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Edu Gaspar deja Nottingham Forest tras un año de caos

El proyecto ambicioso se deshace en silencio. Edu Gaspar ya no forma parte de Nottingham Forest. El brasileño, que llegó hace poco más de un año como global head of football para liderar el plan multi-club de la entidad, ha abandonado oficialmente el club, según informó The Athletic.

Su salida no sorprende a nadie dentro del City Ground. Llevaba meses apartado de facto. No acudía a un partido desde febrero y no pisaba ni el estadio ni la ciudad deportiva desde principios de marzo, cuando empezaron a filtrarse las primeras informaciones sobre su marcha inminente.

Un adiós sin comunicado y sin sustituto

Forest no tiene intención de anunciar formalmente la salida de Edu ni de buscar un relevo directo para su cargo. El vacío ya se había cubierto en la práctica. El Chief Football Officer, George Syrianos, asumió más poder y responsabilidades en cuanto el brasileño quedó apartado, y es ahora la figura central en la toma de decisiones deportivas.

El ascenso de Syrianos también sirve para tapar otro hueco relevante: el que dejó Ross Wilson cuando se marchó a Newcastle United en octubre del año pasado. La estructura se ha ido recomponiendo sobre la marcha, pero el coste deportivo de ese baile de despachos ha sido evidente.

Del sueño europeo al miedo al descenso

El puesto de Edu quedó bajo el microscopio tras una temporada caótica en el City Ground. El equipo, que con Nuno Espírito Santo había llegado a pelear por plazas de Champions League, se desplomó hasta verse atrapado en una angustiosa lucha por la permanencia.

El detonante, una ruptura interna. Un enfrentamiento entre el técnico y el director desembocó en la salida de Nuno. A partir de ahí, Forest entró en una espiral de inestabilidad en el banquillo que marcó el mandato de Edu.

Ange Postecoglou duró solo 39 días al mando antes de ser relevado por Sean Dyche. Dyche tampoco resistió: fue destituido en febrero. Vítor Pereira tomó brevemente las riendas, para acabar siendo sustituido por Oliver Glasner, exentrenador de Crystal Palace. Una secuencia que convirtió la temporada en un permanente borrón y cuenta nueva, sin tiempo para construir nada sólido.

Fichajes ruidosos, rendimiento silencioso

El carrusel de entrenadores no fue el único foco de crítica. La política de fichajes impulsada por Edu en Forest encendió a la grada y alimentó el debate entre analistas y exjugadores. Hubo dinero, hubo nombres, faltó impacto.

Pese al importante respaldo económico, varias incorporaciones de perfil alto no estuvieron a la altura de las expectativas. Futbolistas como Omari Hutchinson, Douglas Luiz u Oleksandr Zinchenko nunca lograron dejar una huella real en el City Ground. Llegaron con reputación, se marchan con interrogantes.

Ese registro contrasta con la imagen que el brasileño había labrado en el norte de Londres. En Arsenal, donde aterrizó en 2019 como primer technical director del club, se ganó prestigio. Allí apostó por Mikel Arteta, excompañero suyo, como entrenador a finales de ese mismo año. Después fue promocionado a sporting director en noviembre de 2022, cargo que ocupó hasta su inesperada dimisión en noviembre de 2024.

De los ‘Invincibles’ al golpe más duro de su carrera

La salida de Forest supone un punto bajo en una trayectoria que, hasta ahora, se había definido por el éxito tanto en el césped como en los despachos. Edu formó parte del mítico Arsenal de los ‘Invincibles’ en la temporada 2003-04, un equipo que marcó época en la Premier League. Después trasladó ese peso específico al plano ejecutivo, hasta convertirse en uno de los dirigentes más respetados del fútbol moderno.

Su currículum antes de esta etapa europea ya era extenso. Pasó cinco años como director de fútbol de Corinthians, ejerció brevemente como asesor de la selección de Irán en 2014 y trabajó tres años como coordinador general de la selección de Brasil. Un recorrido que le situaba como un ejecutivo con experiencia global y capacidad para manejar proyectos complejos.

En Nottingham, sin embargo, la apuesta se torció. El proyecto multi-club no despegó como se esperaba, el equipo se vio arrastrado a un escenario de emergencia deportiva y la figura de Edu quedó señalada en pleno incendio.

Ahora, con Syrianos al mando de la parcela futbolística y Glasner intentando estabilizar el banquillo, Forest encara un nuevo tramo de la temporada con una pregunta clara sobrevolando el City Ground: ¿será esta la última sacudida antes de encontrar, por fin, un rumbo estable?

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