Críticas a Dévy Rigaux en el pódcast Kick-off
Valentijn Driessen y Mike Verweij no se muerden la lengua con respecto a Dévy Rigaux. En el pódcast Kick-off de De Telegraaf, los dos periodistas desmontan sin piedad el estreno del nuevo director técnico de Feyenoord. Para ellos, su primer mercado es, sencillamente, un fracaso.
Verweij arranca recordando la famosa mesa redonda que Rigaux mantuvo con varios periodistas. Esa aparición pública le dejó helado. “Cuando veo esa charla, me temo lo peor”, afirma, antes de lanzar una comparación que en los Países Bajos ya pesa como una losa: “Espero que esto no se convierta en el nuevo Sven Mislintat”.
La crítica no se queda en la superficie. Verweij cita ejemplos concretos. Uno, la postura de Rigaux sobre Hadj Moussa: “Dice: ‘Ningún club puede hablar con Hadj Moussa porque tiene contrato en vigor’. Eso es muy ingenuo, porque pasa en todas partes”. Otro, el caso de Read: Rigaux sostiene que nunca llegó una oferta de 30 millones, escudándose en la propuesta “oficial” de 26 millones. Según Verweij, desde Roma, en cuanto se estableció contacto telefónico, dejaron claro que querían acercarse a esos 30 millones.
A partir de ahí, el paralelismo con Mislintat se hace recurrente. Verweij subraya que Rigaux está fichando jugadores desde la 2. Bundesliga, un patrón que en Ámsterdam todavía escuece. Y remata con la percepción mediática: “Se nota que todos están encantados con Rigaux, como si hubiera entrado un fenómeno mundial. Con Mislintat pasó exactamente lo mismo”.
Driessen entra entonces en escena con todavía menos diplomacia. Califica aquella mesa redonda de “escandalosa”. Lo que más le irrita es el modo en que Rigaux habló de la etapa de Dennis te Kloese. No lo atacó de frente, pero, según Driessen, dejó caer suficientes insinuaciones: demasiados jugadores, masa salarial disparada, excesivas amortizaciones. Y lanza la pregunta al aire: “Él sabía perfectamente en qué situación se metía, ¿no?”.
La desconfianza va más allá del relato económico. Driessen duda de que la “forma completamente distinta” de trabajar que proclama Rigaux pueda igualar los resultados que Te Kloese dejó en el club. Y aterriza la crítica en el terreno deportivo: con la plantilla actual se puede ir a la Champions League, sí, pero para, en su opinión, acabar colista sin opción alguna. Entonces, plantea, ¿qué valor real tendrán Read, Hadj Moussa y Zechiël si el equipo se estrella en Europa?
Verweij vuelve a la carga con una cuarta comparación con Mislintat: el poder de convicción del belga. “Todos caen en su charla elegante”, dispara. Y pone un ejemplo muy concreto: Tjark Ernst, al que se presenta como material de futuro para Die Mannschaft. Verweij ironiza con dureza: “Cada balón diagonal es un gol encajado”.
El ambiente alrededor de Rigaux, de momento, se mueve entre el entusiasmo público y la sospecha de los analistas más críticos. Feyenoord ha apostado fuerte por su nuevo director técnico. Ahora le toca a él demostrar si sus decisiones responden a un proyecto sólido o si, como temen Driessen y Verweij, el club camina directo hacia un déjà vu que Rotterdam no se puede permitir.






