buen descanso, pero estaba listo y con muchas ganas de volver y entrenar de nuevo”, apuntó. No suena a tópico de pretemporada, sino a alivio.
Mount sabe que esto no ha hecho más que empezar. “Nos quedan algunos partidos más y unas cuantas semanas para trabajar realmente en cosas”, concluyó. Ahí, en ese margen de mejora, se juega buena parte del futuro inmediato del United: consolidar la sociedad con Andrey Santos, fijar su nuevo rol como ‘8’ total y convertir esa cinta de capitán ocasional en una costumbre.
Si su cuerpo le respeta y el brasileño confirma lo que ya ha insinuado en Noruega, el centro del campo del United puede pasar de ser un problema a convertirse en el corazón del proyecto. Y esta vez, Mount no quiere verlo desde la camilla. Quiere estar en el centro de todo.






