James Rodríguez se despide de la Selección Colombia: fin de una era
James Rodríguez dijo basta. Este martes, el ’10’ anunció su retiro de la Selección Colombia y puso punto final a una carrera internacional de 15 años, cargada de talento, presión y noches inolvidables con la camiseta amarilla. Lo hizo a su manera: con un video en sus redes sociales, hablando “desde el corazón”.
Se va el futbolista que convirtió su vínculo con la Selección en refugio y escenario principal, incluso cuando su carrera de clubes atravesó altibajos. Con 35 años, James deja números de peso: 131 partidos, 31 goles, tres Mundiales y cinco Copas América. Pero las cifras apenas rozan la dimensión simbólica de su figura.
El Mundial que lo cambió todo
La historia de James con Colombia se parte en dos en Brasil 2014. Llegó con 22 años y salió convertido en estrella mundial.
En ese torneo fue el máximo goleador con seis tantos y uno de los grandes nombres de la Copa. El partido ante Uruguay quedó tatuado en la memoria colectiva: control orientado con el pecho, volea desde fuera del área y un gol que dio la vuelta al planeta. Esa obra de arte terminó ganando el Premio Puskás al mejor gol del año.
Aquella exhibición fue la puerta de entrada a la élite absoluta. Real Madrid pagó cerca de 75 millones de euros tras el Mundial para llevárselo a España. La camiseta de Colombia, mientras tanto, ya tenía dueño: el ’10’ era el faro de una generación que devolvió al país a las grandes citas.
James volvió a estar en los Mundiales de 2018 y 2026. Tres Copas del Mundo en el currículum y la sensación permanente de que, con él en el campo, algo distinto podía pasar.
El líder de los últimos grandes veranos
No todo quedó en 2014. En la Copa América 2024, James volvió a ser el centro del equipo. Fue elegido mejor jugador del torneo y lideró a Colombia hasta la final, confirmando que su influencia con la Selección seguía intacta.
En un fútbol de cambios constantes, su rol con el combinado nacional tuvo una particularidad: mientras cambiaba de clubes, ligas y contextos, Colombia se mantuvo como el lugar donde siempre encontraba confianza, balón y responsabilidad. Los seleccionadores, uno tras otro, lo siguieron viendo como pieza imprescindible.
Su ciclo con la Selección, iniciado en 2011, reunió algunos de los momentos más potentes del fútbol colombiano reciente: goles decisivos, asistencias quirúrgicas, eliminatorias bajo presión y esa sensación de que el equipo giraba alrededor de su zurda.
La despedida del capitán
El anuncio llegó en un mensaje cargado de emoción, difundido en sus redes sociales. James habló de años, partidos, alegrías y también de momentos difíciles, y remarcó que “llegó la hora de cerrar uno de los capítulos más importantes” de su vida: su camino con la Selección Colombia.
“Gracias por cada partido, cada alegría, cada lágrima y cada sueño compartido. Defender los colores de la Selección Colombia fue uno de los mayores honores de mi vida. Gracias, Colombia. Para siempre”, expresó en su adiós.
Con esa frase, el capitán simbólico de una era bajó el telón. La camiseta que vistió durante 15 años ya no lo tendrá, pero su carrera continúa: su próximo paso será con Atlético Nacional, en un regreso al fútbol colombiano que abre un nuevo capítulo, ahora sin la responsabilidad de la selección a cuestas.
El eco de un legado
La reacción fue inmediata. Compañeros de distintas generaciones se volcaron a las redes para despedir al ’10’.
Juan Guillermo Cuadrado lo calificó como “leyenda histórica”. Jefferson Lerma lo llamó “épico y diferente a todos, siempre MI CAPITÁN”. Richard Ríos le escribió un simple pero contundente “gracias por tanto, GENIO”.
Cucho Hernández lo definió como “total ídolo y leyenda de nuestro país” y Matheus Uribe subrayó que James llevó a la Selección “a otro nivel”. Fredy Guarín, Carlos Bacca, Carlos Sánchez y otros nombres de la misma camada también se sumaron al reconocimiento.
Desde fuera del vestuario, Luis Suárez agradeció lo que James aportó al crecimiento del fútbol colombiano y a la proyección del país en el mundo. CONMEBOL se unió al homenaje con un mensaje destacando sus actuaciones con la camiseta tricolor.
Luis Díaz, rostro actual de la Selección, también dejó su sello: dijo sentirse afortunado de haber compartido con él. No es un detalle menor. Resume el puente que tendió James entre la generación dorada y la nueva camada que hoy toma el relevo.
Las despedidas, los agradecimientos y el respeto transversal dibujan el verdadero tamaño de su figura. James Rodríguez deja la Selección, pero deja también una pregunta flotando sobre el futuro: ¿quién tomará ahora el peso de ese ’10’ que convirtió sus mejores noches en patrimonio de todo un país?






