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Incidente en amistoso: árbitra derribada en Forbach

Lo que debía ser un simple amistoso de pretemporada en el Schlossberg Stadium de Forbach terminó dejando una imagen incómoda para el fútbol europeo: la árbitra francesa Mathilde Demoncay, de 26 años, abandonando el campo con una conmoción tras ser derribada en una tangana entre jugadores de Metz y Fortuna Sittard.

El partido, preparatorio para el nuevo curso de ambos clubes, transcurría sin grandes sobresaltos hasta el minuto 40. Entonces, un agarrón de camiseta entre dos rivales encendió la mecha. Un forcejeo, miradas desafiantes, un par de empujones… y, en cuestión de segundos, los futbolistas de ambos equipos corrieron hacia el foco del conflicto.

La tensión subió de golpe. Demoncay, situada muy cerca de la acción, dio unos pasos al frente para intentar separar a los jugadores. No llegó a tiempo. En medio del barullo, un choque la envió al suelo con violencia. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran cómo cae pesadamente en plena melé, justo delante de un gran cartel que reza, irónicamente: “Respect the referee”.

El contraste dolió casi tanto como el impacto.

Durante varios minutos, la árbitra permaneció tendida sobre el césped, sujetándose el brazo, mientras los asistentes, el personal de seguridad y el equipo médico irrumpían en el terreno de juego para frenar la pelea y atenderla. El amistoso se detuvo, la grada quedó en silencio y el foco dejó de estar en el marcador —el encuentro acabaría 3-1 para Metz— para centrarse en el estado de la colegiada.

Pese al golpe y al susto, Demoncay decidió continuar. Tras ser evaluada, retomó el encuentro, pero ya no como árbitra principal, sino como asistente en la banda. Un gesto de determinación en una tarde que se había torcido.

Sin embargo, el cuerpo habló más alto en el descanso. Con síntomas de conmoción, la francesa se vio obligada a abandonar definitivamente el partido al término de la primera parte. Otro asistente ocupó su lugar en la segunda mitad.

El episodio apenas tuvo eco en las crónicas oficiales. En su informe del partido, Fortuna Sittard, derrotado 3-1, se limitó a calificar la acción como un “momento notable”, sin entrar en detalles sobre la gravedad del incidente ni sobre la responsabilidad de los jugadores en la tangana. Metz, por su parte, no hizo ninguna referencia al suceso en la información publicada en su web.

Queda la escena: una árbitra joven, en un amistoso de verano, en el suelo tras intentar imponer calma donde otros perdieron la cabeza. Y, al fondo, ese mensaje gigante pidiendo respeto al colegiado.

La pretemporada apenas empieza. La pregunta es si el mensaje que deja este amistoso calará en los vestuarios antes de que ruede el balón en serio.