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El futuro de Micky van de Ven en el Tottenham Hotspur

En el norte de Londres se han acostumbrado últimamente a mirar hacia abajo en la tabla. Dos temporadas seguidas acabando en el puesto 17 han dejado al Tottenham Hotspur más cerca del abismo que de los focos europeos, con la sensación permanente de estar viviendo al límite.

Ange Postecoglou logró maquillar parte del desastre con un título de Europa League que rompió 17 años de sequía de grandes trofeos. Un alivio, sí. Pero fue un destello aislado en medio de un panorama gris. Después, el banquillo se convirtió en una puerta giratoria: Thomas Frank e Igor Tudor pasaron por el Tottenham Hotspur Stadium sin dejar huella, incapaces de cambiar la dinámica ni el ánimo de un club que se ha ido encogiendo.

El que sí consiguió estabilizar mínimamente el barco fue Roberto De Zerbi. El ex técnico del Brighton tomó el mando y llevó al equipo a puerto seguro… por los pelos. La permanencia se decidió en la última jornada, celebrada casi con euforia por la grada, mientras a pocos kilómetros Arsenal levantaba el título de Premier League. Una imagen cruel: uno festejando seguir vivo, el otro coronándose campeón. La brecha entre los viejos rivales nunca había parecido tan grande.

Ahora se habla de “despertar al gigante dormido”. Suena bien. Pero el despertar, en este caso, puede implicar una sacudida profunda a la plantilla. Se avecina un mercado agitado, con movimientos de peso en ambos sentidos. Entre los nombres propios aparece uno que preocupa especialmente a la afición: Micky van de Ven.

El central neerlandés, fichado para liderar la zaga del futuro, ya está rodeado de rumores de salida. Su nombre se ha vinculado con Liverpool y otros grandes. Alan Hutton, ex lateral del club, lo tiene clarísimo. En declaraciones a GOAL, el escocés no duda: es un futbolista intocable.

“Es uno de los que tienen que mantener, en mi opinión”, subraya Hutton. Para él, Van de Ven no es solo un buen central: es un capitán en potencia. Y lanza una advertencia directa: cree que Cristian Romero probablemente se marchará. Si eso ocurre, el neerlandés se convierte en pieza estructural del proyecto.

Ahí entra el dilema de cualquier club que vive entre la necesidad de reconstruir y la tentación de vender. Hutton lo resume con crudeza: si Tottenham decide hacer caja con Van de Ven y lo ve marcharse a otro equipo de la Premier League, reemplazarlo será una misión casi imposible. No se trata solo de encontrar a alguien de nivel similar; se trata de convencer a un futbolista de ese perfil para que se sume a un proyecto que, hoy, no pisa suelo de Champions.

El problema es de tiempos. Los grandes jugadores quieren competir ya al máximo nivel. Tottenham, en cambio, parece condenado a una reconstrucción larga, de varias ventanas de fichajes. Hutton lo ve así: para volver a ese escalón donde se codeaba con la élite, el club necesitará paciencia… y retener a futbolistas como Van de Ven. Sin ellos, la escalera se hace mucho más larga.

Cuando se le pregunta por el interés de Anfield, el ex defensa no escatima elogios. Habla de un fichaje “extraordinario” para cualquier aspirante a lo más alto. Destaca su potencia, su velocidad, su zancada, incluso su capacidad para aparecer en el área rival y marcar goles decisivos, aunque no sea algo habitual. Le ve completo: fuerte, rápido, técnicamente fiable, cómodo con el balón. “Lo tiene todo”, viene a decir. Y remata con una frase que pesa: en su opinión, Van de Ven debería estar jugando en un equipo de Champions League.

Ese es el espejo en el que se mira ahora Tottenham. Para recuperar la ambición, necesita que sus mejores jugadores crean en el proyecto. Si Van de Ven decide que su techo está en otro sitio, el mensaje hacia dentro y hacia fuera será demoledor.

La cuestión va más allá de un solo futbolista. A estas alturas, muchos se preguntan si el club puede seguir considerándose parte del famoso “Big Six” de la Premier League. Hutton, que conoce bien la casa, responde sin rodeos: no.

Para él, pertenecer a esa élite no se mide solo por ingresos, estadio o tamaño de la marca. Se mide por mentalidad competitiva, por estar año tras año en la pelea alta de la tabla. Y Tottenham, sencillamente, no ha estado ahí. No de forma sostenida. La gestión económica puede haber sido impecable, el negocio puede lucir en los balances, pero ese éxito no ha saltado al césped. El equipo se ha atascado, ha sufrido, ha sobrevivido más que competido.

“En este momento no los veo como un equipo de ‘Big Six’”, sentencia Hutton. Es una frase que golpea el orgullo del club y de su afición, pero también refleja una realidad incómoda: el Tottenham que peleaba por plazas de Champions y soñaba con títulos se ha ido difuminando.

La reconstrucción que se avecina no se resolverá solo con fichajes llamativos ni con un nuevo discurso desde el banquillo. Pasa por decisiones firmes: a quién se vende, a quién se retiene, a quién se entrega la responsabilidad de liderar el vestuario. En ese tablero, el futuro de Micky van de Ven se ha convertido en una prueba de fuego.

Si Tottenham quiere volver a ser temido y no solo respetado por su historia y su estadio, tendrá que empezar por ahí: por no dejar escapar a los pocos jugadores que aún parecen preparados para llevar el escudo a otra altura.