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Chelsea resiste y logra su segunda victoria en la Premier

Durante 32 minutos en Stamford Bridge, el partido pareció sencillo. Chelsea mandaba, jugaba con ritmo y pegaba primero. Y lo hacía con una historia especial: Romeo Lavia, recién llegado y todavía adaptándose, se estrenaba como goleador con la camiseta blue empujando un balón desde muy cerca para abrir el marcador.

Con el 1-0, el equipo de Alonso se soltó. Brighton se vio desbordado y el dominio local se tradujo pronto en más castigo. Pedro Neto amplió la ventaja y Joao Pedro se sumó a la fiesta para colocar un 3-0 que sonaba a sentencia cuando apenas se había consumido media hora.

Pero el partido se negó a ser un trámite.

Brighton, herido, reaccionó antes del descanso. Malick Yalcouye aprovechó su ocasión para recortar distancias y meter algo de nerviosismo en la grada. El gol cambió el tono del encuentro: el equipo visitante se asentó, ganó metros y empezó a discutirle la pelota a un Chelsea que había pasado de la comodidad al aviso serio.

La tensión aumentó cuando, ya en la segunda parte, Joao Pedro volvió a aparecer, esta vez para empujar un centro al fondo de la portería blue y dejar el marcador en un inquietante 3-2. De un paseo, a un ejercicio de carácter. Stamford Bridge contuvo la respiración.

Ahí emergió la respuesta del equipo de Alonso.

Cuando el duelo amenazaba con escaparse, Cole Palmer asumió el foco. Recibió a unos 20 metros del arco, levantó la cabeza y dibujó un disparo precioso, con rosca, imparable. Golazo. El 4-2 devolvía algo de calma y castigaba el intento de remontada de un Brighton que no dejaba de insistir.

El tanto de Palmer terminó siendo decisivo. Brighton aún encontró un último premio con el gol de Pascal Gross en el tramo final, un tanto que maquilló el resultado pero no cambió el desenlace: victoria local y segunda jornada consecutiva sumando de tres en el arranque de la Premier League.

Declaraciones de Alonso

Alonso, en la sala de prensa, no escondió la satisfacción por el resultado ni el respeto por el rival. Subrayó el valor de ganar a un equipo que ha sido “muy duro en los últimos años” y habló de un proceso en marcha, de un grupo que todavía debe “seguir aprendiendo y mejorando”, algo que, como admitió, siempre es más sencillo cuando los puntos se quedan en casa.

No todo fueron buenas noticias para Chelsea.

La nota negativa llegó con la lesión de Moisés Caicedo. El ecuatoriano, ausente en las dos primeras jornadas del curso, había entrado desde el banquillo mediada la segunda mitad para ganar piernas y control en el centro del campo. Apenas 13 minutos después, se llevó la mano al cuerpo, notó que algo no iba bien y pidió el cambio. Valentín Barco ocupó su lugar y ayudó al equipo a cerrar el triunfo.

Alonso explicó después que Caicedo fue “cauto” y decidió parar en cuanto sintió que las sensaciones no eran las adecuadas. Un gesto prudente en un inicio de temporada en el que Chelsea ha arrancado con paso firme… pero todavía con muchas batallas por delante.