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Enzo Fernández cerca del Manchester City en el cierre del mercado

El reloj aprieta y el Manchester City acelera. El club inglés ha alcanzado un acuerdo inicial con el Chelsea para el fichaje de Enzo Fernández, en una operación que se cocina a contrarreloj en las últimas horas antes del cierre del mercado.

Según el diario británico The Sun, los dirigentes del City rompieron finalmente el hielo el lunes y abrieron negociaciones directas con su rival de la Premier League por el centrocampista argentino de 25 años. La conversación, largamente pospuesta durante el verano, ha terminado por desencadenar el movimiento que puede sacudir el final de la ventana.

Enzo se prepara para reencontrarse con un viejo conocido. Al otro lado del teléfono le espera Enzo Maresca, el técnico que tomó el relevo de Pep Guardiola en el banquillo del Etihad este verano y con el que el argentino ya coincidió en su etapa en el Chelsea. El proyecto, el contexto y el entrenador le empujan hacia Manchester. El tiempo, no tanto.

Porque el margen es mínimo: Fernández debe completar todos los trámites antes de que la ventana se cierre hoy a las 23:00, hora local. Cada minuto cuenta. Cada firma, cada documento, cada revisión.

El periodista Gianluca Di Marzio confirmó que el City ya ha alcanzado un acuerdo inicial con el Chelsea. Falta el último paso: el visto bueno definitivo para que el argentino pase el reconocimiento médico y selle de forma oficial su cambio de camiseta. El acuerdo está encarrilado; la burocracia, ahora, tiene la última palabra.

Mientras tanto, en Londres, silencio espeso. Ni el Chelsea ni su entrenador, Xabi Alonso, han querido alimentar el ruido alrededor del futuro del centrocampista. Fernández se quedó fuera de la convocatoria en el partido del domingo ante el Brighton, una ausencia que disparó las especulaciones.

Preguntado después del encuentro sobre si el campeón del mundo ya había disputado su último partido con el club londinense, Alonso se limitó a abrir la puerta a todos los escenarios: «Ya veremos. Queremos lo mejor para el equipo, por eso tomamos la decisión contra el Luton y hoy, y cualquier cosa que ocurra antes del martes por la noche, tenemos que saber cómo se van a desarrollar las cosas».

El técnico español insistió en que el club está preparado para cualquier desenlace: «No estamos seguros, nos preparamos para todos los escenarios, pero estoy convencido de que, pase lo que pase a partir del miércoles, tendremos una plantilla lo suficientemente buena como para competir en todos los partidos de la Premier League».

Las palabras suenan prudentes, casi frías, si se comparan con lo que significó Enzo Fernández en el vestuario cuando Enzo Maresca salió por la puerta de Stamford Bridge el pasado mes de enero. Entonces, el argentino no se mordió la lengua y apuntó directamente a la cúpula del club por la destitución del técnico.

«No lo entiendo», confesó en una entrevista con la cadena mexicana TUDN. «A veces hay cosas que no entendemos como jugadores, y cómo y de qué manera intentan manejar las cosas».

Aquel adiós dejó huella. «Claramente fue una salida que nos dolió mucho, sobre todo en medio de la temporada, porque corta todo de golpe», añadió. Para Fernández, Maresca no era solo otro entrenador: «Teníamos una identidad. Él nos dio un sistema, aunque por la naturaleza del fútbol, a veces las cosas salen bien y a veces mal. Pero siempre tuvo una identidad muy clara a la hora de entrenar y de jugar».

Hoy, esa identidad puede reencontrarse en Manchester. El City busca renovar su sala de máquinas tras la marcha de Guardiola y la llegada de Maresca, y ve en Enzo un pilar para su nuevo centro del campo. El argentino, por su parte, tiene la oportunidad de volver a ponerse a las órdenes de un técnico al que defendió públicamente y cuya idea de juego encaja con su perfil.

El desenlace ya no depende del debate futbolístico, sino del cronómetro. Si los plazos se cumplen y los papeles vuelan a la velocidad que exige el mercado, Enzo Fernández cambiará el azul de Londres por el celeste de Manchester antes de la medianoche.

Si algo se tuerce, el Chelsea se quedará con un campeón del mundo que ya miraba al norte y un City sin el fichaje que Maresca quería para marcar su nueva era. El mercado, una vez más, dictará sentencia.