Jimmy Ball frena las prisas en Torquay United: fichaje calculado
Torquay United se mueve en el mercado, pero Jimmy Ball pisa el freno. El técnico de los Gulls quiere reforzar aún más su plantilla, aunque se niega a caer en el fichaje por impulso. No ahora, no después del arranque irregular y de las últimas semanas de cambios.
El club ha incorporado recientemente a los jóvenes de Plymouth Argyle, Tegan Finn y Caleb Roberts, además del defensa Oludare Olufunwa y el extremo Angelo Cappello. Un bloque rejuvenecido, piernas frescas y competencia interna en casi todas las líneas.
Las salidas también han marcado el vestuario: el delantero Jordan Young, el defensa Sam Dreyer y el extremo Dylan Morgan se han marchado en las últimas semanas. Tres perfiles ofensivos y defensivos que obligan a repensar el equilibrio del equipo.
Ball lo tiene claro. Hay huecos por cubrir, pero no a cualquier precio.
“Hay un par de posiciones dentro de la plantilla que me gustaría fortalecer”, explicó en BBC Radio Devon. “Pero ahora estoy en una posición en la que puedo tomarme mi tiempo y asegurarme de las decisiones que tomo”.
No es un mercado improvisado. El técnico insiste en que todos los jugadores que han llegado estaban ya seguidos y controlados.
“No es que no tuviéramos a todos los chicos que hemos traído en una lista, en el radar, pero ahora no hay prisa. Me gustaría traer a uno más, seguro, pero no hay urgencia, va a ser una incorporación calculada”.
De la decepción en el play-off al impulso de octubre
Ball asumió el mando en marzo, tras el despido de Paul Wotton, y transformó la inercia del equipo. Cerró la pasada temporada con un meritorio tercer puesto en la National League South y se quedó a un paso del ascenso, cayendo en una dramática final de play-off en el campo de Hornchurch en mayo.
Ese golpe aún pesa, pero también marca el listón. Torquay lleva cuatro temporadas atrapado en el sexto escalón del fútbol inglés y el objetivo del técnico es tan simple como exigente: salir de ahí.
El inicio de este curso no acompañó. Tropiezos, dudas, sensación de resaca competitiva. Sin embargo, las dos victorias consecutivas han cambiado el tono. El equipo ha escalado hasta la octava plaza en la National League South y, de repente, el discurso suena diferente: menos urgencias, más convicción.
Ball confía en el trabajo de reclutamiento que está llevando a cabo junto a su equipo. Cree en el proceso, en la calma, en elegir bien la próxima pieza.
La pregunta ya no es si Torquay United fichará a alguien más. La cuestión es otra: ¿será ese “uno más” el detalle que por fin devuelva al club a la categoría que siente que le pertenece?






