Francia avanza a semifinales: control y talento en la victoria ante Marruecos
La selección de Didier Deschamps ya está en semifinales. Francia domó a Marruecos con un 2-0 sobrio, maduro, casi quirúrgico, y se plantó a un solo paso de otra final mundialista, a la espera de lo que decidan España y Bélgica en su duelo del viernes.
No hubo alardes, hubo control. Paciencia con balón, autoridad sin él. Francia aguantó el arreón inicial marroquí, cerró las grietas defensivas que tanto habían preocupado en la fase de grupos y, cuando el partido pidió jerarquía, apareció el talento. Arriba, el guion de siempre: Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé resolvieron el trámite con la naturalidad de quien vive instalado en las grandes noches.
Mbappé, cifras de leyenda y discurso de freno
Las estadísticas de Mbappé ya pertenecen a otra dimensión: 20 goles en 20 partidos de Copa del Mundo, cuatro de ellos en finales. Ocho tantos en esta edición, los mismos que Lionel Messi. Y, sin embargo, el francés pisa el freno cada vez que alguien sugiere que esta Francia ya es una de las mejores de la historia.
“Fui campeón en 2018 y subcampeón del mundo en 2022 y este equipo todavía no ha conseguido nada”, recordó el delantero, frío ante los elogios, calculador ante el ruido. Lo dijo sin rodeos: el potencial es enorme, pero el palmarés, de momento, está vacío.
“Es el equipo con más potencial. Hay tantas cualidades en esta plantilla que te permite soñar”, admitió. Soñar, sí. Celebrar, todavía no.
Mbappé insistió en una idea que se ha convertido en mantra dentro del vestuario francés: sin títulos no hay debate posible sobre la grandeza. “Hasta donde yo sé, este grupo no ha ganado nada aún. Siempre he dicho que los equipos más fuertes son los que ganan trofeos. No es el caso de este equipo todavía, así que no, no es el más fuerte”, remató.
Una Francia de hierro atrás, demoledora arriba
La transformación defensiva de Francia en las eliminatorias es tan evidente como significativa. Tras una fase de grupos en la que asomaron dudas atrás, el equipo ha encadenado la fase de cruces sin encajar un solo gol. Un cambio de piel que sostiene el discurso prudente de Mbappé, pero que también alimenta el miedo del resto.
En el centro del campo, Manu Koné ha respondido con personalidad a la ausencia por lesión de Aurélien Tchouaméni. Ante Marruecos se adueñó de la zona ancha, barrió metros, dio continuidad al juego y protegió a una zaga que apenas sufrió sobresaltos serios.
Y cuando la estructura funciona, el talento hace el resto. Mbappé y Dembélé no solo firmaron los tantos frente a Marruecos; también inscribieron a Francia en una estadística reservada a gigantes. Les Bleus se convirtieron en la primera selección en un Mundial con dos jugadores alcanzando al menos cinco goles desde aquel Brasil de 2002, el de Ronaldo (ocho) y Rivaldo (cinco), que acabó levantando el trofeo.
El precedente es poderoso. El mensaje de Mbappé, no tanto. Para él, si Francia no alcanza al menos la final, todos esos números quedarán reducidos a un pie de página.
Francia, ante la historia… con los pies en el suelo
Hay una realidad que ya nadie puede discutir: Francia ha convertido la Copa del Mundo en su territorio. Ha llegado a cuatro de las últimas siete finales, con títulos en 1998 y 2018, y derrotas en 2006 y 2022. Si vuelve a estar en el gran partido del 19 de julio en Nueva York, la comparación con la vieja Alemania Federal de los años 70 y 80 dejará de ser un elogio y pasará a ser un espejo: cuatro finales entre 1974 y 1990 para los alemanes, un modelo de selección de torneo.
Ese es el nivel al que apunta esta generación. Pero dentro del grupo, el mensaje es otro: calma. “Conocemos el potencial de este equipo. Pero hay que demostrarlo en el campo. Tenemos confianza, pero aún nos queda mucho por probar si queremos ser considerados un equipo casi imbatible”, avisó Mbappé.
La semifinal será un nuevo examen de carácter. Un escalón más hacia la consagración o un frenazo que reabra todos los interrogantes. Porque para esta Francia, instalada en las rondas finales y empujada por un Mbappé en cifras históricas, ya no se trata solo de competir.
Se trata de dominar una era o quedarse a medio camino.






