Logotipo completo Tribuna Gol

Ifeanyi Ndukwe: La promesa del Liverpool en la defensa

El verano de Liverpool bajo el mando de Andoni Iraola está dejando más preguntas que respuestas, pero también una certeza ilusionante: a los 18 años, el central Ifeanyi Ndukwe ya ha irrumpido con la autoridad de alguien que lleva tiempo esperando este escenario.

Los números de la pretemporada son irregulares: dos victorias, dos derrotas. Triunfos ante Sunderland y Wrexham, pero también dos ventajas de dos goles tiradas por la borda frente a Leeds y Monaco. Un equipo que aún busca automatismos, un técnico que aterriza en un vestuario en transición y, en medio del ruido, un defensa adolescente que se ha ganado minutos por necesidad… y se los ha quedado por mérito.

Un hueco, tres lesiones y una oportunidad

El contexto le abrió la puerta. Joe Gomez cayó lesionado en el primer amistoso. El fichaje de 60 millones, Jeremy Jacquet, arrastra molestias en la rodilla. Giovanni Leoni se recupera de una lesión grave, también de rodilla. De repente, el centro de la zaga quedó desnudo y el austríaco Ndukwe apareció como solución de emergencia.

La emergencia duró poco. En cuestión de días se convirtió en argumento deportivo.

Con dos partidos completos de 90 minutos y otro de 80 ya en sus piernas, Iraola le dio una titularidad de peso: junto al capitán Virgil van Dijk en Anfield, frente a Monaco. Un examen serio, sin red.

Y Ndukwe no tardó en dejar su tarjeta de presentación. Impone con sus 1,98 metros, pero no vive solo de físico. Un taconazo elegante para dejar fuera de la jugada a Mika Biereth arrancó un murmullo de asombro en las gradas. Después llegaron los duelos ganados, las correcciones a tiempo, la sensación de que el chico no se encoge.

En una defensa que ya no cuenta con el internacional francés Ibrahima Konaté, la gran incógnita para el debut de Premier League ante Newcastle es clara: ¿quién acompañará a Van Dijk? La respuesta, por extraño que parezca después de esta pretemporada, no será Ndukwe.

El muro invisible del Brexit

El problema no está en el césped, sino en los despachos. Las normas post-Brexit le cierran la puerta a corto plazo. Ndukwe no alcanza el baremo de puntos necesario para obtener un permiso de trabajo en Reino Unido, lo que le impide disputar partidos oficiales con Liverpool al menos durante 2026.

Desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el sistema de permisos se ha vuelto mucho más restrictivo, sobre todo para jóvenes que aún no se han consolidado en la élite. El austríaco, internacional en categorías inferiores, no reúne por ahora los puntos exigidos para lograr la Governing Body Endorsement (GBE), el aval imprescindible para el visado deportivo.

Existe, eso sí, una vía alternativa: las plazas de Elite Significant Contribution (ESC), una categoría especial para extranjeros que no cumplen el estándar GBE. Los clubes de Premier League y Championship pueden llegar a disponer de hasta cuatro de estos cupos, siempre en función del porcentaje de minutos que hayan dado a sus England Qualified Players (EQP) en la temporada anterior.

Ahí aparece otro obstáculo para Liverpool. El club solo dispone de una plaza ESC, y ya está ocupada por el senegalés de 18 años Mor Talla Ndiaye. El porcentaje de minutos de jugadores ingleses —con Freddie Woodman, Gomez, Rhys Williams, Curtis Jones, Trey Nyoni y Rio Ngumoha como únicos representantes la pasada campaña, sumando 83 apariciones en liga— no alcanza el umbral que permitiría más margen.

Sin ese espacio administrativo, por muy bien que juegue Ndukwe en pretemporada, el reglamento lo deja fuera de los planes competitivos inmediatos.

De Viena a Anfield, pasando por un Mundial sub-17

El recorrido del central ayuda a entender por qué Liverpool se ha movido tan rápido por él. Formado en la academia de Austria Vienna, se consolidó en el filial y llegó a entrar varias veces en convocatorias del primer equipo, con una aparición oficial.

Su verdadero escaparate llegó en noviembre, en el Mundial sub-17 con Austria. Ahí se encendieron las alarmas de los ojeadores de Anfield. El club cerró un acuerdo de principio en enero por unos 2,6 millones de libras, pero el traspaso no pudo hacerse oficial hasta este verano, cuando el jugador cumplió 18 años.

Desde entonces, su crecimiento ha sido acelerado. La gira y los amistosos le han servido para ganarse al cuerpo técnico y a una afición que pide verlo más. Podrá hacerlo una vez más en esta pretemporada: Ndukwe está disponible para el último amistoso, ante Como, el 16 de agosto.

Dentro del vestuario, las impresiones son igual de positivas. Van Dijk, que compartió eje con él ante Monaco, no dudó en definirlo como un “gran talento”. El capitán destacó su tamaño, sus ganas de aprender y dejó clara la hoja de ruta: progresar, salir cedido, regresar mejor y pelear por un sitio real en la plantilla.

Un futuro que pasa por una cesión… y por sumar puntos

La siguiente decisión llegará pronto. En las próximas dos semanas se espera que Liverpool y el entorno del jugador definan el destino de la cesión. En julio, su agente, Georg Lederer, ya adelantó que buscarían un club donde Ndukwe pudiera acumular minutos “a un nivel muy alto” y habló de “interés concreto” de varios equipos importantes del panorama internacional.

Este lunes, en declaraciones a BBC Sport, Lederer explicó que siguen analizando opciones por toda Europa. No es una elección cualquiera. Cada partido, cada liga, cada minuto cuenta también en los despachos.

El objetivo es claro: Ndukwe debe reunir 15 puntos en distintas categorías mientras esté cedido para lograr el visado de manera automática. Cuanto mayor sea el nivel de la competición en la que juegue, más puntos sumará hacia ese permiso de trabajo que hoy le falta.

Los cálculos internos son optimistas. Con el movimiento adecuado, esa cifra podría alcanzarse ya en enero. Eso abriría un escenario tentador para Liverpool: la posibilidad de repescarlo a mitad de temporada y utilizarlo en competición oficial.

Para los clubes que negocian su cesión, sin embargo, ese mismo escenario es un arma de doble filo. Apostar por un central joven, darle minutos, ayudarle a crecer… y quizá perderlo en pleno curso si Liverpool decide traerlo de vuelta.

Mientras los directores deportivos sacan la calculadora y revisan reglamentos, el joven de casi dos metros ya ha demostrado que el césped no le intimida. Ndukwe ha enseñado lo suficiente como para que Anfield se pregunte cuánto tiempo tendrá que esperar para verlo en un partido que cuente de verdad. Y ahí, entre leyes migratorias y promesas deportivas, se juega una parte importante del futuro inmediato de la defensa del Liverpool.