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Liverpool cambia de rumbo en la búsqueda del reemplazo de Salah

Liverpool ha pisado el freno con Yankuba Minteh y ha abierto de golpe el abanico de alternativas para encontrar al heredero de Mohamed Salah en el costado derecho de Anfield.

El club llevaba semanas trabajando en el fichaje del extremo de Brighton, un jugador al que sigue desde la etapa de Arne Slot en el fútbol neerlandés. Primero llegó una oferta de 50 millones de libras. Rechazada. Después, una segunda propuesta de 60 millones. También insuficiente.

En el entorno de la operación se daba por hecho que Brighton aceptaría llegar a un acuerdo en torno a los 70 millones. De hecho, en los últimos días en Liverpool se valoraba seriamente lanzar un tercer intento.

Pero el guion cambió en la última ronda de conversaciones: Brighton elevó sus exigencias hasta los 80 millones de libras. Y ahí, según coinciden varias fuentes, entre ellas Fabrizio Romano y Ben Jacobs, el club de Anfield decidió enfriar la operación. Literalmente, se ha “enfriado” el interés por Minteh y el foco se ha movido hacia “otras opciones para el segundo extremo” tras Bradley Barcola.

Sarr, el viejo verdugo de Anfield

En esa lista, un nombre destaca por historial y contexto: Ismaila Sarr. El jugador de Crystal Palace se ha colado entre las alternativas que estudia Liverpool, junto al joven Ibrahim Mbaye, compañero de Barcola en Paris Saint-Germain.

Desde Turquía, el periodista Nevzat Dindar desveló el sábado que Liverpool está “interesado” en Sarr, lo que abre un posible pulso con Galatasaray por el senegalés. El técnico Okan Buruk lo quiere con insistencia para su frente de ataque, precisamente por su capacidad para ocupar varias posiciones en la línea ofensiva.

Galatasaray aprieta. Crystal Palace se aferra a su estrella. Y Sarr, según Dindar, ya ha dado un paso: el atacante “quiere marcharse” y por ese motivo no entró en la convocatoria del equipo en el último encuentro.

El interés no se limita a Liverpool y al campeón turco. Manchester United también vigila de cerca la situación del extremo mientras Galatasaray intenta desbloquear el acuerdo con Palace.

Las cifras marcan el pulso. Las fuentes consultadas señalan que Crystal Palace exige al menos 50 millones de libras por el internacional senegalés. Galatasaray, en cambio, aspira a cerrar el trato en una horquilla de 30 a 43 millones. Una brecha considerable.

En Anfield, el recuerdo de Sarr no es neutro. Es incómodo. El jugador suma siete goles y dos asistencias en diez partidos frente a Liverpool, repartidos entre sus etapas en Watford y Crystal Palace. Los aficionados ‘reds’ preferirían verlo por fin de rojo… y no como el hombre que una y otra vez les castiga desde la banda.

Mbaye, la otra vía cara

La otra gran carta sobre la mesa lleva el sello de Paris Saint-Germain. Liverpool ya ha alcanzado un acuerdo de contrato por cinco temporadas con Ibrahim Mbaye y ha mantenido conversaciones con el club francés para tratar su traspaso.

El problema vuelve a ser el precio. Los informes difieren, pero sitúan el coste del joven de 18 años entre 43 y 60 millones de libras. Una horquilla amplia, pero siempre en cifras de élite para un jugador en plena formación.

Ben Jacobs aportó el martes una fotografía clara del escenario. Según el periodista, Liverpool pasó el fin de semana en conversaciones por Minteh, valorando si lanzar o no ese tercer intento. Desde Brighton, la sensación era diáfana: si los de Anfield llegaban a 70 millones de libras, el acuerdo se cerraría. En el club inglés incluso se manejó la idea de probar primero con 65 millones, aunque cualquier nueva propuesta se consideraría casi definitiva, dado que existen otras opciones como Mbaye.

El rompecabezas económico es evidente. Paris Saint-Germain pide 70 millones de euros (casi 60 millones de libras) por Mbaye, una cifra prácticamente calcada a la que exige Brighton por Minteh. Dos perfiles distintos, dos contextos diferentes, pero un coste similar.

En ese tablero, la previsión que desliza Jacobs es clara: el plan de Liverpool apunta a Bradley Barcola… “más uno”. La incógnita ya no es si llegará un extremo. La cuestión es quién se atreverá a ocupar el hueco que deja Salah en la banda derecha de Anfield. Y cuánto está dispuesto a pagar el club para encontrarlo.