Liverpool y la oportunidad de fichar a Nico Paz
Liverpool tiene delante una decisión que puede marcar una década: lanzarse a por Nico Paz, el argentino que ha irrumpido como una de las grandes fuerzas silenciosas del fútbol europeo, y quitárselo de las manos a Chelsea a golpe de talonario.
No es una operación sencilla. Ni barata. El listón está fijado en torno a los 100 millones de euros, una cifra que el club de Stamford Bridge está dispuesto a pagar. Pero el contexto en Anfield ha cambiado y, con él, la forma de entender el mercado.
Del método Klopp al “fichar al mejor”
Con Jürgen Klopp, el plan era quirúrgico: detectar un hueco en la plantilla, encontrar el perfil exacto y construir un equipo donde cada pieza encajase en un engranaje casi perfecto. Funcionó. Y muy bien.
Tras su marcha, el guion se ha retocado. Liverpool se ha alejado de la idea de fichar “el jugador adecuado para la posición adecuada” y se ha acercado a otra lógica: traer al mejor futbolista disponible y dejar que el entrenador arme el puzzle con todo ese talento.
El resultado ya se ve en la plantilla. Dos delanteros muy similares. Ningún mediocentro defensivo puro. Cuatro extremos izquierdos. Cero extremos derechos. Un central actuando como lateral derecho mientras el lateral derecho fichado no convence… como lateral derecho.
Es un modelo claro: invertir en calidad hasta que el equipo, por pura acumulación de talento, acabe compitiendo arriba. Una forma de blindarse casi siempre en puestos europeos, con un suelo competitivo cercano al sexto o séptimo lugar. El único riesgo real aparece cuando se gasta mucho… en futbolistas equivocados. El espejo negativo está en Manchester United.
El plan Nico Paz
En ese marco, la operación Nico Paz encaja a la perfección, aunque a primera vista no exista un hueco evidente para él en el once. Si la premisa es sencilla —“fichar al mejor jugador disponible”—, el argentino entra directo en la lista prioritaria.
La pasada temporada, Paz explotó. No con focos ni titulares diarios, sino con una regularidad que lo colocó entre los mejores de las grandes ligas europeas. Los datos lo respaldan: el modelo Value Adder lo situó como el quinto futbolista más valioso de las cinco grandes ligas. Puede que esa valoración esté algo inflada, pero sirve para medir la dimensión de su impacto.
No se trata solo de un talento ofensivo de élite. Su trabajo sin balón lo eleva a otra categoría. Fue, de largo, el mejor mediapunta defensivo de Italia. Y encasillarlo únicamente en ese rol es casi reducirlo: sus números y su impacto lo acercan a los mejores especialistas defensivos del campeonato… partiendo desde una posición adelantada.
Con 22 años, se ha convertido en un futbolista total. Tan determinante que Real Madrid decidió venderlo a Como este verano, pero blindándose con una cláusula de recompra más alta. Esa opción, según TuttoMercatoWeb, se sitúa ya en 80 millones de euros. Chelsea, sin embargo, está dispuesto a ir más allá y poner 100 millones sobre la mesa.
Ahí entra Liverpool.
Dos “Firmino” para un ataque sin nueve
Para el club de Anfield, permitir que un perfil como el de Paz acabe en Stamford Bridge sería algo más que perder una puja. Sería renunciar a un tipo de futbolista que aparece muy de vez en cuando y que encaja de forma casi natural en la idea de un ataque sin delantero centro fijo.
La imaginación vuela rápido: Nico Paz junto a Florian Wirtz en un sistema sin nueve, intercambiando zonas, atacando espacios, generando líneas de pase imposibles. Dos “Roberto Firmino” modernos, con un volumen de trabajo defensivo superior y una movilidad constante que abriría grietas en cualquier bloque.
Jugadores que no esperan el balón. Lo van a buscar. Que no solo crean ocasiones, sino que obligan al rival a defender hacia atrás, incómodo, siempre a contrapié.
Si Paz sale al mercado, es difícil pensar en un futbolista que encaje mejor con la nueva política deportiva de Liverpool. Por puro talento, por edad, por impacto inmediato y por margen de crecimiento. Todo lo que el club dice perseguir en los últimos años se condensa en su figura.
La pregunta ya no es si encaja en la pizarra actual. La verdadera cuestión es otra: ¿puede Liverpool permitirse ver cómo un jugador así se viste de azul en Londres y dominar Europa desde allí?






