Federación Coreana defiende a Heung-min Son tras burlas sobre servicio militar
La Federación de Fútbol de Corea del Sur ha salido en defensa de su capitán, Heung‑min Son, después de que se filtrara una conversación privada en la que varios periodistas se mofaban de su servicio militar reducido. El episodio ha provocado una respuesta dura y poco habitual del organismo, que habla de “choque” y “decepción” dentro de la concentración de la selección.
La filtración que encendió la mecha
El medio Football Asian destapó una grabación en la que algunos periodistas, captados por un micrófono abierto, cuestionaban el servicio militar del capitán de la selección, llegando a afirmar que “ni siquiera sirvió correctamente en el ejército”. Las palabras apuntaban directamente a la exención parcial que Son obtuvo tras conquistar los Juegos Asiáticos de 2018 con Corea del Sur.
Aquel oro le permitió evitar los 21 meses de servicio obligatorio que rigen en el país y limitar su compromiso a un periodo de instrucción básica de tres meses. Una normativa conocida, legal y muy vigilada en Corea, pero que sigue generando debate público cada vez que se menciona a una gran estrella.
Esta vez, las bromas no se quedaron en una charla de pasillo. Se filtraron. Llegaron al vestuario. Y golpearon en pleno corazón de la concentración mundialista.
El mensaje firme de la Federación
La reacción de la Federación Coreana no se hizo esperar. En un comunicado contundente, el organismo mostró “profundo pesar” por las palabras pronunciadas durante un entrenamiento del combinado nacional en el campamento base de Guadalajara, donde el equipo se prepara para el Mundial de 2026 en Norteamérica.
Según la nota, los Taegeuk Warriors trabajan “con un sentido de responsabilidad para representar a Corea del Sur en el escenario global del Mundial” y tratan de “devolver el apoyo y las expectativas de la gente”. Precisamente por eso, la filtración de esa conversación privada entre profesionales acreditados ha generado, en palabras de la propia Federación, “un gran choque y decepción en el equipo”.
La KFA subraya que respeta el trabajo de los medios y reconoce su papel, pero marca una línea roja: la cobertura a pie de campo debe basarse en el respeto mutuo y la confianza, y “la protección y el respeto hacia los jugadores deben tener prioridad”.
No se habla de sanciones concretas ni de vetos, pero el mensaje es inequívoco: el organismo pide a las redacciones y a los reporteros “mayor consideración y una actitud responsable” hacia la selección y sus futbolistas para evitar que se repitan situaciones similares.
Son, símbolo nacional en el centro del huracán
El caso toca una fibra especialmente sensible en Corea del Sur. Heung‑min Son no es solo el capitán de la selección; es un icono nacional, el futbolista que llevó el brazalete en el triunfo de los Juegos Asiáticos de 2018 y la cara más visible del fútbol coreano en el exterior.
Su exención parcial del servicio militar fue celebrada entonces como un alivio para su carrera y, al mismo tiempo, como un premio colectivo para el país, que veía cómo una de sus grandes estrellas podía seguir compitiendo al máximo nivel. Cualquier insinuación de trato de favor injustificado o de falta de compromiso con esa obligación cívica cala hondo en la opinión pública.
Por eso, que las críticas hayan salido de labios de periodistas acreditados en plena concentración mundialista supone un golpe doble: erosiona la relación entre el vestuario y la prensa y amenaza con contaminar el clima alrededor de la selección en un momento clave del ciclo.
Llamamiento a cerrar filas antes del Mundial
En el tramo final del comunicado, la Federación Coreana lanza un llamamiento directo a los medios y a todo el entorno del fútbol: pide unidad para que la selección pueda ofrecer su mejor versión en el escenario del Mundial. Insiste en que seguirá priorizando la protección de los jugadores y trabajará para “crear un entorno mediático sano”.
El mensaje va más allá de un simple tirón de orejas por unos micrófonos indiscretos. Es una advertencia clara: con el Mundial de 2026 en el horizonte y el liderazgo de Heung‑min Son como eje del proyecto, la Federación no está dispuesta a permitir que la relación entre prensa y selección se convierta en un problema interno justo cuando Corea del Sur quiere dar un salto competitivo en la mayor cita del fútbol.






