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Graeme Souness critica a Declan Rice: 'Es fútbol de viejo'

La victoria de Arsenal por 2-1 ante Chelsea encendió elogios en casi todos los rincones del fútbol inglés. Casi. Graeme Souness vio otra cosa. El ex capitán de Liverpool aprovechó su aparición en el programa Piers Morgan’s Football Uncensored para desmontar, pieza a pieza, el papel de Declan Rice en el equipo de Mikel Arteta.

El foco de Souness no estuvo en el resultado ni en el gol decisivo. Se centró en los hábitos del mediocentro de 105 millones de libras durante la salida de balón. Y fue directo al cuello: para él, Rice juega demasiado atrás, tanto que muchas veces deja de ser centrocampista.

“¿Cuántas veces le ves como último hombre con la pelota?”, lanzó Souness, casi a modo de acusación. “En la construcción, es el último hombre. Se sienta entre los dos centrales o entre el central y el lateral. Es el último hombre. Muchas veces, no juega en el centro del campo”.

Para un futbolista al que muchos sitúan ya entre la élite europea del puesto, el análisis fue un jarro de agua fría. Souness reconoció que Rice es “el mejor mediocentro defensivo del país ahora mismo” y elogió su capacidad para “oler el peligro”. Pero, acto seguido, marcó la línea: ese posicionamiento tan bajo, recibiendo sin oposición de los centrales, limita –a su juicio– el impacto real del internacional inglés.

“En mi segundo o tercer partido en casa de mi carrera, yo me metí en la línea de cuatro, como hacen hoy todos los centrocampistas”, recordó el escocés, tirando de experiencia propia. Y ahí llegó el dardo más duro: “Es fútbol de viejo. Es hacer trampa. Una manera de viejo de jugar en el centro del campo. Recibes la pelota sin presión y la juegas al lateral”.

Para Souness, Rice se protege demasiado. Se ofrece siempre atrás, recibe “barato”, sin rivales cerca, y se limita a conectar pases cortos. Lo describió con crudeza: “Juega demasiado profundo como para influir en el juego. No creo que tenga suficiente fútbol”. Aun así, matizó qué sí ve en él: “Es el mejor mediocentro defensivo del país ahora mismo, huele el peligro. Pero claro, está ahí atrás todo el tiempo”.

El análisis no se quedó solo en la pizarra. Souness fue un paso más allá y cuestionó incluso si Rice está bien ubicado como mediocentro. “Entonces, ¿no es centrocampista, no? Creo que quizá sea central”, deslizó. Y apoyó su argumento con una imagen que, según él, se repite demasiado: “Le veo correr con la pelota 30 metros y pasarla en horizontal. Es un golpeador precioso de balón, abre bien el cuerpo, no hay nada que no te pueda gustar de él. Pero los jugadores modernos son un poco delicados. La crítica no les cae bien en los hombros. No es el centrocampista completo”.

La palabra “world-class” también salió a escena. Y Souness la rechazó sin titubeos. Cuando le preguntaron si veía a Rice al nivel de los mejores mediocentros del continente, fue tajante: “No estoy seguro de que entre en Barcelona, Real Madrid, Bayern Munich, Man City”. Y para remarcar el listón, citó ejemplos concretos: “Si quieres a los mejores en esa posición, City tuvo a dos: Fernandinho y Rodri. Ellos jugaban en el centro del campo”.

Según el escocés, el contraste está en la altura del juego. Para él, Rice se esconde demasiado cerca de su defensa. “La próxima vez, por favor, mírale”, pidió. “Baja y la recibe barata, sin presión, a 10 metros de Gabriel, y la pasa en horizontal”.

Souness incluso retrocedió hasta el pasado verano para cargar más peso sobre los hombros del jugador de Arsenal. Señaló a Rice como uno de los responsables de la eliminación de Inglaterra en semifinales del Mundial frente a Argentina. “Cuando Inglaterra se puso 1-0 arriba contra Argentina, se cagaron. ‘¿Y ahora qué hacemos?’. Y yo atribuyo eso a Declan Rice y [Elliot] Anderson como los centrocampistas centrales en la sala de máquinas”, afirmó. “No hicieron que el equipo jugara. Se echaron atrás y se dieron la mano con la línea de cuatro”.

En un fútbol que idolatra a los mediocentros que dominan partidos desde la base, Souness nada a contracorriente. Para él, Rice defiende como pocos, sí. Pero mientras siga tan pegado a sus centrales, la discusión sobre si pertenece al club de los grandes mediocentros de Europa seguirá abierta. Y cada vez que dé un pase de seguridad hacia atrás, las palabras del escocés volverán a sobrevolar el debate.