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Mac Allister y Liverpool: Dilema en el centro del campo

En Liverpool se cuece una decisión incómoda. El club ya traza sus movimientos para el mercado de invierno y uno de los nombres clave es, precisamente, el de uno de sus futbolistas más en forma: Alexis Mac Allister.

El mensaje desde los despachos es claro: hay que hacer sitio. El centro del campo necesita refuerzos y la planificación apunta a una gran incorporación en 2027. Pero el rompecabezas no es solo deportivo. El límite de jugadores formados en casa aprieta y la plantilla ya tiene varias fichas altas ocupando, en la práctica, apenas dos puestos disponibles.

En verano, Liverpool decidió no fichar a ningún centrocampista, pero sí aceptó la salida de Curtis Jones a Inter. El resultado: una medular corta de efectivos y la esperanza de que Trey Nyoni dé un salto de nivel enorme para sostener la rotación. Es una apuesta arriesgada para un club que aspira a todo.

Ahí entra el nombre de Mac Allister.

El “sacrificio” señalado

Distintos informes han apuntado en la misma dirección: el argentino sería el gran sacrificado para abrir la puerta a un nuevo mediocentro, con Lamine Camara como objetivo prioritario. La idea que se filtra es sencilla en teoría: vender a una pieza importante para financiar y encajar otra.

En la práctica, nada es tan simple.

Fabrizio Romano ha puesto matices muy contundentes a ese escenario. Según el periodista, Mac Allister no quiere salir de Liverpool. Al contrario. Se siente identificado con el club, con la afición y con el vestuario, y esa conexión ya fue determinante para que no se concretara un gran traspaso en verano.

Todo esto llega después de que el propio Mac Allister reconociera públicamente que no ha recibido una oferta de renovación, mientras compañeros como Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai sí han visto revisados sus contratos. El mensaje entre líneas es evidente: el campeón del mundo percibe que no está en la misma posición de prioridad que otros.

David Ornstein también ha deslizado que el plan del club pasa por escuchar ofertas por él si quiere dar el siguiente paso en la reconstrucción del centro del campo. Pero el jugador, de momento, no se mueve.

Un rendimiento que complica el plan

Mac Allister ha respondido donde más duele a cualquier directiva: en el césped. Ha arrancado la temporada a gran nivel, se ha asentado como pieza fija en el centro del campo y ha firmado momentos de peso, como su brillante gol de la victoria ante Atlético de Madrid, una acción que refuerza el argumento de quienes creen que merece un nuevo contrato.

Romano lo resume sin rodeos. “Lo que dice en público es la realidad. Ama Liverpool como club, a la afición, a sus compañeros, está muy feliz allí. No quería irse”. No hay dobles lecturas: el argentino se ve en Anfield a largo plazo y no contempla forzar su salida.

Ese convencimiento choca de frente con la estrategia fría de planificación. Cuanto mejor juega Mac Allister, más difícil resulta justificar su venta ante la grada y dentro del vestuario. Y, al mismo tiempo, más complejo se vuelve ejecutar un plan que parece requerir un gran sacrificio económico y deportivo para poder traer a otra pieza.

Liverpool se asoma así a un dilema de fondo: mantener a un centrocampista que rinde, quiere quedarse y pide reconocimiento en forma de contrato… o seguir adelante con una hoja de ruta que, tal y como están las cosas, quizá tenga que romperse antes de llegar al próximo mercado.