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Iraola y Barcola: Estrategias en las bandas y confianza en el vestuario

Bradley Barcola cambió de acera en Anfield. Tras brillar a mitad de semana en Europa partiendo desde la derecha, el francés apareció esta vez en la izquierda para firmar su primera titularidad completa en la Premier League. No fue un capricho ni un giro improvisado. Fue un aviso de Andoni Iraola sobre cómo quiere que se mueva su equipo este curso.

El técnico zanjó rápido cualquier intento de encasillar a sus extremos.

“Creo que lo he dicho muchas veces, tenemos cuatro extremos y probablemente antes de la temporada todo el mundo habría dicho que teníamos más zurdos que diestros porque han jugado más ahí”, recordó.

Su idea es simple y agresiva: nadie se casa con una banda. “Todos los extremos van a jugar a la derecha y a la izquierda, dependiendo de los emparejamientos, de dónde pensemos que pueden ser más peligrosos, a veces de las exigencias defensivas, de lo que sintamos, de lo que analicemos”.

No es una declaración teórica. Iraola insiste en que la rotación de perfiles ya es una realidad: “Creo que Bradley, creo que todos, los cuatro, ya han jugado en las dos bandas y toda la temporada va a ser así”.

Barcola, destellos y fondo físico por construir

El empate sin goles en Anfield dejó la sensación de oportunidad perdida, pero Iraola salió del estadio con una certeza: Barcola va hacia arriba. El francés, fichado con expectativas altas, dejó chispazos de talento atacando desde la izquierda, después de haber castigado por la derecha días antes ante Atletico Madrid.

El técnico no se engaña. Sabe que al joven aún le falta gasolina.

“Creo que con Bradley también estamos construyendo su condición física porque no ha tenido ni un minuto en pretemporada”, explicó.

Esa falta de base condiciona su impacto, pero el cuerpo técnico ya ve avances. “Hoy ha jugado, creo, un poco más incluso que hace tres días contra Atletico Madrid”.

Hubo una acción que dejó especialmente satisfecho a Iraola: “Tuvo una buena ocasión en el segundo palo; le bloquearon el disparo pero llegó bien”. Ahí está el punto de partida. El entrenador está convencido de que el techo del francés está lejos todavía: “Probablemente sabemos que tiene más, pero ahora se trata de darle minutos, seguir construyendo su confianza y es un jugador que nos va a dar más”.

Wataru Endo, competencia feroz en la sala de máquinas

El otro nombre propio del día fue Wataru Endo. El japonés ha ido perdiendo protagonismo en las alineaciones y las preguntas sobre su rol se multiplican. Iraola no esquivó el tema, pero lo colocó en su contexto: el atasco en el centro del campo.

“I think Wata lost quite a lot of the pre-season. I think he's still not at his best but he's training very well”, recordó el técnico, subrayando que el mediocentro llegó al curso con desventaja física.

El problema para el japonés no es solo su forma, sino la competencia directa: Ryan Gravenberch, Alexis Mac Allister, Dominik Szoboszlai… demasiada calidad para un solo puesto.

“El problema es que, por delante de él, en su posición tengo muchos jugadores”, admitió Iraola. “Está compitiendo contra muchos porque también estamos dando minutos para probar a Ryan, Alexis, Dom, jugadores que estoy eligiendo ahora mismo”. Aun así, el mensaje para Endo fue claro, casi personal: “Pero Wata es definitivamente un jugador que me gusta y seguro que tendrá sus momentos”.

No hay puerta cerrada. Hay una carrera larga y un técnico que planea usar todas sus piezas cuando el calendario apriete.

Anfield, ruido, dudas y una convicción

El empate en casa no se celebra en un club del tamaño de Liverpool, pero Iraola no quiere que el ruido externo señale al lugar equivocado. Para él, Anfield no es un problema. Es un arma a la espera de activarse.

“No lo he sentido, no lo sentí hace tres días contra Atletico Madrid”, aseguró sobre cualquier posible frialdad ambiental.

Su postura es tajante: “Prefiero jugar en casa, definitivamente. Prefiero estar en casa”. Si hay respuestas que buscar, no estarán en la grada. “No podemos buscar las razones fuera, tenemos que encontrarlas dentro del campo, en nosotros”.

La ecuación, para el técnico, es directa: si el equipo sube una marcha, el estadio hará el resto. “Sabemos que si apretamos, la gente estará con nosotros. Esto es 100 por cien”.

Extremos intercambiables, un joven talento al que todavía le sobra futuro, un veterano que espera su ventana y un estadio que aguarda un impulso. La idea de Iraola ya está sobre la mesa. Falta saber cuánto tardará el equipo en jugar a la velocidad que él exige.