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Eddie Howe y el futuro de Bruno Guimarães en Newcastle

Eddie Howe salió de Gateshead con un empate a uno en el marcador y una certeza: el verano de Newcastle United girará, otra vez, alrededor de Bruno Guimarães. El técnico ha hablado con su capitán, se siente tranquilo con el tono de esas charlas, pero no puede prometer nada sobre su futuro. Y lo admite sin rodeos.

“He tenido muy buenas conversaciones con él antes del Mundial, durante el Mundial y después del Mundial”, explicó tras el amistoso de pretemporada ante Gateshead. Lo que se dicen queda entre ellos, pero el mensaje de fondo es claro: Howe quiere a Bruno en el centro de su proyecto, aunque sabe que el mercado no entiende de sentimentalismos.

Desde Inglaterra se apunta a que Arsenal prepara una oferta de 70 millones de libras por el centrocampista brasileño. Newcastle, que no quiere perder a su talismán, se mueve en un equilibrio incómodo: escuchar, evaluar, resistir. Sin garantías.

“No sé qué va a pasar con el futuro de Bruno. Eso es para que otros lo especulen. Son conversaciones en las que yo no participo”, reconoció Howe, marcando distancia con los despachos, pero dejando entrever la preocupación deportiva.

Bruno, capitán en la encrucijada

El brasileño disfruta de sus últimos días de vacaciones con su familia tras la eliminación de Brasil en octavos de final del Mundial ante Noruega. El plan es sencillo: regresar el viernes a Newcastle y volar con la plantilla a la concentración de pretemporada en España. Sobre el papel, todo normal. En la realidad, cada paso suyo será observado con lupa.

Las comparaciones han aparecido de inmediato. En el norte recuerdan el caso de Alexander Isak y el interés de Liverpool el verano pasado, cuando el delantero acabó empujando para salir. Howe, esta vez, no quiere alimentar fantasmas.

“No hay nada que diga que Bruno no vaya a volver a entrenar con nosotros”, subrayó. Y añadió una obviedad que en Tyneside suena a súplica colectiva: “Bruno es el capitán de nuestro club. Ha sido un jugador y una persona increíbles todo el tiempo que hemos trabajado juntos. Hablo en nombre de todos en el club: lo adoramos y, por supuesto, todos queremos que se quede”.

El contexto no ayuda. Newcastle ha visto cómo se deshilachaba su columna vertebral en apenas un año: se marcharon Isak, Sandro Tonali y Anthony Gordon. Demasiado talento fuera como para contemplar con calma una posible salida más, y precisamente la del hombre que sostiene el centro del campo.

Tonali se fue este mes a Tottenham en un traspaso que puede alcanzar los 100 millones de libras. Un golpe deportivo que obliga a acelerar la reconstrucción del mediocampo. Y ahí entra en escena la nueva hoja de ruta del club.

La apuesta por Steur y la nueva Newcastle

Newcastle ha virado su estrategia este verano. El objetivo ya no es solo fichar nombres consolidados, sino adelantarse al mercado con jóvenes de 20 años o menos, principalmente desde el continente. Una apuesta ambiciosa… y arriesgada.

Sean Steur y Aladji Bamba, recién llegados desde Ajax y Monaco, simbolizan este cambio. A ellos se suman Ewen Jaouen y Bazoumana Toure. Cuatro apuestas, cuatro proyectos a largo plazo. Ninguno, a día de hoy, preparado para asumir el peso que tendría que soportar el vestuario si Bruno se marcha.

El amistoso ante Gateshead sirvió como primera carta de presentación de Steur. Bamba, cuyo fichaje se anunció el viernes, todavía no estaba listo, pero el joven centrocampista neerlandés completó los 90 minutos. Y dejó detalles.

“Ha jugado muy bien hoy”, valoró Howe. “Puede estar realmente satisfecho con su rendimiento y con su primera aparición con los colores de Newcastle”.

No es habitual que un canterano abandone Ajax con solo 18 años y por una cantidad que puede alcanzar los 23 millones de libras. Newcastle ha decidido asumir ese riesgo antes de que el mercado lo convierta en inaccesible. La apuesta se basa en informes muy claros: Steur está considerado “uno de los jugadores mejor valorados” de la academia de Ajax, según su exentrenador en Jong Ajax, Willem Weijs.

Ante Gateshead se vieron destellos de lo que le hace especial: técnica limpia, calma con el balón, visión para encontrar líneas de pase. Pero también quedó patente lo que todos en el club asumen: necesitará tiempo para adaptarse a la dureza y al ritmo de la Premier League.

Weijs lo describió con precisión: un mediocentro de escuela neerlandesa, brillante en el primer toque, en las opciones que genera en un juego de posesión, en la forma en que escanea el campo y se mueve en espacios reducidos. El debe está en el otro lado del balón. Debe mejorar en los duelos, hacerse fuerte en el cuerpo a cuerpo, vivir más en el gimnasio. Y ya está trabajando en ello.

Paciencia para los jóvenes, urgencia con el capitán

Howe, consciente del escenario, pide calma. No quiere que la ilusión por los fichajes se convierta en una losa para unos chicos que apenas empiezan a conocer el club y la liga.

“Todos tenemos que ser muy comprensivos con los jugadores que han llegado”, explicó. “No podemos poner demasiada presión sobre ellos. Parte de mi trabajo es intentar quitarles esa presión, permitirles desarrollarse y disfrutar de su tiempo aquí”.

Es un discurso coherente con la nueva política deportiva, pero choca con la realidad competitiva de la Premier. Newcastle no puede permitirse una transición larga si pierde a su capitán. Y ahí se entiende la insistencia de Howe en el nombre de Bruno Guimarães, una y otra vez, casi como un mantra.

Porque el plan de futuro pasa por Steur, Bamba, Jaouen y Toure. Pero el presente, el que decide si el equipo pelea por Europa o se queda a mitad de tabla, sigue teniendo un nombre propio. Y ese nombre, de momento, sigue en la plantilla.

La pregunta que sobrevuela St James’ Park es sencilla y brutal: ¿podrá Newcastle sostener su nuevo proyecto sin el hombre que le da sentido al centro del campo?