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Cómo la participación de México en el Mundial trajo alegría tras un año de miedo

La alegría que dejó México en el Mundial pese a la eliminación

En una concurrida bistró de Santa Ana, California, la multitud se pone de pie. Algunas personas ondean banderas mexicanas, otras cantan a pesar de la decepción. El ambiente se llena con "Cielito Lindo - Canta y no llores..."; una mezcla de tristeza y esperanza.

Louie Leyla, mexicano-estadounidense residente desde 1990, comenta: "Esto es triste, pero seguiremos apoyando a nuestra gente, pase lo que pase".

El partido entre México e Inglaterra terminó 3-2 en el Estadio Azteca, dejando fuera a México del Mundial. Sin embargo, para esta comunidad en la costa oeste de Estados Unidos, la historia no termina aquí. La actuación del equipo superó expectativas, unió a los seguidores en el sur de California y brindó semanas de celebración.

Alicia Rojas dice: "Es una derrota, pero también una victoria para nuestra comunidad en Santa Ana". Cerca de ahí, Cynthia Rebolledo señala a su hijo vestido completamente con los colores mexicanos. "Pregunta si aún iremos al desfile", sonríe, "él cree que ganamos y ha estado apoyando a México y a su comunidad".

Más que fútbol: un reflejo de identidad y espíritu

Con música a todo volumen y fanáticos bailando con banderas mexicanas, Leigh Slater expresa: "El fútbol es como la vida, se gana y se pierde. Lo que hemos visto en este Mundial es el espíritu inquebrantable de los inmigrantes en este país. Esto es catarsis".

Antes del partido con Inglaterra, México había mantenido 15 primeros tiempos consecutivos sin recibir goles en Mundiales. Inglaterra anotó dos antes del descanso, marcando el rumbo del encuentro.

Los seguidores mexicanos fueron de los más visibles durante el torneo, llenando estadios en Estados Unidos y México con camisetas verdes, banderas y cánticos. En especial en el sur de California, hogar de una de las mayores comunidades mexicanas fuera de México.

Un contraste con tiempos difíciles

Este escenario de alegría contrasta mucho con lo vivido en la zona hace apenas un año. Por entonces, numerosos vecindarios latinos sufrían redadas migratorias masivas. Los negocios veían caer sus clientes, las familias se resguardaban en sus casas y pocos se reunían en público.

Gustavo Arellano, columnista del Los Angeles Times, recuerda esas calles ahora llenas: "Hace un año estaban vacías, salvo en protestas. Vehículos de la Guardia Nacional vigilaban cerca de la tienda de mi esposa mientras continuaban las redadas. Los comercios perdían mucho".

Hoy, Arellano califica esta experiencia como "catarsis", especialmente para mexicanos y latinos en general.

Celebrar una identidad compartida

Ser una de las tres naciones anfitrionas y avanzar a la fase eliminatoria permitió que este Mundial fuera algo más que fútbol. Fue una oportunidad para celebrar una identidad que durante meses estuvo marcada por la incertidumbre y el miedo.

Muchos que antes temían a las políticas migratorias ahora cantan el himno mexicano, muestran sus banderas y llevan con orgullo las camisetas de El Tri en zonas de fanáticos llenas de familias. Para muchos, mostrar su identidad mexicana nunca ha estado reñido con ser estadounidense.

Arellano comenta que antes, durante la política antiinmigrante de los 90, quienes mostraban banderas mexicanas eran vistos como poco patriotas. "Ahora, esa expresión crece a medida que América se vuelve más diversa".

Como tantos otros, él esperaba que México lograra otra sorpresa. "El cínico en mí dice que esto es típico de México: somos buenos, pero nunca podemos competir con la élite mundial. Pero nunca nos rendimos. Estoy orgulloso de lo que hicieron. No nos dimos por vencidos hasta el final. Inglaterra fue un equipo superior".

Una América multicultural en celebración

Mientras Estados Unidos celebra 250 años y enfrenta debates sobre inmigración e identidad nacional, las comunidades de la diáspora han apoyado no solo a México, sino también a países como Escocia, Argentina, Colombia, Ecuador, Marruecos y Egipto. Esto refleja un país donde millones mantienen vínculos culturales con más de un hogar.

Para muchos mexicoamericanos, el Mundial se convirtió en una fiesta de dos patrias que orgullosamente llaman suyas.

En palabras de Arellano, en un momento difícil para las comunidades latinas, este Mundial entregó algo muy necesario: la oportunidad de expresar alegría.