Leeds United: De la lucha por el descenso a la zona Champions
La clasificación de la Premier League aún está tierna, pero ver a Leeds United tercero tiene algo de viaje en el tiempo. Recuerda a aquel equipo de finales de los 90 y principios de siglo, encadenando temporadas en la zona noble y coqueteando con Europa. Esta vez el impulso llega de la mano de Daniel Farke, y el arranque es el mejor en casi un cuarto de siglo.
El 4-1 en Elland Road ante Newcastle United del lunes no fue solo una goleada. Fue una declaración. Leeds sigue invicto, suma ocho puntos de doce posibles y firma su mejor inicio en la élite desde la campaña 2001-02 con David O’Leary. No es un destello aislado. Es la consecuencia de una transformación que empezó hace casi nueve meses, con un giro táctico tan arriesgado como decisivo.
El día que cambió todo
El punto de inflexión llegó el 29 de noviembre, en el Etihad Stadium. Leeds se marchó al descanso perdiendo 2-0 ante Manchester City. Ahí, en el vestuario, Farke rompió el plan: abandonó la defensa de cuatro y apostó por una línea de tres centrales. El equipo reaccionó, se levantó hasta el 2-2 y solo cayó en el tiempo añadido.
A partir de ahí, nada volvió a ser igual.
Desde la victoria en casa ante Chelsea el 3 de diciembre, Leeds solo ha perdido cinco de sus últimos 29 partidos de liga. Con esos números, en una tabla hipotética de ese tramo, ocuparía el quinto puesto. No es solo solidez. Es consistencia, competitividad y una identidad táctica clara.
Un Leeds más alto, más fuerte, más Premier
El verano de 2025 dejó claro que la idea no se limitaba al pizarrón. Farke y el nuevo director deportivo, Adam Underwood, miraron al mercado con un criterio muy concreto: talla, físico, presencia. Querían un Leeds capaz de sobrevivir y dominar en el cuerpo a cuerpo de la Premier League.
De los 10 fichajes en propiedad, ocho superan el 1,83 de altura: Jaka Bijol, Sebastiaan Bornauw, Dominic Calvert-Lewin, James Justin, Lukas Nmecha, Noah Okafor, Lucas Perri y Anton Stach. No es casualidad. Farke lo explicó en julio de 2025: llegaban a una liga en la que su plantilla era de las más bajas y sabían que el bombardeo aéreo sería constante. Había que blindarse ante los centros y las segundas jugadas.
Este verano, tras perder al central Pascal Struijk rumbo a Brighton, el técnico fue a por experiencia mundialista. Llegaron Tarik Muharemovic, internacional con Bosnia-Herzegovina, y Nico Elvedi, pilar de Suiza. Dos piezas para reforzar esa zaga de tres que sostiene todo el sistema.
Muharemovic ya se ha hecho notar. Pese a su error en el gol tardío de Bazoumana Toure para Newcastle, ha jugado todos los minutos de liga y se ha mostrado firme, protegido por un gigante bajo palos: James Trafford, 1,96, internacional inglés y, por segunda vez en su carrera, el guardameta británico más caro de la historia tras su fichaje desde City por 40 millones de libras iniciales.
A ese bloque se suma Harry Wilson, uno de los futbolistas más destacados de la liga la pasada temporada, llegado libre desde Fulham. Fichaje sin coste, impacto inmediato. La sensación es clara: Leeds ha comprado bien.
Del borde del abismo a la zona Champions
No siempre fue así de convincente. La temporada 2025-26 arrancó como una pesadilla: ocho derrotas en los primeros 13 partidos, el equipo hundido en la 18ª posición y el fantasma del descenso rondando Elland Road. Las informaciones de entonces apuntaban a un Farke cuestionado, pese a haber superado a Burnley en la lucha por el título de Championship el curso anterior.
El cambio de sistema, sin embargo, empezó a cuajar. La defensa se ordenó, el equipo dejó de desangrarse. Entre los clubes que han permanecido en la división durante todo este tramo, solo Arsenal, City y Nottingham Forest han encajado menos goles desde el giro a la línea de tres. El impacto atrás es evidente.
Pero la gran revolución ha llegado en el área rival.
Calvert-Lewin, de isla a referencia letal
Ningún jugador se ha beneficiado tanto del nuevo Leeds como Dominic Calvert-Lewin. Desde diciembre, solo Erling Haaland, Ollie Watkins y Joao Pedro han marcado más goles de Premier que sus 14 tantos. Una cifra que lo coloca en la élite de los delanteros del país.
Antes, en el 4-3-3, el exdelantero de Everton parecía una isla. Solo en punta, dependiendo de centros esporádicos y con poca ayuda interior, su juego se diluía. Con el 3-4-3 y el 3-5-2, todo cambió. Ahora casi siempre tiene un socio: Nmecha o un Noah Okafor que suma siete goles y una asistencia en sus últimos 11 partidos de liga.
El propio Calvert-Lewin lo ha reconocido: disfruta “teniendo cuerpos alrededor”. Se le nota. Ataca mejor los espacios, combina, fija centrales, remata con más frecuencia. El Leeds de Farke ha construido un ecosistema para su ‘9’ y los números hablan solos.
Historia a tiro y selección en el horizonte
El sábado llega Crystal Palace a Elland Road y Calvert-Lewin tiene una marca histórica a su alcance: convertirse en el primer jugador de Leeds en anotar en seis jornadas consecutivas de liga en casa desde Arthur Hydes en 1932. Casi un siglo de espera. Un registro que define la magnitud de lo que está haciendo.
Su ausencia en la última lista de Inglaterra para el Mundial fue dolorosa, pero el contexto ha cambiado. Suma tres goles en todas las competiciones en este arranque de curso, lidera a un equipo que se asoma a la zona alta y vuelve a sonar con fuerza para la selección. El viernes, Thomas Tuchel anunciará la convocatoria para el cuádruple enfrentamiento de Nations League.
Leeds ha pasado en pocos meses de mirar al descenso con miedo a mirar a Europa con ambición. La pregunta ya no es si puede salvarse. La pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar este equipo que ha recuperado la memoria de sus mejores días?






