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Inglaterra se prepara para cuartos ante Noruega

Inglaterra respira antes de tiempo. A 24 horas de su cruce de cuartos de final del Mundial ante Noruega, la selección de Gareth Southgate recibió un triple impulso médico que cambia el clima alrededor del vestuario: Declan Rice, Marc Guehi y Reece James volvieron al trabajo con el grupo y se suben al tren de Miami.

Rice se recupera, Guehi despeja dudas

Rice había encendido las alarmas tras el triunfo en octavos ante México. Un cuadro de enfermedad le obligó a mantenerse aislado del resto de sus compañeros desde el lunes, un contratiempo serio para el mediocentro que sostiene el equilibrio del equipo. Inglaterra no podía permitirse perder a su ancla en la medular justo cuando la competición entra en territorio salvaje.

La buena noticia llegó en el entrenamiento del viernes en Miami. Rice se ejercitó con normalidad, integrado en los ejercicios colectivos y dejando atrás las dudas sobre su disponibilidad. No hay declaración oficial sobre su estado exacto, pero su presencia sobre el césped, con intensidad y sin limitaciones visibles, apunta a un papel protagonista ante Noruega.

El caso de Marc Guehi también preocupaba. El central se había perdido la sesión del jueves en Kansas City por molestias en los isquiotibiales, un tipo de lesión que los cuerpos técnicos miran siempre con recelo en plena fase final de un torneo. Sin embargo, el defensa reapareció el viernes junto al resto del grupo, completando el entrenamiento y calmando el temor a una baja de última hora en el eje de la zaga.

Dos piezas clave, de vuelta. Dos problemas menos para Southgate en una línea de la columna vertebral que no admite demasiados experimentos a estas alturas.

Reece James vuelve… pero con freno de mano

El tercer nombre propio del día fue Reece James. El lateral llevaba casi tres semanas sin participar en un entrenamiento colectivo por un problema de isquiotibiales, y su regreso al grupo supone un paso importante, aunque no definitivo.

James se ejercitó con sus compañeros en Miami, pero su reincorporación está siendo medida al milímetro. El plan es claro: prudencia absoluta. Todo indica que no estará en condiciones de salir de inicio este fin de semana. La sensación es que Inglaterra quiere recuperarlo para el tramo final del torneo sin arriesgar una recaída que lo deje fuera de combate de forma definitiva.

Su sola presencia, no obstante, eleva el nivel de competencia en el lateral derecho y ofrece una alternativa de lujo a medio plazo, sobre todo si el torneo se alarga hasta la final.

Henderson, la única ausencia; Quansah sancionado

No todo fueron buenas noticias en la sesión. Jordan Henderson fue el único integrante de la lista de 26 que no saltó al césped. El centrocampista sufrió la rotura de muñeca y brazo en plena euforia por la victoria ante México, una lesión tan insólita como inoportuna en un vestuario que valora su liderazgo y experiencia en noches grandes.

A su ausencia se suma la baja segura de Jarell Quansah. El defensa cumplirá el primero de los dos partidos de sanción tras la tarjeta roja que vio en el último encuentro. No hay lesión, pero sí castigo disciplinario, y Southgate pierde así otra opción en la rotación defensiva para un cruce que se prevé físico y exigente.

Con el grupo casi al completo, el seleccionador dispone de margen para ajustar su plan. La estructura está clara; los matices, como siempre en este tipo de citas, pueden decidir quién sigue vivo en el Mundial.

Un invitado ilustre en casa propia

El entrenamiento tuvo además un visitante de peso. Sir David Beckham se acercó a saludar a la plantilla en las instalaciones de Inter Miami, el club del que es propietario y que ha cedido su centro de entrenamiento a la selección inglesa.

La escena, más allá del componente simbólico, refuerza la sensación de burbuja inglesa en territorio estadounidense: un grupo concentrado, rodeado de referentes de su propia historia, preparando en calma un partido que puede marcar el rumbo de todo el proyecto.

Noruega, algo más que Haaland

Mientras Inglaterra recompone piezas, el análisis del rival deja claro que no habrá margen para la complacencia. Jamie Carragher, voz autorizada y analista de Sky Sports, se moja con un pronóstico ajustado: victoria inglesa por 2-1 ante la Noruega de Thomas Tuchel. Un triunfo, sí, pero sin paseo.

El exdefensa del Liverpool lanzó una advertencia clara. Erling Haaland acapara los focos, y con razón. Carragher no dudó en situar al delantero como “el mejor goleador de todos los tiempos” en términos de instinto y eficacia de cara a puerta. Pero reducir a Noruega al ‘9’ del Manchester City sería un error de principiante.

Carragher recordó su actuación reciente ante Brasil: un equipo valiente, con personalidad, capaz de dominar la posesión en la segunda parte y de imponerse con justicia. No fue una sorpresa aislada, sino la muestra de una selección que combina pegada con fútbol.

“Es un partido que podemos ganar”, remarcó el exinternacional, pero su mensaje escondía otra lectura: Inglaterra tendrá que estar a la altura del escenario, no solo del marcador.

Miami espera respuestas

Con Rice y Guehi recuperados, James en la rampa de lanzamiento y solo Henderson fuera de combate por lesión, Inglaterra llega a Miami con más soluciones que excusas. La enfermería deja de marcar la agenda. A partir de ahora, mandan las decisiones tácticas y la personalidad en los momentos calientes.

Noruega ya demostró que puede tumbar gigantes. Inglaterra, que aspira a ser uno de ellos, está a 90 minutos de saber si su camino apunta a la final… o se queda varado en la orilla de Miami.