Joe Hart defiende al Manchester City y a Khaldoon Al Mubarak
Joe Hart ya no se viste de celeste, pero su lealtad hacia Manchester City permanece intacta. Mientras el club vive bajo la sombra de 115 cargos por presuntas infracciones de las normas financieras de la Premier League, el exguardameta internacional inglés se ha posicionado con claridad: cree en la inocencia del club y, sobre todo, en la palabra de su presidente.
El caso, que se remonta a 2023, investiga el periodo entre 2009 y 2018, años en los que el City levantó ocho títulos y consolidó su transformación en potencia del fútbol inglés. En ese tramo, Hart fue una pieza central: 348 partidos, dos Premier League, una FA Cup y dos League Cups. Fue el portero del proyecto que cambió la historia reciente del club.
En los últimos días, distintos informes han apuntado a que el veredicto podría ser devastador: se espera que el City sea declarado culpable en 114 de los 115 cargos. Nada oficial, solo filtraciones y ruido. Mucho ruido.
Ante esa oleada de especulaciones, el presidente del club, Khaldoon Al Mubarak, decidió dirigirse directamente a la afición con una carta publicada el sábado. Un mensaje breve, pero contundente. Recordó que el proceso de la Premier League “todavía tiene un largo camino por recorrer” y subrayó que la confianza del club en demostrar su inocencia “es tan fuerte como cuando todo esto comenzó”. Explicó también que la estricta confidencialidad del procedimiento le impide, por ahora, ofrecer más detalles.
Para Hart, esas líneas bastan.
En declaraciones a BBC 5 Live, el exportero fue claro: la tranquilidad le viene, precisamente, de esa comunicación. “Si Manchester City es declarado culpable, de lo cual no lo creo por lo que dijo Khaldoon, entonces habrá conversaciones que tener. Pero ahora mismo estoy muy confiado y muy, muy calmado”, afirmó. No titubeó al hablar de su legado: se siente “muy orgulloso” de lo que consiguió con el club y de lo que el equipo logró en aquellos años. “Y eso no cambia. Eso no cambia hasta que tú me lo digas”, remató, marcando una línea roja emocional: lo ganado sobre el césped, para él, no se revisa con un expediente.
Hart no solo defendió al club. Defendió a la figura que, desde 2008, ha pilotado el proyecto desde los despachos. Describió a Al Mubarak como alguien en quien “confiar” y que ha “dirigido al club de forma brillante”. No se detuvo ahí. Reconoció que ha escuchado todo tipo de teorías, debates y acusaciones alrededor del caso, pero se mantiene firme: “Mi opinión honesta es que no tengo ninguna razón para no confiar en Khaldoon. Lo que dijo es suficiente para mí”.
Le gustó el tono de la carta. Le gustó el fondo. Sobre todo, le gustó reconocer en esas palabras a alguien que, a su juicio, “se preocupa por el club”. Para Hart, eso pesa tanto como cualquier informe filtrado o cualquier tertulia encendida.
Mientras el procedimiento continúa y la Premier League guarda silencio oficial, la batalla se libra también en el terreno de la percepción pública. En ese escenario, la voz de un futbolista que fue símbolo del primer gran City campeón añade una capa más al relato: el de quienes vivieron desde dentro la construcción de ese equipo y ahora ven cuestionado el contexto en el que lo lograron.
El fallo todavía no ha llegado. El ruido, sí. Hart ya ha elegido en quién cree. La siguiente palabra será de los tribunales de la liga. Y entonces, inevitablemente, se abrirá otro partido: el de cómo se reescribe —o se defiende a capa y espada— la memoria de una era entera en el Manchester City.






