Luis de la Fuente critica a Argentina tras el Mundial: "Intolerable, inaceptable"
La fiesta de España en el New York New Jersey Stadium, tras conquistar su segundo Mundial, tuvo un borrón inesperado. En pleno éxtasis por el título, mientras los jugadores españoles celebraban sobre el césped, varios futbolistas de Argentina irrumpieron en escena y encendieron la tensión.
En primera línea, Nahuel Molina y Leandro Paredes. El primero fue a por Rodri; el segundo, a por Eric García, y también se encaró con Gavi. Choques, empujones, palabras cruzadas. Justo cuando España se entregaba a la alegría del momento más grande de su historia reciente.
Luis de la Fuente, que en esos instantes estaba perdido entre abrazos y gritos de campeón, supo después lo que había ocurrido. Y no se mordió la lengua.
“En ese momento no me di cuenta. Estaba celebrándolo, abrazando a compañeros”, explicó en la televisión española. “Pero en cualquier caso, es intolerable, inaceptable, no se puede permitir”.
El seleccionador no rebajó el tono. Al contrario. Subrayó el contraste entre lo que esperaba de figuras consagradas y lo que vio después en las imágenes.
“Jugadores de esa talla, a los que elogié en los días previos al partido y sigo elogiando, que son grandísimos futbolistas con un entrenador tremendo, seguro que se habrán sentido tan mal como nosotros al ver esas reacciones”, apuntó De la Fuente, dejando claro que el respeto no está reñido con la crítica más dura.
El técnico insistió en que no se trata solo de un rifirrafe más tras una final caliente. Para él, lo que sucedió roza una línea roja. Habló de “actos de agresión” y de “provocaciones” que, a su juicio, pudieron derivar en algo mucho más grave si sus jugadores no hubieran mantenido la calma.
Ahí llegó el otro mensaje, igual de firme: la defensa pública del comportamiento de su vestuario. De la Fuente elogió la reacción de los suyos, su contención en un contexto en el que la adrenalina lo justifica casi todo. España acababa de ganar un Mundial. El escenario perfecto para perder la cabeza. No ocurrió.
En un fútbol cada vez más expuesto, donde cada gesto se amplifica al instante, el seleccionador español marca una línea: se puede perder, se puede ganar, se puede discutir. Pero no todo vale cuando se apaga el himno y arranca la celebración del campeón.






