La derrota del Real Madrid ante el Betis: el legado de José Mourinho
El segundo mandato de José Mourinho en el banquillo del Real Madrid encontró su primer frenazo serio en Sevilla. Después de tres jornadas de La Liga impecables, con pleno de victorias y cuatro goles endosados tanto a Real Sociedad como a Málaga, el equipo blanco se estrelló en La Cartuja ante un Real Betis que se agarró al partido y acabó ganándolo por 1-0.
La noche terminó con una imagen dura para el madridismo: Kylian Mbappé fallando un penalti en los minutos finales, con el disparo detenido, y la sensación de que el impulso inicial del proyecto se había quedado, de golpe, sin gasolina. Pero el gran golpe a la historia lo dio un viejo conocido de Mourinho.
Parrott, el chico de Tottenham que castigó al maestro
El momento clave llegó a nueve minutos del final. Saque de esquina desde la derecha botado por Pablo Fornals, cabezazo potente de Nelson Deossa y una parada espectacular de Thibaut Courtois. El belga voló para sacar el remate, pero dejó el balón vivo en el área pequeña. Ahí apareció Troy Parrott, con el instinto del delantero que huele sangre, para fusilar arriba y desatar la locura verdiblanca.
Golazo y debut soñado en La Liga para el internacional irlandés, que se estrenó en el campeonato con un tanto que puede marcar su carrera y la temporada. El Betis apostó por él este verano tras sus 20 goles en las dos últimas campañas con AZ en la Eredivisie neerlandesa. No llegaba como desconocido, pero sí como una incógnita en la élite española. La respuesta fue un derechazo a la escuadra y a las aspiraciones ligueras del Madrid.
Ese disparo, sin embargo, llevaba años gestándose. Parrott se formó en la cantera del Tottenham y dio sus primeros pasos en la Premier League en 2019 de la mano de Mourinho. El mismo técnico al que ahora ha castigado.
Las lecciones duras de Mourinho
En marzo de 2020, una plaga de lesiones dejó a Parrott como único delantero centro sano en el Tottenham. La grada pedía a gritos su titularidad. El ruido alrededor del joven irlandés crecía. Pero Mourinho se plantó. No quiso acelerar los tiempos.
El técnico portugués le lanzó un mensaje tan público como contundente: tenía que demostrar, cada vez que bajara al equipo sub-23, por qué era “el privilegiado”. Le reprochaba que, cuando jugaba con los de su edad, lo hacía con la actitud de quien piensa que no debería estar ahí, que es “demasiado bueno” para ese nivel.
Mourinho insistía en que el proceso formativo no se salta. Que Parrott no podía acudir a las categorías inferiores con descontento ni desprecio. Y apuntaba a otro fenómeno habitual: mucha gente hablaba del chico sin conocerle realmente, sin saber siquiera su aspecto, pero reclamando a gritos su presencia en el primer equipo.
La pandemia de coronavirus cortó en seco cualquier opción de continuidad inmediata. El fútbol se detuvo, las oportunidades se evaporaron y, al curso siguiente, Parrott salió cedido al Millwall, el primero de varios préstamos para buscar minutos y madurez.
El consejo que regresó en forma de gol
Lejos de guardar rencor, el delantero asumió aquellas palabras como parte del aprendizaje. En agosto de 2020, ya en Millwall, explicó que tomó los mensajes de Mourinho como una guía, no como un castigo. Recordó que hablaba de un entrenador que lo ha ganado casi todo y que ha trabajado con algunos de los mejores delanteros de la historia reciente.
Parrott entendió que debía agachar la cabeza, entrenar más duro y aprovechar cada cesión para pulir su juego. Conversó con cuerpo técnico y compañeros para saber qué debía mejorar. Y se quedó con algo clave: si un técnico así se toma la molestia de corregirte, hay que escuchar.
Años después, todo ese proceso desembocó en La Cartuja. Un córner, un rechace, un segundo. El chico al que Mourinho se negó a acelerar le asestó un golpe directo a sus aspiraciones en La Liga, con su primer gol en el campeonato español y una victoria que el Betis no olvidará fácilmente.
Mientras el Real Madrid digiere la derrota y el penalti fallado de Mbappé, la historia se queda con la ironía: el delantero que un día necesitaba paciencia para crecer se convirtió en el hombre que frenó en seco el arranque triunfal del nuevo proyecto de Mourinho. Y la temporada apenas acaba de empezar.






