Isak brilla y guía a Liverpool en una victoria contundente
Tres minutos para encender una carrera. ¿De verdad basta con eso?
Bajo los focos de Suffolk, en Portman Road, todo el ruido previo giraba en torno a Bradley Barcola, el flamante fichaje de verano de Liverpool, el jugador que comparte el honor de ser una de las compras más caras de la historia del fútbol inglés. Era, por fin, la noche para que el francés dejara una primera huella seria vestido de rojo. Ha tardado 12 meses en llegar.
Pero el protagonista inicial tuvo otro nombre: Alexander Isak.
Isak rompe el partido y libera a Iraola
El sueco merodeó la última línea de una defensa de Ipswich desbordada y nerviosa. Dos zarpazos en tres minutos de la primera parte. Sus dos primeros goles por partida doble con Liverpool. Apenas su quinto y sexto tanto en Premier League desde aquel traspaso de 125 millones de libras desde Newcastle.
Con ese arranque, Andoni Iraola encaminó su primera victoria cómoda en la Premier League al frente del banquillo de los Reds. El técnico fue claro: con Isak sano y en forma, los números deberían llegar. La exhibición en Portman Road fue un buen primer argumento.
La escena tenía ecos recientes. Hace dos años, en el mismo escenario, Arne Slot logró allí su primer triunfo como entrenador de Liverpool, también por 2-0, en lo que acabaría siendo el inicio de una temporada de título, apenas el segundo en 35 años. Nadie en el club se atreve a hablar ahora de algo parecido: aquel equipo arrancó con 11 victorias en 13 jornadas. Pero Iraola necesita un punto de inflexión tras dos partidos caóticos. Este puede serlo.
Gakpo, el director en la sombra
Para Isak, los focos. Para Barcola, los flashes de su debut. Pero el que volvió a mandar en el último tercio fue Cody Gakpo.
Marcó en la primera jornada ante Newcastle, repartió una asistencia la semana pasada contra Nottingham Forest y se ha instalado como una figura dominante en la zona más poblada de la plantilla. En Ipswich, un pase filtrado al espacio y una “trivela” deliciosa dieron origen al doblete de Isak. En el tramo final, incluso ocupó el rol de 9 durante media hora.
Todo esto con un acuerdo de 80 millones de libras con Manchester City rondando hace apenas una semana. Iraola, sin embargo, nunca dudó. Destacó su pretemporada, su inicio de curso y lo alto que le valora el cuerpo técnico. Y el neerlandés respondió con lo que pide el entrenador: riesgo.
El propio Iraola subrayó la velocidad con la que Gakpo se atreve a girar el juego hacia adelante, evitando el pase fácil. Un mensaje con destinatario claro: Florian Wirtz. “Queremos arriesgar. Cuando recuperamos el balón, miramos hacia delante. Es el momento de encontrar espacios entre defensas y dar opciones al 9. Si jugamos al pase de seguridad, la ocasión no aparece”. Plan de juego en una frase.
El rompecabezas ofensivo de Iraola
El siguiente problema, si es que puede llamarse así, es cómo encajar tanto talento arriba. ¿Se puede mover a Gakpo de la izquierda, donde está marcando diferencias? Probablemente sí: Barcola ha llegado para ocupar precisamente esa banda.
Pero ahí no se acaba el dilema. Victor Munoz volvió a firmar un partido notable desde la derecha. Rio Ngumoha pide también minutos. El técnico vasco tiene un exceso de soluciones en ataque. Y no todas caben a la vez.
Mientras Liverpool desplegaba su abanico ofensivo, Ipswich se desmoronaba. Equipo desbocado, sin control, incapaz de sostener la intensidad del rival. Tras ganar en la primera jornada a Sunderland y competir durante 40 minutos en Old Trafford, el conjunto de Gary O’Neil naufragó atrás y se mostró falto de colmillo en el área rival. Su racha de 18 partidos sin perder en casa en liga se apagó con más suspiro que rugido.
Un agujero en el medio y un lateral de élite
La zaga local tampoco recibió demasiada ayuda desde la medular. El espacio que suele ocupar el doble impulso de Dominik Szoboszlai y Wirtz se convirtió en una autopista. Ambos tuvieron varias ocasiones claras y ambos se marcharon frustrados por no marcar.
Iraola introdujo novedades: Ronald Araujo, cedido por Barcelona, fue titular en el lateral derecho en lugar del discutido Jeremie Frimpong. Barcola, sin pretemporada con PSG por el Mundial con Francia, comenzó en el banquillo.
Esta vez, a diferencia de los dos primeros encuentros de liga, Liverpool no se vio obligado a remontar. Ni rastro de fragilidad temprana. Si Isak se quedó con los titulares, Gakpo firmó el plano técnico de la noche.
El 0-1, a los seis minutos, nació de un pase milimétrico del neerlandés, filtrado entre centrales, que Isak cruzó con fuerza al primer palo. Kjell Scherpen no querrá ver muchas repeticiones: el guardameta neerlandés pudo hacer más.
El 0-2 llegó casi sin respiro. Otra vez Gakpo, otra vez un pase envenenado, esta vez con el exterior del pie. Isak, ya liberado, recortó una vez, otra, y definió con la izquierda ante un Iversen vendido. Iraola estalló de alegría en la banda. En la grada visitante sonó un cántico sencillo y contundente: “Isak again ole ole”.
Ipswich amaga, Liverpool perdona
Si hay un reproche posible a la delantera de Liverpool, está en el marcador al descanso: el partido pudo quedar sentenciado mucho antes. Szoboszlai probó varias veces desde media distancia y se topó con buenas intervenciones de Iversen. Isak rozó su primer hat-trick con la camiseta red, pero cayó en un fuera de juego tan claro como evitable en un centro de Wirtz.
Ipswich, pese a todo, tuvo sus chispazos. Cada vez que logró superar la presión alta marca de la casa de Iraola, se abrió campo para correr. Araujo salvó un gol cantado al desviar un centro de Julio Enciso que buscaba un remate a placer. Abdul Fatawu, muy superior a Milos Kerkez en el uno contra uno por la derecha, desperdició varias ocasiones con remates imprecisos.
Tras el descanso, el dominio visitante se acentuó. Alexis Mac Allister falló un cabezazo inmejorable, directo a las manos de Iversen, que habría cerrado el choque. Szoboszlai reclamó penalti por un agarrón de Leif Davis, pero el VAR lo anuló al confirmar un fuera de juego previo.
El estreno de Barcola y un aviso al resto
Iraola tomó una decisión que sorprendió a más de uno: Isak se marchó sustituido en el minuto 63, sin opción de completar el triplete. El murmullo duró poco. En su lugar apareció Barcola, recibido con una ovación atronadora desde el sector visitante.
El informe inicial del fichaje estrella fue breve pero contundente: giros rápidos, una técnica eléctrica en espacios reducidos y una zancada demoledora al atacar la espalda de la defensa. Una advertencia clara para los laterales derechos de la liga.
Liverpool solo ha encadenado siete partidos sin ganar en Premier League una vez en su historia, hace 24 años. No habría segunda ocasión. Victoria cómoda, portería a cero y el 9 titular en racha. Objetivos cumplidos, sin adornos.
El futuro de Iraola en Anfield se medirá, en buena parte, por su capacidad para exprimir a sus grandes inversiones: Isak, Barcola, Wirtz. Quizá, dentro de unos meses, esta noche en East Anglia se recuerde como el momento en que todo empezó a encajar.






