Marc Cucurella brilla con España y enfrenta críticas en el Real Madrid
Marc Cucurella volvió a sentirse futbolista con la selección. En la goleada de España por 4-1 ante Croacia, el lateral izquierdo firmó una actuación de peso, de esas que marcan territorio y devuelven recuerdos de su brillante Mundial. Con la camiseta roja parecía otro: suelto, agresivo, seguro. Muy lejos del jugador dubitativo que se ha visto en las últimas semanas en el Santiago Bernabéu.
El contraste ya es imposible de ignorar. Cucurella llegó a Real Madrid desde Chelsea en un traspaso de verano de los que hacen ruido, cargado de expectativas y con la etiqueta de uno de los mejores laterales zurdos del mundo. Sus primeros partidos en el Bernabéu dejaron destellos prometedores, pero las grietas no tardaron en abrirse. Y lo hicieron, además, en el peor escaparate posible.
El Madrid derby fue un golpe directo a su credibilidad. Atlético de Madrid detectó la debilidad y machacó su banda una y otra vez. Cada ataque rojiblanco por su costado subrayaba la misma idea: el lateral que debía blindar la defensa blanca se veía superado, tarde en las coberturas, blando en los duelos, sin la jerarquía que exige un partido grande en la capital.
Con ese contexto, la noche contra Croacia tuvo sabor a reivindicación. Luis de la Fuente no dudó en señalarlo como pieza clave del triunfo. El seleccionador, sin rodeos, lo definió como “sensacional” y fue más allá al insinuar que el entorno de la selección libera una versión distinta de algunos futbolistas. Habló de transformación, de jugadores que, al concentrarse con España, alcanzan un nivel “muy superior” al que muestran en sus clubes. Y apuntó a una razón clara: se sienten cómodos, arropados por un estilo que potencia sus virtudes.
En el caso de Cucurella, la diferencia salta a la vista. Con España, el sistema le permite proyectarse, apretar arriba, defender hacia adelante. Con Real Madrid, la adaptación al plan táctico de José Mourinho está siendo una cuesta empinada. En los partidos de mayor exigencia, el defensa ha dado la sensación de ir a contrapié, sin la solidez defensiva que se le presupone a un titular del club blanco. Lo que debía ser un salto definitivo en su carrera se ha convertido, de momento, en un examen constante.
La situación se complica por la competencia interna. Un año antes de su fichaje, el club ya había invertido fuerte en Álvaro Carreras. El joven lateral no ha tenido tantos minutos, pero cuando ha salido ha cumplido: serio, fiable, sin estridencias. Lo justo para alimentar el debate y para que cada error de Cucurella pese el doble. La pelea por la banda izquierda ya no es un trámite; es una batalla abierta.
El margen para el ex de Chelsea se estrecha. Necesita trasladar al Bernabéu la versión que luce con España: agresivo al robo, preciso en la salida, contundente en el uno contra uno. Solo así recuperará la confianza de una grada que aplaude el talento, pero no perdona la fragilidad defensiva. La etiqueta de fichaje estrella no admite demasiados tropiezos seguidos.
Carreras, mientras tanto, aguarda. Aprovecha cada minuto, cada titularidad esporádica, cada tramo final de partido. Sabe que otra noche gris de Cucurella puede abrirle definitivamente la puerta. Y en un vestuario dirigido por Mourinho, donde el rendimiento manda por encima del nombre, el cambio de jerarquías puede llegar sin previo aviso.
El escenario está claro: o Cucurella responde ya, o la banda izquierda de Real Madrid dejará de ser suya mucho antes de lo que imaginaba cuando firmó aquel contrato millonario.






