Gianni Infantino bajo presión: acusaciones de maniobra electoral
Gianni Infantino intenta resistir en el cargo. Pero cada movimiento suyo despierta más sospechas que apoyos. Su última promesa de impulsar reformas internas en Fifa ha sido recibida con dureza en Alemania, donde el presidente de la DFB, Bernd Neuendorf, la ha definido sin rodeos como un simple truco electoral.
El dirigente suizo-italiano afronta una presión creciente para dimitir tras verse obligado a abandonar el polémico plan de vender un 20 por ciento de los derechos de los torneos de Fifa —incluido el Mundial— a inversores privados. La idea encendió las alarmas en todo el mapa futbolístico y terminó por dinamitar parte de su base de poder.
Europa se plantó. Uefa encabezó las llamadas a su renuncia y llegó a amenazar con un boicot a las competiciones de Fifa. Varias federaciones europeas retiraron oficialmente su apoyo a la candidatura de Infantino para la reelección, prevista para marzo de 2027. Y el malestar ya no se limita al Viejo Continente: también han surgido voces críticas en la confederación asiática y en Concacaf, que agrupa a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
En ese contexto, Infantino decidió contraatacar con papel y tinta. El lunes por la noche envió una carta a las 211 asociaciones miembro y a los integrantes del Consejo de Fifa. En ella, según han revelado varios medios, propone una “revisión externa independiente del actual marco de gobernanza de Fifa” y defiende que su proyecto de venta de derechos nunca puso “a la venta los procesos democráticos, la independencia ni la autoridad deportiva” del organismo.
La respuesta desde Alemania fue inmediata. Y demoledora.
Neuendorf acusó a Infantino de intentar recuperar apoyos a toda costa de cara a las elecciones del próximo año. “Considero la carta de Gianni Infantino como una maniobra transparente para asegurar su reelección el año que viene”, declaró el presidente de la DFB este martes. Sin matices. Sin paños calientes.
Para el dirigente alemán, el problema ya no es solo el modelo de negocio, sino quién lo dirige. “Fundamentalmente, Fifa parece haber reconocido ahora que los cambios son esenciales. Sin embargo, Gianni Infantino no es en absoluto la persona adecuada para liderar un proceso de reforma. Ha desperdiciado toda credibilidad”, sentenció.
La DFB lleva tiempo en la primera línea de la oposición al presidente de Fifa. Mucho antes de que estallaran los últimos escándalos en torno al Mundial, la federación alemana ya había marcado distancias. En julio hizo público que no había firmado ninguna carta de apoyo a la reelección de Infantino. “La DFB no ha firmado una carta de apoyo para la reelección de Gianni Infantino”, comunicó entonces el organismo, añadiendo que “se discutirán más pasos en la junta presidencial de la DFB”.
El mensaje no se ha quedado solo en los despachos. También figuras de peso del fútbol alemán han levantado la voz. Oliver Bierhoff, exdirector de la selección nacional, subrayó la ruptura de confianza con la actual cúpula de Fifa. “Tenemos que cuidar del fútbol”, advirtió. Recordó que el deporte rey ya es un negocio, sí, pero insistió en que “es una propiedad de todo el fútbol”. Y remató con una frase que resume el clima en Alemania: “En las últimas semanas y meses ha pasado mucho, de modo que ya no tenemos confianza en que vaya en la dirección correcta”.
Infantino ha elegido el camino de la resistencia, apoyado en una propuesta de reforma que llega cuando su liderazgo está más cuestionado que nunca. Sus críticos, con la DFB al frente, lo ven como un intento desesperado de salvar su mandato. La batalla por el futuro de Fifa ya ha empezado. Y el reloj hacia marzo de 2027 corre más rápido de lo que el presidente quizá imaginaba.





