Jamie Vardy y su nuevo reto en Burnley: de sin club a pelear el ascenso
Jamie Vardy arrancó el verano de 2026 sin equipo. Campeón de la Premier League, icono de Leicester y delantero de mil vidas, se vio de repente en el mercado tras romper su vínculo con Cremonese después del descenso del club italiano a la Serie B. Su aventura en Italia duró solo una temporada, un “trabajo italiano” breve y lejano de casa.
A partir de ahí, el carrusel de rumores no tardó en girar. Se habló de varias opciones para el exinternacional inglés. Una de las más románticas: regresar a Leicester para liderar la reconstrucción de unos Foxes golpeados por dos descensos consecutivos y hundidos en la League One. El guion era perfecto, pero Vardy decidió dejar a un lado la emoción. Paciencia, esperar la oferta adecuada y no moverse solo por el corazón.
En medio de ese escenario, surgió un destino que encajaba con la narrativa moderna del fútbol: Wrexham. Muchos le veían como el fichaje ideal para alimentar el fenómeno “Welcome to Wrexham” y unirse al proyecto de Ryan Reynolds y Rob McElhenney en el Racecourse Ground. El encaje mediático era evidente. La historia, casi escrita.
Burnley entra en escena
El club que dio el paso fue Burnley, respaldado entre sus inversores por la figura del mito de la NFL JJ Watt. El equipo de Turf Moor ofreció a Vardy un contrato de 12 meses. Y el delantero dijo sí. Nada de League Two, nada de docuserie en Gales: Vardy jugará en Championship… y se enfrentará a Reynolds y “Mac” en el campo, no en la misma camiseta.
La intriga sobre Wrexham no tardó en salir a la luz. Su excompañero en Leicester, Danny Simpson, habló del tema en declaraciones a GOAL, en una entrevista realizada en nombre de Free Bets: “Creo que hubo algo. Hubo un par de cosas ahí. Hablé con él”, reconoció, dejando claro que el interés existió.
Simpson, sin embargo, tenía en mente otro destino soñado para el delantero: “¿Sabes lo que yo quería? Sé que ya no va a pasar, pero me habría gustado verlo en Everton. Necesitas un delantero, quedan 20 minutos de partido, entra por [Thierno] Barry. De todos modos, no ocurrió. Era solo lo que yo pensaba”.
La idea era sencilla: un veterano letal para agitar partidos en Goodison Park. No se dio. Vardy tomó otro camino.
Un goleador que no se apaga
A sus casi 40 años, el discurso sobre Vardy suele girar en torno al tiempo. Simpson, que le conoce bien, no tiene dudas sobre su vigencia: “Sigue en forma, sigue rápido, sigue dándote goles. No tiene nada de peso de más ni nada por el estilo. Espero que empiece a tener más minutos y a marcar, porque ese es Jamie Vardy. Siempre tiene otra historia, otro capítulo”.
El contrato con Burnley lo llevará más allá de una fecha simbólica: el 11 de enero. Ese día cumplirá 40 años. A partir de entonces, se unirá a un club muy exclusivo, el de los futbolistas que han competido al máximo nivel más allá de esa barrera: nombres como Cristiano Ronaldo, Luka Modric, Gianluigi Buffon o Zlatan Ibrahimovic ya forman parte de esa lista.
Preguntado por si aún quedan capítulos por escribir en el cuento de hadas de Vardy, ahora que también se abre camino en YouTube y en las retransmisiones de partidos de Bundesliga, Simpson lo ve claro: “Creo que todavía tiene más dentro”.
La clave, apunta, estará en la gestión del esfuerzo: “Dependerá de cómo le controlen con los partidos de martes y sábado. Recuerdo cuando lo hizo en Leicester, cuando los ascendió. Marcó más de 20 goles. Se cuida, pero hay que gestionarlo bien porque es duro hacerlo, especialmente en Championship. Depende de cómo le maneje el entrenador. Mientras siga hambriento, que lo está, puede hacer otro año más”.
Vardy, mientras tanto, ya mira también al futuro, diversificando su actividad: “También está mirando hacia adelante y haciendo sus propias cositas, lo cual es lo correcto, por cierto. Espero que siga, porque solo quedamos unos pocos de aquel equipo [campeón con Leicester] que seguimos jugando”, remató Simpson.
Un veterano en un equipo hundido
Si algo nunca ha estado en duda con Vardy es su entrega. Donde juega, se vacía. De momento, su etapa en Burnley ha arrancado con una única aparición: 25 minutos saliendo desde el banquillo. Poca muestra, pero suficiente para encender la curiosidad sobre cuánto puede aportar en un entorno tan exigente como el de la segunda categoría inglesa.
El problema es el contexto. Los Clarets han firmado un inicio de temporada muy pobre. No han ganado todavía y están anclados en el último puesto de la tabla de Championship. Un escenario áspero, perfecto para comprobar si la energía competitiva de Vardy sigue intacta.
Al otro lado, Wrexham tampoco vive días plácidos. El equipo galés solo ha sumado siete puntos en sus primeros siete partidos. Ni el tirón mediático ni el impulso del proyecto han evitado un arranque irregular.
Ahora llega el parón internacional, un respiro para todos. Tiempo para resetear, ajustar, redefinir roles. Burnley busca un líder, un goleador, una chispa. Wrexham también necesita una figura que cambie dinámicas.
Y ahí vuelve la pregunta que sobrevuela este verano: ¿cuántas páginas más le quedan por escribir a Jamie Vardy en el fútbol profesional? Burnley, hundido en la tabla, está a punto de descubrirlo.






