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De Zerbi anuncia revolución en Tottenham tras salvarse

Tottenham evitó el desastre en el último suspiro. Un 1-0 sufrido ante Everton, en la última jornada, bastó para esquivar el abismo del Championship y cerrar la temporada dos puntos por encima del 18º, West Ham. El alivio en la grada fue inmenso. La celebración, mínima.

El único gol de la tarde llevó la firma de Joao Palhinha, justo antes del descanso. Un disparo, tres puntos, una categoría preservada. Nada más. Nada menos. El tanto del portugués aseguró la condición de “ever-present” del club en la Premier League, una etiqueta que estuvo más amenazada que nunca.

Pero Roberto De Zerbi no se dejó arrastrar por la euforia. Ni un segundo.

Un técnico sin tiempo para la autocomplacencia

Mientras el estadio respiraba aliviado, el italiano ya miraba más allá. Su mensaje, en la sala de prensa, fue tan claro como demoledor para buena parte del vestuario. No habló de hazaña. Habló de carencias.

“Desde esta noche tenemos que empezar a organizar y construir un nuevo equipo”, lanzó ante los periodistas. De Zerbi no escondió su diagnóstico: la plantilla, tal y como está, no alcanza el nivel que exige un club como Tottenham. Ni deportiva ni humanamente.

El entrenador fue incluso más allá. Estimó que solo “10, 11, 12 jugadores” están a la altura para seguir. “Suficientemente buenos. Como jugadores. Sobre todo como personas”, subrayó. El resto, por descarte, queda señalado. Más de la mitad del vestuario, en la rampa de salida.

El mensaje no admite interpretaciones suaves: viene un verano de tijera.

“Somos Tottenham y no podemos sufrir así”

La temporada se ha consumido con el equipo mirando al vacío. Media campaña peleando en la parte baja, con el miedo instalado en la grada y en el club. De Zerbi no quiere volver a pisar ese terreno.

“Primer nivel de jugadores porque sufrimos demasiado”, insistió. “Sufrí mucho, pero creo que los aficionados, el club, el consejo, los jugadores, sufrieron demasiado. Somos Tottenham y no podemos sufrir así hasta el último segundo del último partido para mantenernos”.

La frase marca una línea roja. El técnico no solo reclama fichajes. Reclama un cambio de estatus competitivo. Exige una plantilla capaz de devolver al club a un escenario donde la permanencia no sea el objetivo, sino el mínimo.

“Seré más fuerte. Seré más fuerte”, remató, casi como una promesa personal, pero también como advertencia: él no piensa volver a vivir una campaña como esta.

Un proyecto que se decide en los despachos

De Zerbi asume el liderazgo deportivo, pero no pretende ir por libre. Sabe que el futuro del equipo se juega ahora en la sincronía entre banquillo y despachos. Lo dejó claro: no se trata de un proyecto de un solo hombre.

“No quiero decidir solo porque el fútbol es un grupo: director deportivo, scouting, CEO”, explicó. El italiano quiere que todas las piezas del club empujen en la misma dirección durante el mercado. Sin excusas. Sin retrasos.

Su nueva meta ya está definida. “Mi objetivo ahora, que ya hemos logrado mantenernos, es empezar la pretemporada con el equipo que tengo en mi sueño”, confesó. Ahí está el verdadero punto de partida de la era De Zerbi en Tottenham: no el pitido final ante Everton, sino el primer día de trabajo con una plantilla transformada.

El club ha esquivado el descenso por centímetros. La pregunta ya no es cómo se salvó. La pregunta es si tendrá el coraje —y la inversión— para que De Zerbi no vuelva a hablar de sufrimiento, sino de ambición.

De Zerbi anuncia revolución en Tottenham tras salvarse