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FIFA exonera al árbitro de VAR Evans tras gesto polémico en el Mundial

FIFA exonera al árbitro de VAR Evans tras la polémica por un gesto de mano en el Mundial

La imagen duró apenas unos segundos, pero bastó para desatar una tormenta. Antes del 7-1 de Alemania sobre Curazao en el Mundial, las cámaras del centro de árbitros en Dallas enfocaron al australiano Evans, oficial de VAR, realizando con la mano derecha un gesto que en la retransmisión global se vio como un “OK” invertido.

Un detalle mínimo en medio de la maquinaria del torneo. Pero en 2024, ningún gesto es inocente por defecto.

El gesto, la captura y la sospecha

La señal recorrió las redes en cuestión de minutos. El símbolo, conocido en algunos contextos como una broma inocente, también figura desde 2019 en la base de datos de símbolos de odio de la Anti-Defamation League, después de que grupos extremistas lo utilizaran como guiño de “white power”.

Esa doble lectura encendió las alarmas de organizaciones antidiscriminación. Fare, que colabora con FIFA y UEFA en materia de racismo y discriminación en el fútbol, fue tajante antes de conocerse el veredicto del organismo mundial: sus expertos consideraban que el gesto se parecía claramente al “OK” invertido usado en círculos de extrema derecha a nivel global.

La cuestión dejó de ser una anécdota de previa para convertirse en un asunto incómodo en pleno Mundial.

Investigación exprés y veredicto de FIFA

Ante la presión pública, FIFA revisó las imágenes desde el centro de árbitros en Dallas. No se quedó solo con el plano que se viralizó: analizó la secuencia completa y el comportamiento del colegiado durante el partido entre Alemania y Curazao.

Tras el estudio, el organismo concluyó que no había pruebas de que Evans hubiera vulnerado el Código Disciplinario de FIFA. Limpio de cargos, el australiano se mantiene en el grupo de árbitros del torneo y seguirá en activo en la competición.

La decisión corta de raíz cualquier sanción deportiva, pero no borra la huella del debate.

La defensa de Evans: un gesto automático

Evans, de 38 años, respondió con firmeza. Negó que hubiera intención alguna detrás de la mano que dio la vuelta al mundo.

“La cobertura posterior a este incidente simplemente no refleja quién soy”, afirmó en un comunicado. Admitió que entiende cómo se ha interpretado el gesto y expresó su pesar por ello, pero quiso dejar una línea roja muy clara: asegura que no hizo de forma consciente ni deliberada el símbolo que se le atribuye.

El árbitro explicó que se trata de un movimiento físico inconsciente, casi un tic, y apuntó a un detalle que también aparece en las imágenes: durante el partido repite el mismo gesto varias veces mientras sostiene un bolígrafo entre los dedos.

Para él, la escena no tiene nada de mensaje cifrado. Es rutina. Es costumbre. Es, según su versión, simple lenguaje corporal.

“Arbitrar en el Mundial es el mayor honor de mi carrera y espero poder seguir apoyando a mis compañeros durante el resto del torneo”, remató el australiano.

Un Mundial bajo la lupa

El caso Evans deja una fotografía nítida del clima que rodea hoy al fútbol de élite. Cada plano, cada gesto, cada segundo en pantalla puede convertirse en prueba, en sospecha o en munición para el debate público.

Para FIFA, el expediente está cerrado: no hay infracción, no hay sanción. Para las organizaciones que vigilan la discriminación en el deporte, la escena sirve como recordatorio de que los símbolos viajan rápido, cambian de significado y exigen una vigilancia constante.

Evans seguirá en la sala de video, revisando jugadas al límite del fuera de juego y posibles penaltis. Lo hará sabiendo que, esta vez, el partido más delicado no se jugó en el césped, sino frente a una cámara fija y un gesto de apenas unos centímetros.