Logotipo completo Tribuna Gol

Herederos de Van Dijk: Jacquet y Leoni en Liverpool

En Anfield ya se mira al futuro. La gran pregunta flota en el aire: ¿quién se atreve a calzarse las botas de Virgil van Dijk cuando llegue el momento? Dos nombres empiezan a ganar peso en los pasillos del club: Jacquet y Leoni.

Neil Warnock, exdefensa del Liverpool, lo ve con interés, pero también con cautela. Consultado por GOAL sobre si ellos pueden ser los hombres llamados a ocupar el lugar del capitán neerlandés, su respuesta fue clara, sin vender humo: “Posiblemente. Lo difícil es intentar reemplazar, obviamente, a un jugador de la talla de Van Dijk”.

El elogio hacia Leoni llega pronto, casi sin margen de espera. Apenas un partido le ha bastado para dejar buenas sensaciones, respaldadas por todo lo que se ha hablado de su rendimiento en la Serie A y de cómo se manejó en Italia. El talento está ahí. El ruido también. Y con él, la presión.

Porque el debate ya se ha instalado: ¿pueden ser los herederos al trono? ¿Son realmente los llamados a tomar el relevo de Van Dijk en el corazón de la zaga? Warnock baja el tono del entusiasmo y lo lleva al terreno de la evolución y del tiempo: todo dependerá de cómo progresen de aquí a los 26 o 27 años, esa franja en la que un central termina de entender el juego, de leerlo con otra velocidad, de dominar los matices.

Ser central en la élite no es solo ir al choque. Es anticipar. Colocarse mejor. Elegir bien cuándo ir y cuándo esperar. “Tienes que leer mejor el juego, ponerte en mejores posiciones, y eso forma parte del proceso”, recuerda el exdefensa. De ahí su prudencia a la hora de coronarlos como sucesores definitivos: la trayectoria es buena, sí, pero el camino está lleno de trampas.

Les pueden frenar las lesiones. Les puede pasar factura una mala racha de forma. Incluso el peso de la camiseta, esa sensación de que el escudo aprieta más de la cuenta en determinados momentos. Y, por encima de todo, influye el contexto del club.

Warnock pone un ejemplo que en Liverpool nadie olvida. Cuando Virgil van Dijk aterrizó en Anfield, lo hizo junto a Alisson. Fueron “las dos últimas piezas del rompecabezas”. Entraron en un sistema ya engrasado, en un equipo que funcionaba y que solo necesitaba apuntalarse atrás. Encajaron como si siempre hubieran estado ahí.

Hoy el escenario es distinto. “En estos momentos, Liverpool está en una fase de transición y eso es difícil para jugar a veces”, advierte. No es lo mismo llegar a una estructura hecha que crecer en medio de un equipo que se redefine, que cambia de ciclo, que busca una nueva identidad sin perder competitividad.

Ahí está el verdadero desafío para Jacquet y Leoni. No solo demostrar que tienen nivel para la Premier League, sino hacerlo mientras el club se reinventa. Si superan ese examen, si aguantan la presión, si el cuerpo y la cabeza responden, la conversación sobre el heredero de Van Dijk dejará de ser una hipótesis.

Entonces, la pregunta ya no será si pueden ocupar su lugar, sino cuánto tiempo podrán sostener ese estándar en el centro de la defensa de Anfield.