Everton ante Arsenal: un reto complicado en el Emirates
El calendario no da tregua a Everton. Tras encajar su primera derrota de la temporada ante Chelsea (2-0), el equipo de David Moyes se asoma ahora al Emirates Stadium para medirse al vigente campeón de la Premier League, un Arsenal que llega exigido, cansado… y aún así señalado como claro favorito.
El reto es mayúsculo: los de Liverpool no ganan a domicilio a los ‘Gunners’ desde abril de 2021. Desde entonces, cada viaje al norte de Londres ha sido un recordatorio de lo duro que resulta asaltar uno de los estadios más intimidantes del país.
Un precedente reciente que todavía escuece
El último Arsenal–Everton en el Emirates dejó cicatrices. El conjunto de Mikel Arteta se llevó el duelo gracias a un gol tardío de Viktor Gyökeres y a un tanto histórico del joven Max Dowman en el tiempo añadido. Un final cruel para los visitantes, que se marcharon con la sensación de haber dejado escapar algo más.
Aquel encuentro también se vio manchado por la polémica extradeportiva: Thierno Barry quedó señalado después de que algunos de sus amigos se vieran envueltos en un altercado con aficionados desplazados de Everton. El francés, sin embargo, ha conseguido recomponer su imagen y su relación con la grada en L3, donde hoy es una figura mucho más integrada.
Ahora, el guion es distinto, pero el escenario es igual de hostil. Everton sabe que dependerá de su delantero referencia, de que sea capaz de cazar una ocasión, un centro suelto, un error rival. Porque las probabilidades, frías y contundentes, no están de su lado.
El veredicto de la máquina: Arsenal manda
Los números no mienten. Según la supercomputadora de Opta, Arsenal parte con un 69,5% de opciones de victoria. Everton apenas alcanza un 13,4% de posibilidades de llevarse los tres puntos. El 17,1% restante apunta a un empate que, visto lo visto, en Goodison Park firmarían sin pestañear.
Moyes lo sabe. En una temporada en la que el club sueña con Europa, hay que sumar incluso cuando el contexto es adverso, cuando “las cartas están marcadas”, como suele decirse en el fútbol inglés. El escocés intenta blindar a su vestuario del ruido externo, y ruido no falta.
La posible venta del club por parte del Friedkin Group ha agitado el ambiente alrededor de Everton, justo en la antesala de un mercado de enero que puede resultar clave. Entre incertidumbres institucionales y cábalas sobre el futuro, Moyes insiste en una sola idea: concentración absoluta en el siguiente partido. Y el siguiente partido es contra el campeón.
Arsenal llega justo de fuerzas… y con un susto llamado Saka
Si Everton buscaba un rayo de esperanza, lo ha encontrado en el calendario de su rival. Arsenal viene de un exigente 2-2 en el Allianz Arena ante Bayern Munich en la Champions League. Un partido de máxima tensión, de desgaste físico y mental.
Arteta, eso sí, dispone de una plantilla amplia, capaz de rotar sin perder demasiada calidad. Everton no puede confiar en un Arsenal plagado de suplentes; como mucho, en un rival algo menos fresco de piernas.
La verdadera noticia para los de Moyes está en el estado de Bukayo Saka. El futbolista más determinante de Arsenal se retiró a los diez minutos de ese empate en Múnich, con molestias en el cuádriceps. Un gesto, una mano a la pierna, y la alarma se encendió de inmediato.
Los primeros informes apuntan a que el extremo se someterá a una prueba para determinar el alcance exacto de la lesión. Se habla de una posible lesión de grado 1, que podría dejarle fuera hasta dos semanas. El escenario más preocupante es un grado 2, que lo apartaría de los terrenos de juego hasta cerca de Navidad.
Para Everton, que ha sufrido a Saka en más de una ocasión, la noticia supone un alivio evidente. No lo dirán en voz alta, pero más de uno en Finch Farm habrá celebrado en silencio el parte médico preliminar.
Europa en la mira, el campeón enfrente
Entre la ilusión por volver a Europa y la agitación en los despachos, Everton se planta en Londres con la sensación de que puntuar sería oro puro. Un empate, en estas circunstancias, sería visto casi como una pequeña victoria.
La supercomputadora dicta sentencia a favor de Arsenal. Las estadísticas, la historia reciente y el factor campo también. Pero el fútbol, de vez en cuando, se empeña en desmentir a las máquinas.
La pregunta es clara: ¿tendrá Everton el carácter y la puntería necesarios para convertir un partido casi perdido de antemano en un punto de inflexión para su temporada?






