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Liverpool busca reemplazo para Salah con zurdos en la banda

El fichaje más ruidoso del último mercado en Merseyside fue Bradley Barcola. Campeón de la Champions con Francia, arrancado de Paris Saint-Germain a golpe de talonario: 123 millones de libras. Una inversión de estrella para un equipo que, paradójicamente, no encontró sustituto específico para Mohamed Salah… y que ahora vive con una banda derecha ocupada, casi siempre, por futbolistas que prefieren el otro costado.

Barcola, Cody Gakpo, Rio Ngumoha y Victor Muñoz se sienten más cómodos arrancando desde la izquierda. Pero el hueco que deja un jugador de 257 goles como Salah no admite esperas. Andoni Iraola se ha visto obligado a retocar, mezclar perfiles y pedirles a sus atacantes que giren el mapa: zurdos a la derecha, diestros intercambiando carril, todo para sostener una estructura ofensiva que no se derrumbe sin su antiguo faro.

Minteh y Sarr, objetivos que no llegaron

Liverpool sí miró al mercado con la banda derecha en mente. En la lista aparecían Yankuba Minteh, de Brighton, e Ismaila Sarr, de Crystal Palace. Dos extremos más ortodoxos para ese perfil, dos nombres que encajaban en la idea de reemplazar al egipcio por alguien “natural” del sector derecho.

Hubo ofertas. Hubo conversaciones. No hubo acuerdo con sus rivales domésticos.

El club tomó entonces una decisión poco habitual en una élite que vive acelerada: frenar. Nada de lanzarse a por las opciones C, D o E solo para rellenar el hueco. La cúpula de Anfield eligió aguantar con lo que tenía, asumir el riesgo deportivo y volver a abrir el dossier en enero. Para ellos, ahora mismo, ésa es la apuesta más sensata.

Murphy: “No puedes comprar por rellenar”

Danny Murphy, excentrocampista del club, lo ve con lógica. En declaraciones a GOAL, en un acto con Snabbare, explicó la visión interna sobre una plantilla algo desequilibrada en los extremos.

Recordó los rumores sobre Minteh e Ismaila Sarr, “jugadores más de banda derecha”, como prueba de que el club es plenamente consciente de la carencia. Pero defendió la decisión de no fichar por inercia: si ya tienes futbolistas talentosos e inteligentes que pueden adaptarse a ese lado, no tiene sentido incorporar a alguien que no encaje del todo.

Murphy ha visto a Barcola rendir desde la derecha. Está convencido de que Gakpo tiene la inteligencia para interpretar ese rol y, además, aportar gol. De hecho, evocó una acción concreta: una gran asistencia del neerlandés desde la derecha en el partido ante Forest.

Desde esa perspectiva, el razonamiento del club es claro: cuando no se pudo cerrar a Sarr o Minteh, se miró hacia dentro. Mejor confiar en Barcola, Gakpo, Muñoz y compañía que precipitarse por un fichaje que no cumpla todos los criterios. “No siempre consigues lo que quieres en una ventana”, recordó Murphy, y lanzó un mensaje directo: no puedes dejar que te tomen como rehén ni pagar por encima del valor solo por necesidad, especialmente después de haber invertido tanto.

En el mundo ideal, sí, un extremo diestro puro sería lo deseable. Pero, para él, Liverpool tiene “suficiente” con Muñoz, que ha dejado destellos desde ese costado, con Gakpo capaz de ocuparlo y con el propio Barcola como opción alternativa.

Invicto… y sin “nuevo Salah”

Los hechos dan cierto respaldo a esa apuesta. Gakpo, Ngumoha, Muñoz y Barcola ya han pasado por la derecha en este arranque de temporada 2026-27. No lo hacen por capricho, sino por necesidad táctica. Y están respondiendo.

El ejemplo más claro lo dejó Gakpo en Bournemouth: arrancada poderosa pegado a la cal, desborde, centro raso envenenado y Alexander Isak cazando el envío para firmar el gol de la victoria. Una jugada dibujada desde esa banda “prestada” que, de momento, sostiene el plan.

El futuro, eso sí, sigue abierto. El interés en Minteh y Sarr puede reactivarse en enero de 2027 o en verano. Ambos, se dice, ven con buenos ojos la idea de pisar Anfield. La puerta no está cerrada, solo encajada.

Pero la realidad competitiva manda: Liverpool continúa invicto en Premier League, Champions League y Carabao Cup. El equipo compite, suma y responde sin un heredero directo de Salah. La pregunta ya no es solo a quién fichar, sino otra mucho más incómoda: ¿hasta qué punto necesitas un “nuevo Salah” cuando el sistema, con zurdos a pie cambiado y ajustes constantes, sigue sin conocer la derrota?