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Felix Keidel: La Sorpresa de Klopp para la Selección Alemana

Cuando Jürgen Klopp fue presentado hace apenas unas semanas como nuevo seleccionador de Alemania, lanzó un mensaje nítido en su primera rueda de prensa: se empezaba de cero. Muy pocos podían sentirse intocables en la selección. Contarían el rendimiento, el estado de forma y, sobre todo, la intensidad en el trabajo para ganarse una convocatoria.

El técnico reveló entonces que tenía una prelista de 57 futbolistas para sus primeros partidos al frente del combinado nacional. No dio nombres, pero dejó claro que estaba mirando más allá de los habituales, incluso hacia jugadores que jamás habían tenido relación con la DFB. Después de tres Mundiales desastrosos, la misión es romper con la inercia de la humillación y abrir la puerta a caras nuevas.

Entre esas caras, de pronto, aparece Felix Keidel.

La noticia saltó el martes por la noche: según informó Bild, el jugador de 23 años de SV Elversberg había recibido una invitación del seleccionador. Un día después, kicker corroboró la información con datos propios. La sorpresa es mayúscula. Keidel solo ha disputado tres partidos en la Bundesliga y apenas acumula experiencia en la élite. Y, sin embargo, ha llamado a la puerta de la selección absoluta.

De la cantera de Ingolstadt al salto relámpago a la Bundesliga

La historia de Keidel arranca en FC Ingolstadt. Entró en el club en categoría U19 en 2012 y fue escalando todos los peldaños del fútbol base hasta alcanzar el primer equipo en el verano de 2022. En el conjunto de la ciudad del automóvil se asentó rápido: en su primera temporada, con apenas 20 años, ya era un fijo en el once en 3. Liga.

En esa campaña firmó 37 apariciones, con un gol y cuatro asistencias. Nada estruendoso, pero sí sólido. Constante. Lo suficiente para que, en 2025, llegara el siguiente paso.

Ese año dio el salto de categoría y fichó por SV Elversberg, un club en plena agitación tras quedarse a las puertas del ascenso frente a 1. FC Heidenheim. SVE pagó unos 400.000 euros para sacarlo de Ingolstadt. Una cifra modesta, casi discreta para el mercado actual.

El rendimiento, en cambio, no tuvo nada de discreto. Keidel apenas necesitó adaptación. Se hizo un hueco inmediato en el equipo de Vincent Wagner: 25 partidos, 13 como titular, y un papel clave en una temporada histórica en Saarland, culminada con un ascenso sensacional a la Bundesliga.

En poco más de dos años, el lateral había subido desde la tercera categoría hasta la cumbre del fútbol alemán. Y en la máxima división, su carta de presentación fue breve, pero contundente: tres encuentros de Bundesliga ante Leverkusen, Gladbach y, más recientemente, Bayern, en los que marcó un gol, más un partido de DFB-Pokal frente a MSV Duisburg, donde repartió dos asistencias.

Ese pequeño pero intenso escaparate ha bastado para convencer a Klopp de que merece una oportunidad con la selección.

Un comodín para un problema crónico

La gran incógnita ahora es evidente: ¿está Keidel preparado para asumir un rol decisivo en la DFB desde el primer día? Nadie lo sabe todavía. Lo que sí parece claro es qué ve Klopp en él.

Por encima de todo, su versatilidad.

En Ingolstadt, prácticamente no quedó una posición del campo que no probara. Su gran valedora, la entrenadora Sabrina Wittmann, lo utilizó en los dos laterales, aunque su puesto natural es el de lateral derecho en una defensa de cuatro. También lo desplazó al centro del campo y hasta a la mediapunta, moviéndose entre líneas y cayendo a los pasillos interiores.

Con el cambio a Elversberg, su radio de acción se retrasó un poco. Durante la temporada del ascenso jugó sobre todo como lateral derecho. Ahora, Wagner lo emplea preferentemente como mediocentro defensivo, formando pareja con Lukasz Poreba.

Para Klopp y la DFB, sin embargo, el plan parece otro: Keidel entra en la ecuación, sobre todo, como lateral derecho.

Y ahí se abre un debate que Alemania arrastra desde hace años. Desde la retirada de Philipp Lahm y el traslado definitivo de Joshua Kimmich al centro del campo, nadie ha logrado adueñarse de ese costado. Hansi Flick y Julian Nagelsmann probaron múltiples variantes sin encontrar una solución estable.

Pasaron por ahí los jugadores de Leipzig Benjamin Henrichs y Ridle Baku, también Josha Vagnoman de Stuttgart, e incluso Kimmich volvió al lateral en el Mundial de 2026. Ninguna de esas apuestas se consolidó. Todas acabaron descartadas tras breves periodos de prueba.

El fútbol alemán sigue buscando un lateral derecho fiable, de alto nivel y con recorrido a largo plazo en una defensa de cuatro. Ahora entra en escena un futbolista que hace nada peleaba en 3. Liga y que, en apenas tres partidos de Bundesliga y un duelo de copa, se ha ganado la mirada del nuevo seleccionador.

Quizá, contra todo pronóstico, la respuesta a un problema de años esté en los pies de Felix Keidel.