Lamine Yamal: Hansi Flick asegura que está en el buen camino
Hansi Flick salió al paso de las dudas y mandó un mensaje directo a la afición del Barcelona: Lamine Yamal está cerca de su mejor versión. El técnico alemán, consciente del ruido que rodea al joven, quiso rebajar la tensión antes del duelo de este lunes en Liga ante el Rayo Vallecano.
El extremo de 19 años ha vivido un arranque de temporada incómodo. Llegaba de una importante lesión en los isquiotibiales sufrida en abril, con todo lo que eso implica para un futbolista explosivo, y su primer partido ante el Elche dejó más interrogantes que respuestas. Silencioso, lejos del foco habitual, sin esa electricidad que lo convirtió en referencia tan pronto.
Contra el Athletic Bilbao, sin embargo, el guion cambió. No fue un recital continuo, pero sí hubo destellos de ese talento innegociable que engancha al Camp Nou. Y Flick se agarra precisamente a eso para sostener su discurso optimista.
“Sé que todos están preocupados por cómo está Lamine, cómo le va. Y por supuesto, mirad su situación, jugó un Mundial después de una lesión enorme”, recordó el entrenador ante los medios. “Ahora vuelve después de tres semanas de vacaciones… y también es verdad que el primer partido quizá no fue su mejor partido. Pero ya lo dije: yo estaba muy contento de que empezara el partido y de cómo trabajó para el equipo”.
Los 90 minutos que cambian el tono
La clave, para Flick, está en el proceso, no en el titular del día siguiente. Y en ese proceso, que Yamal completara los 90 minutos ante el Athletic tiene un peso especial. No es solo un dato físico, es un mensaje.
“Jugó 90 minutos contra Bilbao. Y para él, en este momento, también es bueno tener 90 minutos en el campo”, subrayó el alemán. “Lo vimos en algunas situaciones realmente en ese nivel top. Y ahora, no lo pudisteis ver en la sesión de entrenamiento de hoy, pero yo sí lo vi y fue excelente. Todos quieren a Lamine y va por buen camino. Tenemos que apoyarlo y lo hacemos”.
La insistencia en el minutaje no es casual. Después de una lesión muscular seria, la confianza en el propio cuerpo tarda en volver. Flick quiere que Yamal sume partidos completos, que se acostumbre otra vez a sostener el ritmo, a repetir esfuerzos, a sentirse protagonista sin mirar de reojo al banquillo o al gemelo.
Sonrisas, presión y un vestuario pendiente
La preocupación no ha sido solo física. El gesto de Yamal tras el debut liguero en Elche encendió otro debate: su estado anímico. Se le vio frustrado, incómodo, como si la exigencia le pesara más de lo habitual. Para un futbolista que vive del atrevimiento y la creatividad, esa mochila mental puede ser tan peligrosa como una sobrecarga.
En los últimos días, el ambiente en la ciudad deportiva ha cambiado. Flick lo percibe y lo señala como un detalle clave.
“Por supuesto, siempre es bueno cuando los jugadores sonríen, pero no todos los días son iguales. Yo tampoco sonrío todos los días, es así”, admitió el técnico, restando dramatismo pero sin esquivar el tema.
El mensaje es claro: el club protege a su joya, no le niega la presión, pero le construye un entorno donde pueda volver a soltarse. Yamal necesita sentirse ligero. El cuerpo ya empieza a responder; la cabeza, poco a poco, también.
Raphinha de ‘9’ y un mercado que aprieta
Mientras todo el foco se posa en Yamal, Flick también mira el tablero completo. El Barcelona ha arrancado el curso con Raphinha como falso nueve, una solución de urgencia marcada por el mercado. El club no pudo cerrar la llegada de Julián Álvarez desde el Atlético de Madrid y el técnico ha tenido que ajustar su plan ofensivo.
Aun así, el alemán no quiso alimentar la sensación de carencia.
“Por supuesto que estoy contento con mi equipo, Deco está trabajando para fortalecerlo. No tenemos presión”, aseguró.
La frase suena a escudo en plena recta final de la ventana de fichajes. El Barcelona sigue buscando cómo completar su ataque, pero Flick se aferra a lo que tiene: un Raphinha reconvertido, un grupo que se adapta y un Lamine Yamal que, si termina de encenderse, puede cambiar el paisaje del equipo en cuestión de semanas.
La visita a Vallecas será otra prueba. No solo para medir el estado del joven extremo, sino para comprobar hasta qué punto este Barcelona puede sostener su apuesta mientras espera ese punto de explosión que, según su entrenador, ya asoma en cada entrenamiento.






