Laporta y Gil Marín sellan la paz tras la guerra por Julián Álvarez
Durante el verano, la relación entre Barcelona y Atlético de Madrid bajó al barro. El nombre que encendió la mecha fue claro: Julián Álvarez. Hoy, según Joan Laporta, ese incendio ya está apagado.
El presidente del Barcelona explicó que ha “limpiado el aire” con Miguel Ángel Gil Marín después de un cruce de declaraciones tan duro como público por el delantero argentino. Los dos dirigentes, enfrentados por una operación que nunca llegó a cristalizar, han pasado del fuego cruzado al abrazo.
Todo empezó con la ofensiva del Barcelona por Álvarez pese a la negativa frontal del Atlético a vender a un rival directo de LaLiga. El club azulgrana llegó a publicar un vídeo en su cuenta oficial de X en el que Laporta admitía sin rodeos el interés en el atacante, aun sabiendo la postura de la entidad rojiblanca.
La respuesta de Gil Marín fue demoledora. El consejero delegado del Atlético reiteró que Álvarez no vestiría de azulgrana y atacó al Barça con dureza, calificándolo de “repulsivo” y acusándolo de falta de “ética”. El pulso no se quedó ahí.
Desde la capital, el Atlético utilizó también las redes sociales para ridiculizar la ofensiva culé, después de una oferta cercana a los 100 millones de euros por el internacional argentino. El club rojiblanco contestó con una burla: anunció una supuesta contraoferta por Lamine Yamal que incluía una bolsa de pipas, entradas para un concierto de Bad Bunny y una suscripción a la revista ABC. Un dardo envenenado en toda regla.
En medio de ese ruido, Julián Álvarez presionaba para cumplir su sueño: jugar en el Barcelona. Pese al interés serio del Arsenal, el delantero solo veía de azulgrana su futuro. El Atlético, en cambio, cerró filas. El mercado se apagó, la ventana se cerró y el argentino siguió en el Metropolitano.
Ahora el relato es otro. Laporta, en una entrevista en El Chiringuito recogida por SPORT, desveló que la tensión personal con Gil Marín ya es historia.
“Tengo un afecto especial por Miguel Ángel Gil Marín y su familia. Nos hemos encontrado y nos hemos dado un abrazo. Hemos limado asperezas y creo que todo ha quedado claro”, explicó el presidente azulgrana, subrayando que el vínculo personal nunca llegó a romperse: “Es un hombre fantástico con el que me siento muy a gusto”.
Según Laporta, ambos hablaron el lunes por la noche y volvieron a verse el martes por la mañana, antes de las intervenciones en la Asamblea General de la European Club Association. “Honestamente, las cosas están muy bien, muy bien entre Miguel Ángel y yo”, remató.
Cuando le preguntaron si el plan del Barcelona para fichar a Julián Álvarez quedaba aparcado, Laporta fue directo: “Sí, sí, eso es cosa del pasado”. Una frase corta que, viniendo de él, pesa como una losa sobre cualquier intento inmediato de reactivar la operación.
Mientras tanto, en Londres, el Arsenal ya sabía que jugaba contra un rival invisible: el sueño del futbolista. Según información de BBC Sport, el club inglés era consciente de que tenía la batalla prácticamente perdida desde el inicio. El Atlético estaba dispuesto a negociar con los ‘gunners’, pero el delantero, de 26 años, tenía fijado un único destino posible: el campeón de LaLiga.
El Arsenal buscaba un golpe de efecto para su delantera, un fichaje de cartel que cambiara la cara del proyecto. No lo encontró. Se interesó por Vinicius Junior y por Kenan Yildiz, pero no logró sacar ni al brasileño del Real Madrid ni al turco de la Juventus. Tres puertas llamativas, tres negativas.
El verano terminó sin el gran nueve que Mikel Arteta quería y con Julián Álvarez todavía vestido de rojiblanco. El Barcelona, sin su objetivo prioritario. El Atlético, con su delantero y con la sensación de haber marcado territorio ante un rival directo.
Lo que sí ha cambiado es el clima en los despachos. Laporta y Gil Marín han pasado de los comunicados incendiarios a los abrazos públicos. La paz se firma ahora, pero la pregunta queda flotando en el aire: cuando se abra de nuevo el mercado y Julián Álvarez vuelva a mirar al Camp Nou, ¿resistirá también entonces esta tregua?






